Planes en Madrid: visita al Museo del Prado, restaurante típico y ruta en autobús
  1. Viajes
descubrir la capital de españa

Planes en Madrid: visita al Museo del Prado, restaurante típico y ruta en autobús

Nunca es tarde para conocer la ciudad que pasa bajo nuestros pies todos los días. El mismo impresionante escenario que pueden disfrutar los que vengan de fuera a enamorarse de ella

Foto: Planes en Madrid: visita al Museo del Prado, restaurante típico y ruta en autobús
Planes en Madrid: visita al Museo del Prado, restaurante típico y ruta en autobús

De tanto mirarla, Madrid se hace 'invisible' a los ojos de sus propios habitantes. La rutina clava las retinas de quienes transitan por ella en las aceras, los semáforos y el asfalto, negando el privilegio de disfrutar de una belleza monumental que atrae, sin embargo, a millones de turistas cada año. Edificios singulares, paisajes urbanos, museos y espacios que pasan desapercibidos para madrileños que se sienten casi extranjeros en la ciudad donde moran. Para ellos existen ofertas culturales, gastronómicas e, incluso, de alojamiento que permiten durante unas horas vivir la ciudad que exprimen los extranjeros.

Existen paseos organizados que se pueden contratar para descubrir la ciudad a propios y foráneos sin distinción mientras se camina con el único objetivo de encontrar novedoso aquello que pasa inadvertido diariamente ante los ojos. Una fachada, un esquinazo, una curiosidad de las miles que albergan unas calles que nunca descansan. Con permiso de Minerva –si no saben quién es, prueben a levantar la mirada frente al número 42 de la calle Alcalá–, se puede disfrutar de una merecida parada para ver caer el sol sobre el centro.

Foto: Corrala el Corralón, en el barrio madrileño de Embajadores.
Corralas y mentideros de Madrid: un paseo por las 'redes sociales' del siglo XVI
Olga Sanz - Asesora experta en Pangea Aurora Vasco Campos

Allí, en la misma Sala de Conversaciones del Círculo de Bellas Artes que inauguró Alfonso XII en 1926, la renovada cocina del restaurante La Pecera es un buen lugar donde descubrir también la gastronomía que hace de Madrid un imán para los gourmets de medio mundo. Nada más castizo que unas tapas para cenar, reinterpretadas en este templo cultural para deleitar los paladares más exigentes. Entre sus paredes se puede de compartir mantel y conversación sobre las mismas mesas en las que un día se sentaron personalidades como Santiago Ramón y Cajal, Nobel de Medicina en 1906. Un viaje a las primeras décadas del siglo XX español en las que, además, es posible contemplar de cerca obras maestras del arte como la escultura de Moisés de Huerta 'El Salto de Léucade' o los frescos de Ramón Zaragoza que decoran los techos de La Pecera.

Otro de los ejemplos de ese Madrid que un madrileño rara vez disfruta es su espectacular oferta hotelera. Establecimientos históricos que también acogen en sus acomodadas estancias a aquellos vecinos que quieran sentir el lujo de no hacer la cama al día siguiente o tomar un desayuno sin prisas. Pequeños placeres previos a una visita a la mejor y mayor pinacoteca de España: el Museo del Prado. Una ocasión especial para visitar por primera vez –o revivir su experiencia– de un palacio donde, además de 'Las Meninas' del genial Velázquez, duermen pinceles de lo más variado. Existen paquetes ya preparados que, incluso, permiten ahorrarse la larga cola para entrar a despertarles.

Y para no desgastar la suela de los zapatos, ¿por qué no aprovechar las vistas desde la cubierta de los autobuses turísticos que recorren el Madrid monumental y moderno, en dos rutas diferenciadas? Un complemento perfecto para convertirse en el más avezado de los turistas, aunque en el DNI se registre Madrid como lugar de nacimiento.

Madrid no tiene mar, pero tiene 'Lonja'

Madrid no tiene playa –algo que repitió hasta la saciedad aquel lamento ochentero de 'The Refrescos'–, pero desde la capital también se puede ver el mar. Al menos... en sus platos. La Lonja del Mar es una excelente alternativa para los que quieren sobrepasar los convencionalismos a través de la gastronomía tradicional.

Este restaurante, con unas sorprendentes vistas a la plaza de Oriente, ofrece algo más comida creativa. Presenta una experiencia que ubica en el perfecto lugar donde “reflexionar sobre la posibilidad de dar un giro a su vida, mientras saborea platos que son fruto de nuestra propia búsqueda”. Un viaje interior que puede realizarse ante pastel de cabracho sobre bizcocho de aceituna negra o con un suculento huevo trufado de gallina campera con foie. "La materia prima más importante para este viaje que le proponemos es su complicidad. El resto es cosa nuestra", promete Carlos Gutiérrez, director de este peculiar restaurante.

Foto: Planes para celebrar el amor en pleno centro de Madrid (Shutterstock)
Plan romántico en pareja: masaje relax con piedras calientes y cena en Madrid
Inés Carriazo Mendoza - Asesora experta en PANGEA Aurora Vasco Campos

Tras la ruta gastronómica se puede regresar a ese Madrid que marca el pulso vital de la ciudad. Regrese al ruido de las sirenas, a la monotonía que golpea su asfalto, a la rutina de cada uno pero con la conciencia tranquila de conocer mejor la ciudad que pisa día a día. Una transición tranquila en la que perder la noción del tiempo, diluyendo la piel del turista con la de vecino mientras se pasea, por ejemplo, por las silenciosas callejuelas del Madrid de Los Austrias. Seguro que ellas sabrán guardarle el secreto.

Qué hacer en Madrid Viajes Pangea Museo del Prado Autobús Noticias de Madrid