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El placer culpable no existe: por qué 'Los Bridgerton' es la mejor serie de la actualidad
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CONTRA LA HIPOCRESÍA

El placer culpable no existe: por qué 'Los Bridgerton' es la mejor serie de la actualidad

La serie de Netflix ha vuelto a arrasar entre los suscriptores de la plataforma con su segunda temporada, pero continúa sin ganarse el respeto del sector del público más erudito

Foto: Simone Ashley y Jonathan Bailey protagonizan 'Los Bridgerton'. (Netflix)
Simone Ashley y Jonathan Bailey protagonizan 'Los Bridgerton'. (Netflix)

Placer culpable. Es el calificativo más repetido por críticos y opinólogos en sus valoraciones sobre los nuevos episodios de 'Los Bridgerton', el último fenómeno de Netflix. Lo cierto es que medio planeta parece compartir el mismo pecado: la segunda temporada acaba de convertirse en la serie de habla inglesa más vista durante su primer fin de semana en la historia de la plataforma roja, con 193 millones de horas reproducidas. Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de placer culpable?

La explicación corta: el tan manido concepto hace alusión a esos productos culturales que no están al nivel de nuestros refinados estándares de calidad, pero que por puro instinto no podemos evitar devorar. Algo así como una hamburguesa grasienta con doble de bacon y extra de queso: sabemos que nos sienta fatal, pero no podemos resistirnos a la diabólica tentación. Para la explicación larga podríamos citar aspectos como los prejuicios contra el género romántico o, incluso, el machismo.

La prensa estadounidense, siempre al quite a la hora de poner nombre a conceptos modernos, ya ha bautizado al fenómeno de consumir compulsivamente una serie que no nos gusta: 'hate watching'. Ver algo que nos provoca vergüenza ajena solo para poder odiarlo y sentirnos moralmente superiores. Pero, ¿es justo que usemos un término tan condescendiente para hablar de la ficción con más seguidores del mundo? ¿Podemos afirmar que una serie es mala si todos sus elementos encajan casi de forma matemática?

La reina del 'placerculpabilismo'

Producida por Shonda Rhimes —responsable de éxitos como 'Anatomía de Grey' o 'Scandal'—, la serie se ha convertido en la reina indiscutible del 'placerculpabilismo'. Aunque miles de personas reiteran en las redes sociales que han reproducido la serie casi en contra de su voluntad, las cifras hablan por sí solas. 'Los Bridgerton' es la única ficción de habla inglesa que ha sido capaz de alcanzar los estratosféricos números de los otros tres grandes hits de la plataforma roja: la francesa 'Lupin', la surcoreana 'El juego del calamar', y, por supuesto, la española 'La casa de papel'.

placeholder La familia Bridgerton, casi al completo. (Netflix)
La familia Bridgerton, casi al completo. (Netflix)

Basada en las novelas superventas de Julia Quinn, la historia se centra en Los Bridgerton, una influyente familia de la alta sociedad londinense de principios del siglo XIX, formada por ocho hermanos de distintas edades y la madre viuda de todos ellos. En cada temporada, los espectadores asisten a un excitante juego de seducción entre uno de los hermanos Bridgerton con un miembro de la élite. Si durante la primera temporada somos testigos del tórrido romance entre Daphne Bridgerton (Phoebe Dynevor) y duque de Hastings, Simon Bassett (Regé-Jean Page), en la segunda nos adentramos en el triángulo amoroso entre el vizconde Lord Anthony Bridgerton (Jonathan Bailey) y las dos hermanas Sharma, Kate (Simone Ashley) y Edwina (Charithra Chandran).

Con un material tan jugoso como base, el resultado solo podía ser un culebrón de primer nivel repleto de sexo, amor y lujo. Una telenovela carísima, excelentemente producida y que ha cautivado a una audiencia millonaria. Porque, en ocasiones, los culebrones nos ayudan a comprender las emociones humanas más básicas y quizás ha llegado el momento de dejar de sentirnos culpables por ello. Lo cierto es que el género romántico sigue despertando el desprecio de la crítica, a pesar de haber demostrado que sabe adaptarse a la sensibilidad de las nuevas generaciones.

La propia Julia Quinn habló abiertamente de este asunto durante su ponencia en un festival literario celebrado el pasado mes de noviembre en Singapur. "La novela romántica está escrita principalmente por mujeres y tendemos a minimizar la importancia de las cosas que se perciben como femeninas. Los seres humanos piensan que las emociones son algo femenino, por lo que las menospreciamos", reflexionó la autora, que defiende el derecho de los lectores a leer por placer.

placeholder Anthony Bridgerton (Jonathan Bailey) y Kate Sharma (Simone Ashley). (Netflix)
Anthony Bridgerton (Jonathan Bailey) y Kate Sharma (Simone Ashley). (Netflix)

Una serie 'mala' en la que nada falla

Solemos pensar que una serie no tiene calidad cuando no conectamos con sus personajes, el guion es un despropósito o flaquea en el aspecto técnico. ¿Es el caso de 'Los Bridgerton'? Vayamos por partes.

Los personajes derrochan carisma y el reparto no deja de cosechar alabanzas: Jonathan Bailey (Anthony), Simone Ashley (Kate), Nicola Coughlan (Penelope), Claudia Jessie (Eloise) o Luke Thompson (Benedict) van camino de convertirse en grandes estrellas de la pequeña pantalla. Regé-Jean Page, protagonista de la primera temporada, incluso ha abandonado la serie para centrarse en su prometedora carrera cinematográfica y pronto le veremos en 'The Gray Man', la nueva película de los hermanos Russo, así como en la nueva adaptación de 'Dragones y mazmorras'.

placeholder Nicola Coughlan es Penelope, uno de los personajes más queridos. (Netflix)
Nicola Coughlan es Penelope, uno de los personajes más queridos. (Netflix)

Entonces, ¿falla el guion? Repleto de diálogos ágiles —e incluso mordaces—, nos encontramos ante una de las series más adictivas de los últimos años, con un ritmo trepidante del que es difícil escapar. Puede resultar una historia inverosímil, pero es evidente que reinterpreta una etapa en clave pop y se toma sus licencias creativas, como reimaginar una sociedad libre de discriminación racial, con aristócratas británicos racializados o incluso una reina negra. Quizás no sea coherente con la realidad histórica, pero la mayor parte de la audiencia sabe discernir entre la realidad y la ficción.

¿Y el apartado técnico? Inmejorable. Con un diseño de producción que mima cada detalle y una banda sonora que versiona temazos contemporáneos a violín —desde Madonna o Nirvana hasta Miley Cyrus y Taylor Swift— 'Los Bridgerton' es también un regalo para la vista y los oídos.

Basada en hechos reales

Por rocambolescas que parezcan las situaciones que plantea, la trama principal se inspira en hechos reales. Aunque la mayoría de los personajes son ficticios, es totalmente cierto que se organizaban lujosos bailes para que las familias más cercanas a la corte unieran lazos. En ese periodo, conocido como la Regencia, la Reina consorte Carlota de Mecklemburgo-Strelitz (interpretada en la serie por una excelsa Golda Rosheuvel) asumió los mandos de la Corona debido a los graves problemas de salud mental del rey Jorge III, personaje que también aparece fugazmente en la segunda temporada con una emotiva escena.

A través de una exquisita ambientación, la trama nos traslada a las exclusivas fiestas de la llamada 'social season' londinense, esa etapa del año —entre abril y agosto, generalmente— en la que las familias más ricas abandonaban sus grandes casas de campo y se mudaban a la gran ciudad para socializar. La propia Casa Real organizaba cada temporada un desfile en el que la reina en persona elegía a su 'diamante', es decir, la soltera más codiciada del momento a la que todos los jóvenes de la aristocracia tenían que cortejar. Suena a ciencia ficción, pero las excentricidades de la clase privilegiada han sido una constante durante toda la Historia.

placeholder Kate (Simone Ashley) y Edwina (Charithra Chandran). (Netflix)
Kate (Simone Ashley) y Edwina (Charithra Chandran). (Netflix)

Espacio para el feminismo

Aunque sea catalogada de serie ligera y superflua, en 'Los Bridgerton' también hay espacio para los guiños políticos y sociales. Eloise Bridgerton, interpretada por Claudia Jessie, se ha convertido en uno de los personajes favoritos de los fans por su carácter desafiante y su incipiente interés en los derechos civiles y la igualdad de la mujer. En la segunda temporada, Eloise se adentra en un barrio humilde con la intención de desenmascarar la identidad de Lady Whistledown, la escritora anónima que aire todos los escándalos de las familias más poderosas. Allí conoce a Theo Sharpe (Calam Lynch), un trabajador de una imprenta que comparte con ella panfletos políticos sobre los derechos de las mujeres, un tema que comienza a despertar un gran interés en la joven, que nunca ha parecido dispuesta a seguir las reglas impuestas.

placeholder Claudia Jessie es Eloise Bridgerton. (Netflix)
Claudia Jessie es Eloise Bridgerton. (Netflix)

Aunque el movimiento sufragista, considerado el germen del feminismo, surgió tres décadas después de La Regencia, por aquella época varios autores ya teorizaban sobre la igualdad de derechos, aupados por el impacto cultural de la Revolución Francesa en toda Europa. Es el caso de la filósofa inglesa Mary Wollstonecraft, autora del célebre 'Vindicación de los derechos de la mujer', publicado en 1792, y a la que Eloise cita en el primer episodio.

La quinta hermana Bridgerton no es el único personaje femenino que desafía las normas sociales y se cuestiona el sistema. Kate Sharma, eje central de la trama en la segunda temporada, defiende que no necesita la protección de ningún hombre y que el fin único de una mujer no debería ser encontrar marido.

Una estética abrumadora

Un último motivo que convierte a 'Los Bridgerton' en una serie de gran impacto: su estética. El sofisticado vestuario de la serie se ha convertido en la nueva obsesión de los amantes de la alta costura. Y es que no falta detalle en los 'looks' de las protagonistas: corsés, guantes de satén, collares de perlas, mangas abullonadas, estampados florales, broches de oro, tonos coloristas, plumas, bordados… Las revistas de moda más importantes han dedicado cientos de artículos a analizar los vestidos de la serie y algunas marcas, como Zara, han incluido en sus últimas colecciones prendas de inspiración 'Bridgerton'.

placeholder La reina Carlota (Golda Rosheuvel) y sus doncellas. (Netflix)
La reina Carlota (Golda Rosheuvel) y sus doncellas. (Netflix)

Las mansiones de los protagonistas y su ostentosa decoración también acaparan todas las miradas. Aquí no hay espacio para el minimalismo: grandes retratos al óleo, lámparas de araña, espejos brocados, textiles de terciopelo, grandes muebles de nogal, candelabros dorados y, por supuesto, floridos juegos de té de porcelana. La propia Shonda Rhimes ha enseñado su nueva casa para la revista AD, explicando que la decoración de la serie ha influido en su estilo. ¿Volverá el interiorismo decimonónico a nuestros hogares?

Lo que sí ha vuelto es una ficción repleta de momentos memorables que ha logrado generar un impacto real en la cultura popular, un hito cada vez más complicado en un mercado cada día que pasa más saturado. Hay Bridgerton para rato, queridos lectores: la tercera y la cuarta temporada ya han sido confirmadas por Netflix.

Placer culpable. Es el calificativo más repetido por críticos y opinólogos en sus valoraciones sobre los nuevos episodios de 'Los Bridgerton', el último fenómeno de Netflix. Lo cierto es que medio planeta parece compartir el mismo pecado: la segunda temporada acaba de convertirse en la serie de habla inglesa más vista durante su primer fin de semana en la historia de la plataforma roja, con 193 millones de horas reproducidas. Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de placer culpable?

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