escandinavia, un viaje de leyenda

¿Harto del calor? Descubre uno de los destinos más frescos de Europa

Si lo que buscas es vivir unas vacaciones diferentes que se salgan de la rutina del sol y la playa, Escandinavia es el destino perfecto: ciudades interesantes y naturaleza abrumadora

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Si eres de los que odia el calor y no puede dormir cuando el termómetro supera los 25 grados, prepara las maletas: también hay destinos de vacaciones pensados para ti. Un viaje a los países nórdicos es la mejor opción para dejar atrás los agobios veraniegos y disfrutar de unas temperaturas agradables que, como norma general, no llegarán a hacerte sudar. Dinamarca, Noruega y Suecia, naciones conocidas como países escandinavos, son lugares perfectos para huir del estío de abanico y sombrilla.

La agencia de viajes PANGEA nos recomienda viajar a Escandinavia ya que supone dejarse llevar por la comodidad de un paisaje plagado de naturalezas verdes y aguas salvajes. La vasta extensión que conforman los tres países configura una de las rutas turísticas más atractivas del norte de Europa. Un viaje de leyenda que arranca en Copenhague, ciudad envidiada en medio mundo por su calidad de vida. La capital danesa es un caramelo para cualquier goloso turista al que le guste gastar las suelas de los zapatos.

Su ambiente urbanita convive con la vegetación que salpica su mapa: los parques y grandes espacios públicos se mezclan con la cultura, la arquitectura y espectaculares monumentos como la fotografiada residencia real de Amalienborg o el palacio de Christiansborg. Este último es el edificio que alberga el Parlamento y el Tribunal Supremo y, pese su relativa juventud –data de 1928– es uno de los iconos de Copenhague. Su torre presume de tener una de las mejores vistas de la ciudad y es más que aconsejable no perdérselas.

Caminando también se puede disfrutar de las postales idílicas que Copenhague deja en la retina de sus visitantes. Por ejemplo, recorriendo el gran parque Langelinie en el que posa su famosa Sirena, emblema por antonomasia de la ciudad, o la fuente de Gefion. No hay que dejar pasar la oportunidad de pasear por los jardines del Tivoli, el parque de atracciones fundado en 1843 que presume de ser uno de los más antiguos del mundo. Está ambientado en la mitología nórdica, los cuentos de Hans Christian Andersen y tiene numerosos guiños al lejano oriente. Además, estos jardines disponen una de las vistas panorámicas más impresionantes de Copenhague: las que se obtienen desde las alturas de su noria gigante.

Crucero nocturno para llegar a Oslo

Escandinavia es un territorio plagado de leyendas y aventuras vikingas. Para ‘mimetizarse’ con este ambiente, un crucero nocturno a través de sus aguas te hará sentirte más cerca de esas narraciones nórdicas tan populares (ponerse un casco vikingo es opcional). La travesía, amenizada con música y baile antes de irse a dormir al camarote, te llevará frente a la costa de Oslo a través de su fiordo.

La capital noruega te estará esperando para deleitarte con el maravilloso centro de su ciudad, donde el Ayuntamiento destaca como una de las atracciones más significativas. Las 49 campanas de su torre ven entregar, año a año, el único Premio Nobel que se concede en Oslo: el de la Paz. Además, la Galería Nacional permite a los visitantes conocer en primera persona uno de los cuadros más reconocibles de la historia del arte, ‘El Grito’, firmado por Edvard Munch, cuyo horizonte se cree que pudo ser ‘copiado’ de las vistas que se contemplan desde la cercana colina de Ekeberg.

Oslo, antiguamente llamada ‘Christiania’ en honor a su rey Christian IV, de origen danés, también es un buen lugar para disfrutar de la naturaleza. Nada menos que dos tercios de la ciudad son espacios verdes, siendo uno de los más destacados el famoso parque Frogner. En él se exponen las esculturas desnudas representando el ciclo de la vida, atribuidas al artista Gustav Vigeland. Si te queda tiempo libre, recorre los alrededores de la fortaleza medieval de Akershus, da un paseo por el Palacio Real o acércate hasta la península de Bygdoy para conocer sus famosos museos marítimos.

Agua por doquier en un paisaje esmeralda

Atravesando la región de los fiordos por Hønefoss y pasando por Geilo y Gol, donde se ubica una de las más famosas iglesias medievales de Noruega, levantada entre los siglos XII y XIII, las vistas de la meseta de Hardanger te dejarán impresionado. En la región también aparece la que está considerada como la cascada más famosa del país: en Vøringsfossen, el agua salta desde los 182 metros en un entorno tan peculiar que algunos lo comparan con un escenario de ‘Parque Jurásico’. A poco más de 90 minutos en coche surge ante los ojos otra catarata, la de Steindalsfossen, mucho más bajita –46 metros– pero más caudalosa.

El punto fuerte del suroeste de Noruega aparece en Bergen, la segunda ciudad más grande del país después de su capital. Entre sus características despunta el hecho de registrar más de 300 días de lluvia al año, un ‘inconveniente’ climático que no será óbice para disfrutar de su famoso barrio de Bryggen, sus casas de madera o su mercado de pescado. En algunos meses de verano se ha escuchado hablar español, pues el asturiano Juan Menéndez acudía a sus puestos para financiar sus adrenalínicas expediciones. La más afamada fue la que le otorgó el récord en 2014 de haber sido el primero en llegar en ‘fatbike’ a la Antártida.

Tras abandonar Bergen, el autobús puede ser un buen medio de transporte para llegar hasta Voss, ciudad donde su agua ha alcanzado renombre internacional y es la preferida de varias celebrities mundiales, y Gudvangen. A esta última ciudad se accede después de haber navegado por el Fiordo de los Sueños, Sognefjordo, el más largo y profundo de Noruega. El ferry también será el medio de transporte que, mientras te regala unas increíbles vistas, te traslada hasta uno de los pueblos más encantadores de la zona de los fiordos: Balestrand.

Casi 90 kilómetros separan esta localidad noruega del impresionante glaciar Bøyabreen, que forma parte del majestuoso glaciar de Jostedalsbreen. Saca tu cámara de fotos para inmortalizar esta joya de la naturaleza y sus fantásticos tonos azules y blancos. Si permaneces en silencio incluso podrás escuchar el crujir del hielo, un sonido que te acompañará hasta la iglesia de madera Borgund Stavkirke. Si la de Gol te gustó, prepárate para conocer la que es considerada uno de los máximos exponentes del arte noruego lignario.

Estocolmo, la ‘Venecia del Norte’

Tu ruta por Escandinavia no podía terminar sin poner los pies en Suecia. Tras cruzar su frontera con Noruega, Karlstad aparece como una ciudad perfecta para pasear. Enclavada entre el lago Värnern y la desembocadura del río Klarälven, su callejero tiene el tamaño justo para poder disfrutarlo caminando. Déjate caer por la gran plaza que engloba la mayor parte de la vida de la ciudad: la Stora Torget.

Estocolmo, la capital del país, será la encargada de poner el broche final a tu viaje. Conocida como la ‘Venecia del norte’ por la gran cantidad de vías de agua que atraviesan su mapa, esta ciudad desprende un ambiente vikingo especialmente palpable entre las pequeñas plazas y callejuelas del casco antiguo. Además, no puede faltar la visita al Parlamento, al Ayuntamiento y al Palacio Real, residencia oficial más grande de la monarquía sueca.

Y si en Noruega hay que probar su famoso salmón, no puedes abandonar Suecia sin hacer un paréntesis para la ‘fika’. Con este nombre se conoce a la pausa que los suecos realizan para tomar un café y un dulce, muy similar a la costumbre británica de servirse una taza de té cuando en el reloj suenan las cinco en punto de la tarde. Súmate a esta tradición tan popular que incluso dispone de una canción propia que arrasa en YouTube.

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