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El otoño es de los bosques: rincones naturales de España donde contemplarlo
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El otoño es de los bosques: rincones naturales de España donde contemplarlo

El otoño es para los paseos, para dejarse llevar por la naturaleza cambiante, que tan muerta como viva nos ofrece entornos como cobijos con solo mirarlos, y no hace falta ir muy lejos para encontrarlo

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El otoño es para los paseos, para dejarse llevar por la naturaleza cambiante, que tan muerta como viva nos ofrece entornos como cobijos con solo mirarlos. La mirada, en esta época del año, es también un pálpito sigiloso que nos constata nada más y nada menos que el significado de la vida, tal vez: un ciclo constante de finales y principios que, de pronto, se convierten (o se concentran) en un mismo lugar.

Un bosque, un río, una montaña. Dice la escritora Irene Solà: "Canto yo y la montaña baila", y parece una proclama, un deseo de calma. ¿Dónde mejor que bajo la naturaleza para encontrarla? España está cubierta de espacios apoteósicamente naturales que llegados estos meses se vuelven un auténtico espectáculo.

Foto: El impresionante Bosque Torcido: un secreto de la naturaleza aún por resolver (iStock)

Desde el norte hasta el sur, están por todas partes, cambiantes, bailando: la Selva de Irati, el Parque Natural de Gorbeia, los Bosques de Ordesa o la Sierra de las Nieves entre muchos otros, en estos lugares podrás perderte en el otoño más absoluto.

Otzarreta (País Vasco)

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Se trata de una de las arboledas más frondosas de la península, ubicado en el Parque Natural de Gorbeia, el más grande de País Vasco. En otoño, el bosque ofrece un paisaje de película con sus hojas rojas y suelos de musgo verde. Explorando el bosque, puedes descubrir antiguos dólmenes y cuevas secretas. Realmente un bosque de leyenda.

Selva de Irati (Navarra)

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Con sus 170.000 hectáreas, la Selva de Irati es uno de los mayores hayedo-abetales de toda Europa. Se encuentra en el Pirineo occidental y ofrece a quien llega a su entorno hasta veinte tipos de rutas con las que disfrutar de sus paisajes otoñales desde diferentes ángulos. Además, se puede visitar fácilmente accediendo desde Pamplona hasta el corazón de su selva.

Fageda d'en Jordà (Girona)

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Este hayedo, el más famoso de Catalunya, crece sobre una colada de lava a solo 550 metros de altitud, gracias a la elevada pluviosidad de la zona volcánica de la Garrotxa. Su suave relieve lo hace ideal para recorrer en paseos a pie. Dentro del hayedo se pueden seguir varios itinerarios señalizados de distinta dificultad y duración. El más popular es el sendero Joan Maragall, de poco más de 1 kilómetro de longitud, que parte del monolito dedicado al ilustre poeta catalán Joan Maragall, a quien el hayedo le inspiró un impecable poema de 16 versos.

Parque Natural de Gorbeia (Vizcaya y Álava)

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El macizo de Gorbeia debe su nombre al pico de 1.482 metros que lo corona. Una red de 14 sendas (unas comienzan en la vertiente alavesa y otras en la vizcaína) permite descubrir los bellos parajes de este espacio protegido, uno de los principales destinos donde buscar setas en España. Hayedos y robledales cubren buena parte del territorio.

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En la vertiente vizcaína destaca el hayedo de Otzarreta, donde las hayas presentan forma de candelabro debido a la poda a que fueron sometidas durante décadas a fin de obtener troncos con que elaborar carbón. El bucólico paseo entre estos árboles centenarios y el serpenteante cauce del río Zubizabala se puede prolongar hasta el humedal de Saldropo (una antigua turbera) y la cascada Uguna.

Hayedo de la Pedrosa (Segovia)

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Este singular bosque de hayas se encuentra cerca de Riofrío de Riaza, en Segovia. Sus árboles centenarios, con retorcidos troncos llenos de musgo y hojas color ocre y amarillo, hacen que la Pedrosa sea un lugar perfecto para pasear en este momento del año y disfrutar de sus tonalidades tan llamativas.

Castaños del Temblar (Cáceres)

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Este magnífico bosque de castaños cuenta con "El Abuelo", un gran ejemplar centenario que se ha convertido en la estrella de la Reserva Natural del Valle de Iruelas. El pueblo de El Tiemblo es el punto de partida de una excursión que llega hasta el castaño centenario y que permite deleitarse con el impresionante contraste cromático de castaños, robles, serbales, acebos y pinos. Se trata de una ruta circular de 4 kilómetros, bastante suave y muy fácil de realizar. Es uno de los bosques más espectaculares a un paso de Madrid.

Bosques de Ordesa y Monte Perdido

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Los bosques de Ordesa y Monte Perdido se ponen preciosos con el otoño. El lugar es más conocido por su famosa Cola de Caballo, una cascada a la que se llega tras una excursión de unas cuatro horas. Esta maravilla está en Huesca, aunque podría estar también en un cuento. Es Parque Nacional desde 1918, el territorio natural protegido más antiguo del país, Reserva de la Biosfera desde 1997 y ocupa casi 20.000 hectáreas.

Sierra de las Nieves (Málaga)

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El pinsapo, la variedad de abeto más meridional de Europa, es un endemismo botánico emparentado con una subespecie del norte de Marruecos. El Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, establecido en julio de 2021, protege el hábitat de esta conífera, que hallamos formando pequeños bosques entre 900 y 1.700 metros de altitud y en la vecindad de quejigos, pinos y arces.

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El mayor ejemplar de la sierra es el pinsapo de las Escaleretas, con más de cinco siglos y unas dimensiones colosales, aunque hoy experimenta un claro declive. Muy cerca se halla el pinsapo del Puntal de la Mesa, más vigoroso y con un tronco más espectacular si cabe. Otra buena opción para contemplar un buen bosque de pinsapos es la excursión que parte del área recreativa de los Quejigales, pasa por el mirador de Los Coloraíllos y se encamina al pinsapar Hoyos de la Caridad, en la parte baja de la cañada de las Ánimas.

El otoño es para los paseos, para dejarse llevar por la naturaleza cambiante, que tan muerta como viva nos ofrece entornos como cobijos con solo mirarlos. La mirada, en esta época del año, es también un pálpito sigiloso que nos constata nada más y nada menos que el significado de la vida, tal vez: un ciclo constante de finales y principios que, de pronto, se convierten (o se concentran) en un mismo lugar.

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