cataratas y naturaleza en explosión

Viaje a Islandia: volcanes, glaciares y otros lugares que hay que ver

Los aventureros que se animen a conducir por estas tierras se encontrarán con un paisaje natural impresionante plagado de contrastes

Foto: Así de impresionante aparece la cascada de Gullfoss, en Islandia (iStock)
Así de impresionante aparece la cascada de Gullfoss, en Islandia (iStock)

En los 103.000 kilómetros cuadrados que ocupa Islandia viven más ovejas que personas. Su ubicación, a poco más de 90 minutos en avión a Groenlandia, le convierten en un país no apto para los que ven en el frío a su peor enemigo. Sin embargo, esta nación –incluida en la lista de las más seguras del mundo– puede presumir de ofrecer múltiples atractivos a los visitantes que se embarcan en una aventura única que se puede disfrutar conduciendo un 4x4 por su espectacular mapa.

Existen programas de viaje que permiten a los turistas explorar la costa sur de Islandia por cuenta propia, olvidándose de horarios o excursiones cerradas. En esta zona del país no se puede obviar la parada en el conocido como 'círculo dorado', nombre que se utiliza para designar al triángulo imaginario que crean sobre el mapa la zona de los géiseres, el Parque Nacional de Thingvellir y la cascada de Gullfoss. Tal definición aúna los tres enclaves naturales más conocidos de Islandia que no pueden faltar en los viajes por territorio islandés.

Parque Nacional de Geysir, en Islandia (Stewyphoto)
Parque Nacional de Geysir, en Islandia (Stewyphoto)

Así, en la zona de los géiseres le recibirá el Strokkur, una de las cinco fuentes termales más activas del mundo. Cada seis o siete minutos, el agua que brota del interior de la tierra se expulsa hasta los 25 metros de altura a una temperatura que ronda los 120 grados. Los turistas que contemplen el magnífico espectáculo del Strokkur no deben temer quemarse con el agua que accede a la superficie, pues el mercurio suele ser tan bajo en esta región que se enfría rápidamente sin provocar daños.

'Géiser' es una de las pocas palabras islandesas que se han exportado al mundo

El Parque Nacional de Thingvellir ofrece experiencias maravillosas. Tanto, que en muy pocos lugares del mundo se puede disfrutar de un paseo por dentro de una falla. En concreto, la de Almannagjá, que es la placa tectónica que divide geológicamente el continente americano y europeo. Esta 'herida' en la corteza terrestre es una 'cura' de paz y tranquilidad para los que la visitan, pues en sus casi ocho kilómetros de longitud se contemplan caídas al vacío de hasta 40 metros que le alejarán del estrés urbano.

Un oasis casi insonorizado que contrasta con la banda sonora que se escucha en las proximidades de la cascada de Gullfoss, una caída de agua de 32 metros que fue de propiedad privada hasta mediados del siglo XX. El río Hvita es el que nutre de caudal a la cascada, cuyo máximo flujo de agua registrado es de 2.000 metros cúbicos. La belleza de este paraje convierten al de Gullfoss en un salto de agua que, aunque mucho menos conocido que los de Niágara o Iguazú, puede competir con ellos en cuanto a atractivo.

La Laguna Azul islandesa (iStock)
La Laguna Azul islandesa (iStock)

Y es que Islandia está plagada de cataratas. Otras dos que no pueden faltar entre las visitadas son la de Skogafoss –una de las más bonitas de la isla, con 60 metros de altura– y la de Seljalandfoss. Entre las peculiaridades de esta última está el hecho de que puede ser transitada desde detrás de la caída de agua, lo que permite tomar unas fotografías increíblemente hermosas. Para disfrutar de esta experiencia bastará con llevar un impermeable para no terminar empapado y prestar atención a las piedras mojadas para no resbalar.

Islandia, tierra de volcanes

Poniendo rumbo hacia el sur de Islandia, los aventureros que se animen a conducir por estas tierras se encontrarán con el volcán Hekla. Es uno de los más activos del país, y de su erupción en 1947 aún se recuerda la gran nube eruptiva que ascendió hasta los 30 kilómetros de altura. Su potencia ha sido registrada en los anales históricos de Islandia, y de hecho en la Edad Media se decía que en el cráter del Hekla se ubicaba una de las puertas de acceso al infierno.

En su amplia oferta de cráteres –Islandia recuenta más de 200–, el país ha sabido aprovechar su origen volcánico atrayéndolo a la costa

Sin remontarse tan atrás en el tiempo, otro volcán mantuvo en vilo a varios países tras su erupción en 2010. La explosión de magma y cenizas del Eykafjallajökull provocó el caos aeroportuario al cerrar el espacio aéreo de la mayoría del norte europeo desencadenando consecuencias fatales para el medio ambiente al deshacer el hielo glaciar de la zona. Muy curiosa resulta la etimología de este volcán, considerado por los islandeses como una cumbre 'todo incluido': 'eyja' significa 'isla; 'fjalla' se traduce como 'montaña' y 'jökull' se define como 'glaciar'.

Glaciar de Jökulsarlon, Islandia (iStock)
Glaciar de Jökulsarlon, Islandia (iStock)

En su amplia oferta de cráteres –Islandia recuenta más de 200–, el país ha sabido aprovechar su origen volcánico atrayéndolo a la costa. En su territorio se encuentran playas de arena negra como la de Reynisfjara, un lugar de singular encanto por las disposiciones geométricas que creó la lava al enfriarse rápidamente. Allí se concentran columnas de basalto que llegan a alcanzar los 66 metros y que, si ha tenido la suerte de visitar la 'Calzada de los Gigantes' de Irlanda, le recordarán necesariamente a este mítico lugar irlandés.

Glaciares y visita a Reikiavik

El hecho de que la isla de Islandia esté situada tan al norte del globo terráqueo hace que, por las temperaturas que registra, conserve una zona de glaciaresconsiderada como el campo de hielo más grande de Europa –sin contar con Groenlandia, territorio que podría disputarle el honor al estar gobernado por Dinamarca–. En esta región 'congelada', llamada Vatnajökull, se encuentra el Parque Nacional de Skaftafell y su famosa laguna glaciar de Jökulsarlon. Impresionante resulta la contemplación de icebergs flotantes que se desplazan por sus aguas y terminan depositándose sobre la arena negra de la playa, una atracción natural que convierte al lugar en uno de los lugares favoritos de los fotógrafos. Con suerte, alguna aurora boreal se dejará ver y creará un ambiente mágico desplegando sus colores sobre la superficie de la laguna.

'Skyline' de Reikiavic, en Islandia (iStock)
'Skyline' de Reikiavic, en Islandia (iStock)

Antes de poner rumbo a la capital, conviene hacer una escapada en ferry al archipiélago de Vestmannaeyjar. Tan solo media hora de trayecto le acercará a un lugar recordado por la erupción que sufrió la zona en 1973 y que sepultó la mitad de la isla de Heimaey. Actualmente, algunos comparan la región con una 'Pompeya en miniatura', pues todavía quedan casas ocultas por la lava que permanecen impasibles al paso del tiempo.

Catedral de Reikiavic, en Islandia (iStock)
Catedral de Reikiavic, en Islandia (iStock)

Para finalizar, conviene hacer una parada en Reikiavik para conocer la urbe más poblada de Islandia. Dé un paseo por el lago Tjornin para contemplar sus cisnes y eche un vistazo al 'skyline' que ofrece la ciudad: la original iglesia de Hallgrímskirkja, inspirada en los bloques de basalto, sobresale con sus 74 metros en un horizonte donde las casitas bajas son una contante. ¿Se anima a conocer el país de los volcanes y glaciares?

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