Ruta veraniega por los museos de la cultura popular más desconocidos de España
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Ruta veraniega por los museos de la cultura popular más desconocidos de España

Arte, educación, historia y, sobre todo, memoria del día a día. Todo ello se entrelaza en estos centros donde la cultura es pura costumbre

placeholder Foto: Imagen: Museo de la Pasa.
Imagen: Museo de la Pasa.

Si este verano decides viajar por España, debes saber que más allá de la playa y la montaña también su amplia cultura te espera, y cuando hablamos de cultura no nos referimos a las artes académicas. Cultura, según la RAE: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social. Ya seas más de mar o de interior, podrás encontrar museos casi en cualquier lugar al que vayas. Una forma de poner en valor, no solo el turismo local, sino también la historia de un pueblo, una región o una zona a través de la memoria que recogen estos espacios. Una buena forma, también, de aprender sobre el arte y la cultura popular, las costumbres y curiosidades que conforman el paisaje diverso de nuestro país y que te hará apreciarlo más. Entre todos los museos de "la cultura popular" que te esperan, estos son algunos de los más desconocidos y peculiares:

Museo del Arte Naíf (Jaén)

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Imagen: Centro Cultural Baños Árabes.

Una de las corrientes artísticas que más nos hablan de la sociedad en su sentido más amplio, sin pretenciones ni poses, sino a través de la vida cotidiana, es el arte naíf. En España, este se encuentra reunido en el Museo Internacional del Arte Naíf Manuel Moral. Ubicado en Jaén, se trata de un centro abierto desde hace dos décadas para el legado de la obra del artista Manuel Moral, natural de la localidad de Torredelcampo. Se encuentra ubicado en el Centro Cultural y Baños Árabes del Palacio de Villardompardo (unos restos arqueológicos que permanecieron ocultos desde el siglo XVIII al siglo XIX: doble motivo para visitarlo), y no solo reúne el trabajo de este pintor, sino también el de otros artistas nacionales e internacionales. En total, más de 600 obras (250 de artistas españoles y 150 de otros países) conforman el primer museo de España dedicado a este estilo artístico. Todo en él se sale de lo estándar: cuadros sin perspectiva espacial (pero quizás con más perspectiva social que la empleada en otros estilos), materiales más allá del lienzo como el ganchillo, mucho color y mucha realidad de aquí y de otras partes del mundo. Su entrada, además, es gratuita.

Museo del Encaje y la blonda (Almagro, Ciudad Real)

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Imagen: Almagro Post.

Siguiendo con la labor artística, el Museo del Encaje y la Blonda de Almagro recoge la minuciosa labor artesanal que durante siglos ha pasado de madres a hijas. En este museo, ubicada en la plaza mayor la ciudad, pueden verse una infinidad de piezas únicas: velos, abanicos y pañuelos picaos, bretones, tensados, de medio punto o de la variedad guipur, con dibujos de flores o animales, también encajes con hilos de seda, lino, lana o algodón, incluso las llamadas Mantillas de Almagro. La historia que las manos de las mujeres de la zona han tejido desde el siglo XIX hasta la actualidad, convirtiendo Almagro en un punto de referencia de la blonda nacional desde entonces. La entrada cuesta 2 euros, 1,5 euros con precio reducido.

Museo do Encaixe (Camariñas, A Coruña)

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Imagen: Turismo de Camariñas.

Si quieres conocer más sobre la labor del encaje tampoco puedes perderte este museo situado en la localidad coruñense de Camariñas, donde se recoge desde 1996 el gran patrimonio etnográfico que representa esta práctica artesanal en la zona. "El encaje de bolillos supone una testigo excepcional de la supervivencia de las artes y oficios populares. Por eso, se asumió la responsabilidad de recuperar su memoria histórica, conservarla y difundirla mediante la creación de esta institución", apuntan desde el ayuntamiento. El museo es, además, un centro de investigación, documentación y consulta. Se trata de un trabajo que se exporta a todos los lugares del mundo y cuyas manos creadoras, las de las llamadas palilleiras son todo un símbolo. La entrada individual cuesta 2 euros.

Museo de los Aromas (Santa Cruz de Salceda, Burgos)

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Imagen: Museo de los Aromas.

El primer y único museo de los aromas de Europa se encuentra en Santa Cruz de Salceda, en la provincia de Burgos. Entre viñas y de dehesas, este centro está diseñado como una casa. En cada una de las estancias "se propone al público la comprobación de su destreza en el reconocimiento de los distintos aromas y el conocimiento de su origen y de su uso desde la antigüedad hasta nuestros días", señala el equipo en su web. Se trata de una colección de 92 aromas diferentes, entre lo que se pueden encontrar algunos tan peculiares como "los aromas del recuerdo, los aromas que sanan, los que enferman o los aromas de peligro", también, por supuesto, aromas como el del vino, los aromas cítricos, perfumes, aromas del café y del aceite entre otros. Además, al visitarlo podrás formar parte de una investigación, ya que el equipo se encuentra estudiando la relación que establece el visitante entre los aromas y el color de los líquidos. Actualmente, se encuentra cerrado temporalmente, pero mantente al tanto ya que quieren abrir cuanto antes.

Museo de Saleros y pimenteros (Guadalest, Alicante)

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Imagen: Museo de Saleros y Pimenteros.

Sobre casi cualquier cosa que imagines puede existir un museo. El Museo de saleros y pimenteros es un buen ejemplo de ello. Ubicado en una casa de paredes blancas típica de la zona, en el pueblo valenciano de Gaudalest, este lugar reúne más de 20.000 saleros y pimenteros no solo de Valencia, ni siquiera solo de España, sino de todo el mundo, que reflejan la historia culinaria desde el siglo XIX hasta la actualidad. En su interior encontrarás pequeños y grandes botes con todo tipo de detalles y motivos que puedas imaginar, porque si hay algo decorativo para una cocina es esta pieza: todo tipo de formas y colores, con figuras animales, de objetos, dibujos, motivos florales. Algunos incluso hablan o se mueven. Su creadora, una coleccionista desde hace más de 25 años ha querido exponerlos de esta manera para que cualquiera pueda apreciar el arte de decorar una cocina. La entrada general vale 3 euros, 1 euro la entrada reducida.

Museo de la Cal (Morón de la Frontera, Cádiz)

Si te encuentras recorriendo los llamados pueblos blancos de Andalucía, aquellos que aún conservan de manera casi intacta la tradición de pintar las paredes de todas sus casas y edificos con cal (una labor que han desempeñado a menudo las mujeres), no te puedes perder el museo que te habla de ello. Esta costumbre se remonta a la época romana, aunque se popularizó entre el siglo XVIII y XIX cuando las autoridades recomendaron este material para evitar la propagación de enfermedades y epidemias. Cádiz ya era un gran productor de cal y lo distribuía por todo andalucía. La localidad de Morón de la Frontera es especialmente conocida por ello, la cal es en ella un auténtico emblema, tanto es así que no podía no contar con un museo dedicado a la cal. Ubicado en una zona denominada ‘Aldea de Las Caleras de la Sierra’, inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de interés cultural, con la tipología de lugar de interés etnológico, este espacio cuenta con 3.000 metros cuadrados donde poder ver hornos tradicionales de elaboración de cal, datados del siglo XIX o una casa denominada “del Calero” construida en la misma fecha aproximadamente y edificada con los materiales de la época entre ellos, evidentemente, cal. Además, el museo cuenta con un centro de interpretación y sala de proyecciones. La visita se realiza con expertos que relatan toda la historia y la importancia cultural que tiene este material en Andalucía.

Museo del Bandolero (El Borge, Málaga)

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Fuente: Museo del Bandolero.

De la cal al bandolero, una figura tan representativa de la historia de Andalucía como aquel material. Ubicado anteriormente en la ciudad de Ronda, en la actualidad puede visitarse en El Borge. Está compuesto por cinco salas que conforman un recorrido visual del significado social de esta figura y sus aportaciones. Además de trajes, armas y otros objetos utilizados, en una de las salas testimonios escritos. Un total de 1.390 objetos entre los que también se encuentran recortes de prensa de la época, romanceros, fotografías, barros malagueños, óleos, acuarelas, cómic, cromos, películas y hasta escenificaciones. La visita cuesta 3,75 euros, 2 euros con precio reducido. También tiene opción de visita virtual.

Museo Pedagógico “La Última Escuela” (Otones de Benjumea, Segovia)

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Imagen: Museo Pedagógico.

En Otones de Benjumea, un pequeño pueblo de la provincia de Segovia con solo 49 habitantes, existe un museo pedagógico que décadas atrás fue una escuela. Este lugar no solo reúne todo tipo de objetos escolares históricos, sino que refleja la situación de despoblación y sus consecuencias. Se trata de un depositario de una parte de la historia de la educación en España, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Abierto desde 1996, se encuentra ubicado en el antiguo edificio escolar del pueblo, y recoge para su muestra la historia de la escuela. Libros, juguetes, mobiliario, manualidades conservadas, recursos educativos y todo tipo de material que se utilizaron durante décadas. El museo lleva a cabo una labor de etnohistoria de la educación. Visitarlo no solo revive la añoranza de la niñez, sino que también de cara al futuro. Junto a él, puedes visitar también el museo etnográfico, donde se exponen todo tipo de recursos que han sido utilizados por los habitantes de Otones en sus vidas cotidianas a lo largo de los tiempos, aquellos que alguna vez tuvieron que abandonar el pueblo.

Museo de la Mantequilla (Soria)

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Imagen: El Valle de la Mantequilla.

La provincia de Soria es conocida, entre otras cosas, por su mantequilla. Pero lo que quizás no sepas es que esta no es solo un símbolo de la zona, sino que conforma un museo en sí mismo dedicado a ella. Se trata de un museo al aire libre, ya que comprende todo el Valle del Razón, convertido ya en un Centro de Interpretación de este producto. A lo largo de toda su localización existen varios puntos de interés que se pueden visitar siguiendo una ruta que lleva el mismo nombre y en la que, además, se explica el modo de vida de los habitantes hasta hace solo algunas décadas, cuando aún se producía mantequilla en las casas. Una ruta a cielo abierto compuesta por varias paradas de interés turístico-etnológico en la que se pueden observar varios lavaderos y fuentes que han sido musealizados, así como el edificio propiamente dicho del Museo de la Mantequilla, ubicado en las antiguas escuelas de Molinos de Razón. El recorrido incluye la visita a una representación de un hogar mantequero en Valdeavellano de Tera.

Museo de la Pasa (Almáchar, Málaga)

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Imagen: Museo de la Pasa.

La costa del Sol no solo es playas y más playas. En ella hay peculiaridades tan variadas como esta: el Museo de la Pasa. Como su propio nombre indica, este centro trata de mostrar el trabajo de la elaboración de la pasa desde su primer paso. Se encuentra ubicado en una casa antigua de dos plantas que conserva la estructura original con el fin de dar muestra de la escasez de materiales utilizados en la construcción de aquella época (si, además, visitas el Museo de la Cal de Morón, podrás saber más al respecto). En su interior pueden verse todos estos materiales, aperos y utencilios, incluso escenas relacionadas con las labores de recolección de este fruto. Un recorrido lleno de texturas y olores que te transportará a otro tiempo y, quién sabe, si eres de los que no aprecia encontrarse una pasa, tal vez salgas queriéndolas un poquito más.

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