CRÍTICA

La temporada 2 de 'Mindhunter' es tan elegante y desconcertante como siempre

La serie de Netflix vuelve con nuevos y terroríficos criminales. Los agentes del FBI deben dar caza al asesino en serie de niños que mató a 28 menores en dos años en Atlanta

Foto: Imagen promocional de la T2 de 'Mindhunter'. (Netflix)
Imagen promocional de la T2 de 'Mindhunter'. (Netflix)

El éxito de la primera temporada de la serie 'Mindhunter', estrenada en Netflix en octubre de 2017, constató que los asesinos en serie nunca mueren ni pasan de moda. Su director, David Fincher, maestro del género en la gran pantalla con títulos como 'Seven' o 'Zodiac', nos cautivó entonces por su original manera de darnos a conocer a algunos de los más sanguinarios y retorcidos criminales de la crónica negra reciente de EEUU. Lo hizo a través de sus mentes y no de sus crímenes. Ese es el gran logro de 'Mindhunter': desvelarnos tamañas atrocidades sin derramar ni una sola gota de sangre en toda la serie.

[Tráiler de la temporada 2 de 'Mindhunter']

El esperado regreso de la serie, maltratada por Netflix hasta la saciedad (en medio del mes de agosto y casi sin promoción), no ha decepcionado a los muchos incondicionales de esta obra maestra. Su realización oscura, decadente y sórdida; sus guiones con diálogos envueltos en silencios tan necesarios como ensordecedores; y los siniestros encuentros carcelarios llenos de minutos de ávidas conversaciones entre Holden Ford (Jonathan Groff) y esos psicópatas asesinos deseosos de sacar lo peor de ellos mismos se repiten en esta nueva tanda de capítulos. Eso sí, mejorados con efectos visuales y sensoriales muy potentes. Con más medios técnicos y humanos y dentro de una trama mucho más impactante, más elaborada y mejor cerrada.

'Mindhunter' (T2). (Netflix)
'Mindhunter' (T2). (Netflix)

La serie continúa buscando explicación al comportamiento de psicópatas y asesinos en serie; indagando en qué es lo que les impulsa a actuar así, de esa manera tan sádica y violenta. Sin embargo, en medio de todos estos personajes y sus conductas asesinas, cobra protagonismo en esta nueva entrega el aspecto más íntimo y personal del trío protagonista.

Navegar por la vida privada de sus principales personajes era algo a lo que no nos tenía nada acostumbrados 'Mindhunter'. Lo cierto es que este planteamiento es todo un acierto. Atrapa incluso más la posibilidad de inmiscuirse sin filtros en todo lo que sucede de puertas para adentro en las casas de Ford, Tench y Wendy Carr.

En esta temporada, entre tanto asesino en serie y psicópata, la ficción se adentra en la vida personal de los protagonistas

La primera temporada arrancaba en los años 70 en EEUU con el nacimiento y utilización de la llamada psicología criminal por parte de la policía. Se trataba de estudiar en profundidad, a través de distintos parámetros, los patrones de conducta de peligrosos asesinos, que tendían a repetirse en otros criminales.

En esta ocasión el equipo de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI más famosa, oscura, macabra y popular de la televisión da un paso más allá al adentrarse en el mundo de la criminalidad. El reparto sigue encabezado por los agentes Holden Ford (Jonathan Groff), Bill Tench (Holt McCallany) y la doctora en psiquiatría Wendy Carr (Anna Torv).

Imagen de la serie 'Mindhunter'. (Netflix)
Imagen de la serie 'Mindhunter'. (Netflix)

El asesino de niños de Atlanta

Además de introducirnos en la mente de varios sanguinarios criminales, la trama principal de esta nueva entrega gira en torno a la búsqueda de Wayne Williams (Christopher Livingston), el ciudadano afroamericano conocido como 'El asesino de niños de Atlanta', así como de las circunstancias económicas, sociales y raciales que obstaculizaron desde un principio las investigaciones de sus horrendos crímenes.

Bajo la presión de las madres de varios de estos niños, Holden y Tench logran finalmente detenerlo. Pero solo pudo demostrarse su culpabilidad en dos de los 28 asesinatos en los que presuntamente participó. Por ellos pagó y fue condenado. El resto de sus crímenes, a día de hoy, continúan impunes.

Imagen de 'Mindhunter'. (Netflix)
Imagen de 'Mindhunter'. (Netflix)

En esta temporada conocemos a otros grandes asesinos en serie. Tal es el caso de Dennis Rader, más conocido como el asesino BTK (acrónimo de 'Bind, Torture and Kill' —atar, torturar y asesinar—). El sujeto enviaba cartas a los medios de comunicación para describir sus crímenes, burlarse de la policía y retar a que lo atraparan. Entre 1974 y 1991 mató a 10 personas.

Otro de los personajes que aparece en la serie es David Berkowitz, alias 'El hijo de Sam'. Este criminal confesó haber asesinado a seis personas y haber herido de gravedad a otras siete en ocho tiroteos en Nueva York entre 1976 y 1977. Fue encarcelado en 1977, después de declarar que un demonio que había poseído al perro de su vecino le había ordenado cometer los asesinatos.

William Junior Pierce, otro de los entrevistados por Ford y Tench en la cárcel, había sido enviado en su día a prisión por robo en el estado de Georgia. Sin embargo, a los pocos meses fue puesto en libertad. Salió en 1970, en contra de un informe psicológico que alertaba de que podía ser peligroso. Su primer asesinato lo realizó tan solo un mes después de pisar nuevamente la calle. Junior asesinó en un año a nueve personas, la mayoría de ellas mujeres (y entre ellas a una joven de apenas 13 años).

Imagen de Charles Manson en 'Mindhunter'. (Netflix)
Imagen de Charles Manson en 'Mindhunter'. (Netflix)

Aunque no es considerado un asesino como tal, desfila por uno de los episodios de la serie una de las mentes más sanguinarias del panorama carcelario de la época. Hablamos del archiconocido Charles Manson, condenado a cadena perpetua como instigador de los atroces crímenes cometidos por cuatro de sus fanáticos seguidores en Beverly Hills en 1969.

En la serie hay un careo de los agentes del FBI con Charles Manson, pero es algo secundario

Interpreta a Manson el actor Damon Herriman, el mismo que da vida al líder de la 'Familia Manson' en la recién estrenada película de Quentin Tarantino, 'Érase una vez… en Hollywood'. La serie no encontró mejor señuelo para su regreso a Netflix que anunciar, a bombo y platillo, que entre los psicópatas que pasarían por la consulta de 'Mindhunter' se encontraba el temido Charles Manson.

Pues bien, en honor a la verdad hay que decir que el cara a cara de Manson con los agentes del FBI interesa más bien poco, es insustancial y responde únicamente a una pura y más que simple estrategia de marketing. Poco, por no decir nada, aporta a la historia.

Imagen de 'Mindhunter'. (Netflix)
Imagen de 'Mindhunter'. (Netflix)

McCallany, el gran protagonista

La serie continúa brillando esta temporada, además de por su guion, dirección y emblemática realización, por la interpretación de sus tres protagonistas. Ahora bien, si hay un personaje que destaca entre los demás ese es el de Bill, interpretado por Holl McCallany. El agente Tench, atrapado en medio de una infernal pesadilla dentro de su propia casa y desequilibrado por estas circunstancias personales, nos regala unos matices y registros en su personaje desconocidos hasta ahora. Lleva el peso de toda la historia dentro y fuera de su casa.

La actuación de Jonathan Groff, el otro gran protagonista, que en la primera temporada nos enamoró bajo esa juventud, ambición, sagacidad, inteligencia y mirada inconfundible, queda diluida esta vez frente a la grandeza de McCallny. En cuanto se cruzan en pantalla, no una sino mil veces, la fuerte presencia de este último le hace casi desaparecer en escena.

En medio de ellos y conformando este enigmático triángulo, no podemos dejar atrás a la fría y siempre calculadora doctora Wendy Carr. También su personaje crece esta temporada bajo unas circunstancias personales con las que tiene que pelear a diario. Una batalla de la que sale más que victoriosa la actriz que da vida al personaje y que no es otra que la guapísima y sobresaliente Anna Torv.

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