CRÍTICA

La gran decepción de 'La casa de las flores 2': aburrida y predecible, pierde su esencia

Tras una irreverente primera temporada, la serie de Netflix regresa no solo sin Verónica Castro, sino también sin la capacidad de sorpresa que tanto nos fascinó el año pasado

Foto: Imagen promocional de 'La casa de las flores 2' (Netflix)
Imagen promocional de 'La casa de las flores 2' (Netflix)

El anuncio de que Verónica Castro no estaría en la segunda temporada de la 'La casa de las flores' dejó a miles de fans y devotos de la actriz mexicana tocados y hundidos. Y más desconsolados y perdidos aún, cuando hace mes y medio la actriz anunció que abandonaba definitivamente la televisión tras la polémica suscitada después de hacerse público que supuestamente había estado casada con una mujer en el pasado.

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Aunque su figura revolotea y pulula sin parar por 'La casa de las flores 2', lo cierto es que la serie se resiente y paga bien caro la ausencia de Castro, resuelta como en tantos otros casos, con una muerte inesperada. Sin embargo, no es este el principal problema de la temporada que se centra, tras la trágica desaparición de Virginia de la Mora, en su hija Paulina (Cecilia Suárez) y sus irrefrenables deseos por recobrar, cueste lo que cueste, el cabaret y la floristería perdidos en el último capítulo.

La emblemática pija tomará los mandos de la familia y de la serie, tras regresar a su México natal desde Madrid, donde se había instalado junto a su marido, el personaje transexual al que da vida Paco León.

Imagen promocional de 'La casa de las flores 2'. (Netflix)
Imagen promocional de 'La casa de las flores 2'. (Netflix)

El gran hándicap y la sensación de un servidor tras verse de un tirón sus nueve capítulos, lo que viene siendo un atracón, es la de haber asistido a una sucesión de skeches y chistes fáciles, deslavazados, sin demasiada gracia y en medio de algunas tramas perfectamente prescindibles, que ni aportan ni enriquecen lo más mínimo a la historia.

La segunda temporada de 'La casa de las flores' no tiene ni la mitad de gracia de aquella serie que se convirtió en toda una revelación hace justo un año

Muy poco queda de aquella serie tan marcadamente latina que se convirtió hace solo un año en toda una revelación, un gran éxito de crítica y público por lo rompedora, transgresora, ingeniosa y divertida que era. Lo siento, pero me he reído bien poco, por no decir casi nada en esta segunda temporada y doy fe que no ha sido por falta de ganas.

Una primera temporada genial

Lo confieso, tenía quizás muchas expectativas puestas en la vuelta de 'La casa de las flores'. La culpa no era mía. La tenía una descarada, desternillante y atrevida primera temporada que parodiaba y se reía en la cara de los típicos y clásicos culebrones de toda la vida; aquellos que, por cierto, protagonizaba divinamente Verónica Castro. ¿Quién no la recuerda en 'Los ricos también lloran'? Y es que los De la Mora, esa desquiciada y exagerada familia de la alta sociedad mexicana, empeñados en mantener las apariencias a toda costa, no se privaban de nada.

Imagen de la serie 'La casa de las flores 2'. (Netflix)
Imagen de la serie 'La casa de las flores 2'. (Netflix)

Alfredo, el infiel esposo, cuya amante de años se suicida y deja una hija ilegítima que se instala en el domicilio familiar; Virginia, su esposa, a cargo de la floristería y con unas tragaderas de tomo y lomo que la empujan a consentir la traición de su marido con el único fin de mantener unida a la familia. Tampoco pasaban desapercibidos los tres caprichosos y peculiares hijos del matrimonio: Julián, un gay más salido que el pico de una plancha; Elena, una guapísima arquitecta más simple que el mecanismo del chupete; y Paulina, una pija, ñoña y sensiblera, desbordada por los acontecimientos y cuya particular manera de hablar y expresarse, nos encandiló y enamoró. Todos, en algún momento, hemos imitado su voz. Buena parte del éxito de 'La casa de las Flores' es obra y gracia de Cecilia Suárez.

Ni siquiera el talento incuestionable de la actriz Cecilia Suárez salva una historia estirada como un chicle y que bandea de un lado a otro sin rumbo

Paulina ya no sorprende tanto

'La casa de las flores 2' pivota alrededor del personaje que más tirón tuvo en su primera temporada, con permiso de Virginia (Verónica Castro). Paulina es la gran protagonista, obsesionada por recuperar todas las posesiones que su madre vendió en el último capítulo para sacar a su marido de la cárcel, antes de darse a la fuga. Ni siquiera el talento incuestionable de la actriz Cecilia Suárez salva una historia estirada como un chicle y que bandea de un lado a otro

Y es que ni su modo de hablar ni sus expresiones ni su manera de escandalizarse ya nos sorprenden. Además, el hecho de que su vida y su familia esté sumida en la ruina y en el caos han hecho de ella un personaje deprimido que no invita a la risa, si acaso a alguna sonrisa. Algo parecido le ocurre a su esposo María José. Y es que tampoco Paco León es tan gracioso como era antes.

'La casa de las flores 2' (Netflix)
'La casa de las flores 2' (Netflix)

Todo lo demás, es más de lo mismo. De nuevo mucha música española, mucho sexo, mucho tío bueno, mucho gay, mucha trans divertida... Se abusa demasiado de lo que nos encandiló el año pasado. Y repetir, a veces, puede llegar a aburrir. En esta ocasión, al menos, Manolo Caro no solo bebe de Pedro Almodóvar o del propio Paco León en sus películas como director.

Varias de las historias más absurdas de esta segunda temporada, como la relación de Alfredo con la líder de una secta, la historia de Elena con un sacerdote o el consultorio sentimental en una peluquería... recuerdan mucho, a veces demasiado, a series tan ingeniosas y brillantes como 'La que se avecina'. Sin embargo, aquí unas y otras aportan bien poco, nos llevan a ningún lado. Son pastiches que podrían no estar... y no ocurriría nada.

'La casa de las flores 2' (Netflix)
'La casa de las flores 2' (Netflix)

Se echa mucho de menos un buen desarrollo argumental. El testamento de Virginia de la Mora debía haber sido el punto de partida, pero nunca el fin. Que sea el eje de la historia no tiene mucho sentido. Quizás hubiera sido más acertado matar del tirón y del todo al personaje que interpretaba Verónica Castro y empezar de cero con un sólido guion y bien amueblado, como el que convirtió en todo un éxito a su primera temporada.

'La casa de las flores 2' es entretenida, muy comestible, muy fácil de ver y sin grandes pretensiones. El problema es cuando la comparas con el pasado. Si no lo haces, tiene un pase. Ahora bien, no esperes nada más. Con las series ocurre como con el amor: a medida que avanzan y se consolidan, uno se vuelve más y más exigente.

El capítulo final, no en vano, es con creces el mejor de toda la tanda y deja en alto muchos interrogantes e incógnitas para una tercera temporada, por cierto, ya grabada, que esperemos obtenga mejores réditos. Visto lo visto, no lo tiene muy difícil...

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