LAS VENTAJAS DEL 'SEX PASS'

Qué ocurre cuando tu pareja te dice "tienes carta blanca para lo que quieras"

Permitir a tu cónyuge mantener relaciones con otra persona puede resucitar un matrimonio que está al borde del fracaso. Y cada vez es más común

Foto: Están tan contentos porque gozan de libertad... ¿O no? (iStock)
Están tan contentos porque gozan de libertad... ¿O no? (iStock)

En la comedia 'Carta Blanca', dirigida por los hermanos Farrelly ('Algo pasa con Mary'), dos hombres de mediana edad (interpretados por Owen Wilson y Jason Sudeikis) reciben el permiso de sus mujeres para gozar de una semana de libertad sin necesidad de cumplir las obligaciones conyugales.

Como es previsible, y al más puro estilo americano, los esposos fracasan en su intento de ligar con otras féminas, descubren que ser soltero es un asco y vuelven junto a sus mujeres. La comedia no vale gran cosa, y su conclusión moralizante tiene muy poco que ver con la vida real, pero plantea un asunto con más enjundia de la que parece.

Qué ocurre cuando tu pareja te dice "tienes carta blanca para lo que quieras"

No es ningún secreto que la vida en pareja tiene buenos y malos momentos y, cuando se lleva mucho tiempo saliendo con una persona, la actividad sexual puede disminuir hasta límites difíciles de sostener. Siempre una de las partes quiere más y la otra se ve desbordada porque no logra mantener un nivel de deseo similar. Es más, según un reciente estudio publicado en el 'Journal of Marriage and Family', el 16% de las parejas tienen “poco o ningún sexo”.

De la concepción de la pareja que tenga cada persona dependerá en gran medida el fracaso o el éxito del medidas como el salvoconducto sexual

Es en estas situaciones donde los salvoconductos sexuales o 'sex pass' –como se conocen en el mundillo del poliamor–, ni más ni menos que permitir a tu pareja mantener relaciones con otra persona, pueden resucitar un matrimonio que está al borde del fracaso. Y cada vez son más comunes.

La empresaria y presentadora de televisión Saira Khan, muy conocida en Reino Unido, ha admitido públicamente que durante 11 años ha dejado que su marido mantenga relaciones con otras personas. Con 46 años, dos hijos y un matrimonio exitoso, admite que sigue queriendo a su marido, pero ha perdido por completo el interés por el sexo. Así que, con la intención de mantener una relación que considera beneficiosa sin frustrar el deseo sexual de la otra parte, es feliz sabiendo que su marido mantiene relaciones con otras.

Una decisión compleja

Aunque la decisión de Khan ha parecido funcionar en lo que respecta a su relación, es conveniente señalar que el salvoconducto sexual no es el comodín que salvará cualquier matrimonio del desastre.

Como apunta en 'Alternet' la terapeuta Ian Kerner, autora de 'She Come First: The Thinking Man´s Guide to Pleasuring a Woman', la clave del éxito de este tipo de estrategias es lo que se conoce como compersión. Esta palabra, que se usa mucho en la comunidad poliamorosa, suele describirse como el polo opuesto de los celos: es la idea de sentirse feliz porque tu amor ha encontrado la felicidad en otra persona.

El sexo me parece ahora tan irrelevante que ni siquiera pienso que Paul estaría haciendo nada malo si lo hace con otra persona

Según Kerner, de la concepción de la pareja que tenga cada persona dependerá en gran medida el fracaso o el éxito del medidas como el salvoconducto sexual: “He visto como funcionan este tipo de acuerdos en parejas cuyo temperamento sexual está alineado alrededor de una mentalidad aperturista y aventurera, en parejas con matrimonios abiertos en los que esto formaba parte de la relación. Creo que es más difícil cuando estás en una relación que está concebida como exclusivamente monógama desde el principio”. Pero hay excepciones que confirman la regla.

En un reportaje de 'The Telegraph', un anónimo matrimonio británico, sin ninguna experiencia previa en asuntos poliamorosos, cuenta su experiencia en la práctica del 'sex pass'. Y aseguran que la decisión ha salvado su relación.

No me interesa el sexo, pero quiero a mi pareja

Dianne y Paul –los nombres falsos que utiliza el reportaje para referirse a la pareja– tienen 56 años, y llevan 27 casados. “Solíamos hacer el amor todas las noches en los primeros tiempos, pero llevamos sin practicar sexo desde principios de 2008”, reconoce Dianne. “Seguimos compartiendo una cama de matrimonio todas las noches, besos, abrazos, y tenemos una relación afectuosa, pero el sexo desapareció cuando me empecé a acercar a la menopausia”.

Como muchas mujeres, Dianne empezó a ver el sexo como algo incómodo y poco apetecible. En un principio pensó que su libido volvería, pero no lo hizo, y llegó a la conclusión de que la situación era injusta para su marido. “Al principio a Paul parecía no importarle, su libido también se desvaneció debido a una serie de proyectos de trabajo estresantes”, explica la británica. “Pero el sexo me parece ahora tan irrelevante que ni siquiera pienso que Paul estaría haciendo nada malo si lo hace con otra persona”.

El planteamiento de Dianne es sencillo: no va a recriminar a su marido por buscar fuera lo que no va a conseguir en casa. Y dejar claro que esto no es un inconveniente es la mejor forma de mantener una relación que en el resto de aspectos funcione a la perfección.

Es posible mantener la intimidad sin disfrutar del sexo. (iStock)
Es posible mantener la intimidad sin disfrutar del sexo. (iStock)

Quizás, como sugiere en el rotativo británico la psicóloga Esther Perel, autora de 'Mating in Captivity: Sex, lies and domestic bliss', los salvoconductos sexuales son solo la consecuencia lógica de la contradicción inherente que supone la institución del matrimonio tal como está concebida en la actualidad.

Aunque casi todo el mundo acepta la monogamia como una norma social infranqueable, son pocos los que la respetan. Como explicó a 'El Confidencial' el psicólogo Raúl Padilla, experto terapeuta sexual y de pareja, debemos distinguir dos tipos de monogamia: hay una monogamia sexual, que implica no andar manteniendo relaciones con otras personas que no sean tu pareja, y una monogamia social, que implica tener una sola pareja con la que convivimos.

Si le das una oportunidad a este tipo de estrategias quizás encuentres el equilibrio que necesitas

“La monogamia sexual no se ha cumplido casi nunca”, explica el psicólogo. “Si un monógamo sabe que no le van a pillar tiene muchas probabilidades de ser infiel, de saltarse la monogamia sexual. Pero eso no implica que se vaya a saltar la monogamia social”. Y es debido a que ésta sigue siendo útil: es beneficiosa desde el punto de vista económico, biológico y psicológico.

¿Sigues queriendo tener un compañero, una familia, pero el sexo no funciona? Quizás el 'sex pass' sea la solución. Por supuesto la jugada puede salirte mal. Como advierte Kerner este tipo de acuerdos pueden ser difíciles de respetar, pues si el sexo se convierte en romance, es difícil mantener la relación primaria intacta. Pero no tienes nada que perder: si no haces nada tu matrimonio fracasará tarde o temprano, pero si le das una oportunidad a este tipo de estrategias quizás encuentres el equilibrio que necesitas.

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