un pasado marcado por la guerra

Qué ver en Vietnam: Hanoi, Ho Chi Minh, túneles de Cu Chi y más

Esta país deslumbrará a los visitantes con diferentes paisajes de lo más variopintos: desde naturaleza explosiva hasta ciudades tradicionales

Foto: Una calle de Hanoi, en Vietnam (iStock)
Una calle de Hanoi, en Vietnam (iStock)

Su típico sombrero cónico –utilizado indistintamente para cubrirse del sol, de la lluvia o para transportar alimentos– es un emblema del país. El regateo es tan frecuente y está tan interiorizado en su cultura que forma parte de la idiosincrasia de sus gentes. Por sus calles transitan más de 15 millones de motos y su tráfico no es el más ordenado del mundo. Con estas pistas, ¿hubiera descubierto que hablamos de Vietnam?

El país que más arroz exporta al mundo sorprende a los visitantes con curiosidades como estas en cuanto ponen un pie sobre sus calles. Los que se animan a disfrutar de las singularidades de este territorio asiático no dejan de sorprenderse con la cantidad de datos desconocidos que se regalan a la atención de todo el que quiera escucharlas. Para ayudarles en el proceso, existen rutas programadas con guías en español que desvelarán los secretos más llamativos de Vietnam.

Ho Chi Minh, de noche (iStock)
Ho Chi Minh, de noche (iStock)

Por supuesto, las referencias a la Guerra de Vietnam que tuvo lugar durante la segunda mitad del siglo XX no pueden faltar. Entre ellas destaca Cu Chi, uno de los lugares históricos más recordados de aquel conflicto. A día de hoy, los túneles subterráneos que los vietnamitas utilizaron para pasar desapercibidos a los ojos estadounidenses se pueden visitar por dentro. Las galerías excavadas en el suelo están interconectadas, extendiéndose originariamente durante más de 200 kilómetros no aptos para claustrofóbicos ni personas que teman la oscuridad –los corredores no están iluminados y en múltiples tramos hay que agacharse o gatear–.

Pero en Vietnam no todo son referencias históricas a la guerra, sino que también es posible disfrutar de la arquitectura que acogen ciudades tan importantes para el país como Ho Chi Minh. Allí, el visitante podrá conocer su Catedral –levantada por los franceses, que la bautizaron como Notre Dame de Saigón–; el rosado edificio colonial de Correos; el Palacio de la Reunificación o el famoso mercado Ben Thanh nocturno donde se puede adquirir desde comida hasta souvenirs o telas –recuerde que el regateo es parte fundamental de toda compra–.

Barco en el río Mekong (iStock)
Barco en el río Mekong (iStock)

El cicateo también es una habilidad que se puede practicar en el mercado flotante de Cai Be, localidad a la que se llega navegando en barco por el río Mekong. Como curiosidad, en esta ciudad también se visita una fábrica que elabora arroz inflado, caramelo de coco y el tradicional ‘papel’ de arroz que sirve de envoltura para los clásicos rollitos de verdura y carne.

Los encantos de Hoi An, Da Nang y Hue

Algunos viajeros han calificado a Hoi An como “el pueblo más bonito del mundo”. Para no pecar en exceso, los más comedidos acotan los límites y resaltan su belleza diciendo que, al menos, sí es la localidad más bonita de Vietnam. Sus coloridos edificios y la simpatía de sus gentes son la combinación perfecta para encontrar en esta ciudad un remanso de paz, descanso que se percibirá de manera especial al transitar por sus calles completamente peatonales alejadas del ruido de los motores. Sin contaminación acústica, la experiencia de contemplar la pagoda Phuc Kien, el puente japonés cubierto o su tranquila playa es mucho más reconfortante.

La ciudad de Hoi An, de noche (iStock)
La ciudad de Hoi An, de noche (iStock)

Hoi An destaca por su sastrería, y en su callejero se pueden encontrar diferentes comercios que cosen ropa a medida. Si desea innovar, encontrará múltiples prendas de inspiración vietnamita para renovar su armario. Si, por el contrario, prefiere vestir con moda occidental, puede llevar elegido de casa el modelo que desee y los profesionales del lugar lo crearán para usted.

Marisco, pescados, sopas, verduras, rollitos y frutas riquísimas son parte fundamental de la gastronomía vietnamita

Da Nang es otra de las ciudades que no pueden faltar en las rutas a través de Vientam, por lo que conviene hacer parada en su Museo Cham antes de continuar camino a Hue. Su increíble ciudadela imperial, llena de templos y palacetes donde la dinastía Nguyen reinó desde 1802 hasta 1945, hace las delicias de los turistas que la recorren… y la huelen. Hue, a orillas del río Perfume, nombró así a su caudal en honor al aroma de las flores de loto que impregnaba la zona. Navegando por este oloroso ‘río’, los viajeros llegarán a la pagoda de Thien Mu para conocerla de cerca y terminarán su jornada en el Dong Ba –mercado que ha mantenido su esencia antigua y mantiene su halo de comercio tradicional–.

Ciudadela en Hue (iStock)
Ciudadela en Hue (iStock)

Hanoi, la capital de Vietnam

Después de haber recorrido Vietnam conociendo sus rincones más secretos, visitar su capital llenará la mente de contrastes variopintos. El país está plagado de pequeños pueblos con un encanto singular, pero esta gran ciudad –segunda en tamaño después de Ho Chi Minh– supera a la Comunidad de Madrid en cuanto a número de habitantes con sus siete millones de personas censadas.

A Hanoi, desde Hue, se llega en avión para acortar los tiempos y aprovechar al máximo la enorme cantidad de monumentos que ofrece. El Mausoleo de Ho Chi Minh y sus columnas, la Pagoda del pilar único famosa por sujetarse sobre una sola viga o el Templo de la Literatura dedicado a Confucio y los literatos son algunos de los atractivos imprescindibles de la ciudad. Después de comer, la zona antigua se puede recorrer subido en un tradicional ‘ciclo’ que le llevará hasta la pagoda Ngoc Son. Para terminar el día, el único espectáculo del mundo con marionetas sobre el agua amenizará la velada con música tradicional e historietas en vietnamita.

Pagoda del pilar único en Hanoi (iStock)
Pagoda del pilar único en Hanoi (iStock)

Al día siguiente, si su viaje a Vietnam coincide con la época de recogida del arroz, notará el aire cargado de su aroma mientras cruza las plantaciones de este cereal diseminadas de camino a la bahía de Halong con sus típicas formaciones kársticas emergiendo sobre el agua. Allí montará en un ‘junco’ –nombre con que se conoce a la tradicional embarcación cuya parte más llamativa es la curiosa forma de la vela anaranjada–, y podrá darse un baño o alquilar un kayak.

Rocas de piedra caliza en la Bahía de Halong (iStock)
Rocas de piedra caliza en la Bahía de Halong (iStock)

La belleza del lugar ha atraído hasta él a los directores de cine, que ven en la bahía un escenario perfecto para grabar una historia de amor como la que interpretó Catherine Deneuve en ‘Indochina’. Esa noche, el barco será su hotel y, si el clima lo permite, podrá dormir en cubierta arropado por el estrellado cielo vietnamita antes de regresar a Hanoi de nuevo para volver a casa cargado de buenos recuerdos. ¿Se anima a experimentarlos usted mismo?

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