CRÍTICA

'Silvio (y los otros)' (Movistar+): Berlusconi y su repugnante obsesión por el sexo

Movistar+ ha estrenado una versión en formato miniserie que incluye un total de 54 minutos de metraje extra no vistos en la polémica película internacional sobre el magnate italiano

Foto: Imagen del rodaje de 'Silvio (y los otros). (DCM)
Imagen del rodaje de 'Silvio (y los otros). (DCM)

A primeros de año, se estrenaba en los cines de toda España 'Silvio (y los otros)', una película italiana sobre el ocaso y la decadencia del magnate Silvio Berlusconi. A pesar de sus dos caras, se hizo con el control de todo un país Italia, llegando incluso a ser primer ministro, hasta en tres ocasiones. Su paso por la política estuvo marcado por las corruptelas, los escándalos, las condenas y, por supuesto, las inhabilitaciones. En el terreno personal, el sexo y las mujeres rozaron lo enfermizo.

En realidad, la cinta del polémico cineasta italiano Paolo Sorrentino, protagonizada por su actor fetiche Toni Servillo, no es sino la reducción del proyecto original: dos películas ('Loro 1' y 'Loro 2') con un metraje de 204 minutos. Al final, fueron unificadas y, para su distribución internacional, se recortó en 54 minutos. Ahora, Movistar+ ha recuperado ese material extra, para ofrecer a la audiencia una versión en formato miniserie de dos entregas. Pero ni siquiera este nuevo metraje, salva un trabajo más que descafeinado y deshilachado.

La serie muestra el ocaso de Berlusconi, salpicado por la corrupción, las fiestas con prostitutas y las relaciones sexuales con menores

'Silvio (y los otros)' arranca en el contexto más complicado de la vida de Silvio Berlusconi. Recién salido del Gobierno y con graves acusaciones de corrupción y oscuras conexiones con la mafia napolitana a sus espaldas, le acechaban los tribunales, deseosos de sentarle en el banquillo.

Imagen de 'Silvio (y los otros)'. (Movistar+)
Imagen de 'Silvio (y los otros)'. (Movistar+)

Por si fuera poco, infinitos escándalos sexuales con prostitutas y menores, se llevaron por delante su matrimonio con la bellísima actriz de teatro Verónica Lario, a quien interpreta maravillosamente Elena Sofía Richi. En 2009, despechada y con más razón que una santa, ponía fin a 20 años de vida en común y dos hijos. Arrastró con su divorcio, más infidelidades que el dinero que pudo cobrarse por ello.

Elena Sofía Richi da vida a Verónica Lario en 'Silvio (y los otros)'. (Movistar+)
Elena Sofía Richi da vida a Verónica Lario en 'Silvio (y los otros)'. (Movistar+)

Rodeado de sanguijuelas

Demasiados frentes abiertos que il Cavaliere, apodo por el que se le conocía, intentó sortear como pudo, confinándose en su mansión de Cerdeña y rodeándose de unos y otros... De ahí el título, 'Silvio (y los otros)'. Durante el primer capítulo desfilan en un no parar, toda una suerte de personajes satélites absurdos: políticos, empresarios, prostitutas, cocainómanos y adictos al sexo. Una fauna de auténticas sanguijuelas, ambiciosas y sin escrúpulos, dispuestas a cualquier cosa, por entrar en la cadena de secretos y favores de la política, controlada por el todopoderoso y omnipresente Silvio. Lo más curioso es que el personaje principal, Berlusconi, no hace acto de presencia hasta una hora después de comenzada la serie. ¿Incomprensible, verdad? Cosas de Sorrentino.

Riccardo Scamarcio, en 'Silvio (y los otros)'. (Gianni Fiorito/Movistar )
Riccardo Scamarcio, en 'Silvio (y los otros)'. (Gianni Fiorito/Movistar )

Mientras tanto, no nos queda otra que 'entretenernos' por decir algo, con tipos como un tal Sergio Morra, interpretado por Riccardo Scamarcio; este atractivo hombre, hecho a sí mismo, sueña con dar el salto de sus cuestionables y sucios negocios de provincia a la esfera internacional. El camino más rápido para conseguirlo es acercarse a Silvio, el hombre más poderoso de Italia. Para Sergio solo hay una manera de llamar la atención de Il Cavaliere: las fiestas, las extravagancias y el exceso. Pues hasta que no lo consigue, no para. A decir verdad, en la trama de este personaje y su mujer tienen cero interés. Se pasan más de la mitad del capítulo y no exagero, esnifando rayas de cocaína sin parar, practicando sexo, y contratando prostitutas.

Aborda la obsesión de Berlusconi con las mujeres y el sexo, y muestra una durísima escena en la que acosa a una jovencita sin conseguirlo

La cosa no cambia demasiado con la aparición de Berlusconi en escena. Quien crea que se va a encontrar con un Silvio con las manos en la masa, se equivoca. Quizás tampoco era esa la intención del director. Pero entre eso y pasar de puntillas, casi sin hacer ruido por algunos de los más turbios y escandalosos episodios de su vida, hay un trecho.

Eso sí, el actor Toni Servillo, interpretando a Silvio lo clava. Es lo mejor de la serie. Su actuación entre decadente, grotesca y cómica, poca o ninguna gracia ha debido de hacerle a Il Cavaliere. La miniserie nos presenta a un Berlusconi pantagruélico, excesivo, bromista y obsesionado hasta la saciedad con las mujeres. Sorrentino se atreve a tocar con sutileza y a su manera, el verdadero escándalo que acabó con la carrera política en primera linea del magnate : las relaciones con menores. Maravillosa es esa escena que protagoniza junto a la actriz Alice Pagani, que le llama a la cara viejo baboso.

Toni Servillo, en 'Silvio (y los otros)'. (Gianni Fiorito/Movistar )
Toni Servillo, en 'Silvio (y los otros)'. (Gianni Fiorito/Movistar )

Sorrentino no es para todos los públicos. Hay quien le adora y quien no le soporta. Y no pasa nada. Me incluyo entre los primeros y defiendo a muerte, por ejemplo, su original y maravillosa serie 'The Young Pope' (HBO). Pero siendo objetivos, este no es ni de lejos uno de sus mejores trabajos. Quienes le adoramos, siempre decimos lo mismo. Su cine es como un lote que se compra entero... para lo bueno y para lo malo.

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