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El fracaso de los drones de Putin en la guerra de Ucrania
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Producto de la corrupción del ejército ruso

El fracaso de los drones de Putin en la guerra de Ucrania

Los drones militares rusos están cayendo como moscas derribados por el Ejército ucraniano, todo gracias a la baja calidad de sus componentes electrónicos producto de la corrupción rusa

Foto: Un Orlan-10 derribado por Ucrania (Ministerio de Defensa de Ucrania)
Un Orlan-10 derribado por Ucrania (Ministerio de Defensa de Ucrania)

Los drones de reconocimiento rusos están cayendo como moscas en Ucrania y no es porque los ucranianos dispongan de un arma mágica para derribarlos ni sean más listos que sus enemigos. El motivo es que estas máquinas rusas son una chapuza gracias a la corrupción rampante en el ejército ruso.

Foto: Rénder 3D del nuevo submarino de la clase Columbia. (General Dynamics)

Oryx — la publicación independiente que verifica las pérdidas de ambos ejércitos en la invasión — cuantifica que el ejército ucraniano ha destruido o capturado la friolera de 53 drones de reconocimiento Orlan-10. Mientras, otros drones sólo tienen de una a nueve pérdidas.

Como apunta Forbes, estos drones de bajo coste son la base fundamental para la localización de unidades ucranianas por parte de unidades de artillería rusas. Sin ellos, estas últimas están básicamente ciegas porque sus drones más caros — y menos susceptibles a los ataques ucranianos — son mucho más escasos. Samuel Bendett — experto en drones rusos y consejero del Centro de Análisis Navales y el Centro de la Nueva Seguridad Americana — afirma que estos drones representan hasta la mitad de todos los drones de las fuerzas armadas rusas.

Una chapuza

La explicación del desastre de los Orlan-10 — una aeronave de tres metros de envergadura y un motor de explosión que teóricamente le permite sobrevolar el campo de batalla durante 16 horas — es sencillamente que son una auténtica chapuza. Se puede ver claramente en este vídeo del Ministerio de Defensa de Ucrania. Aunque la explicación está en ucraniano, sólo hace falta echar un ojo a los componentes en el interior para ver el despropósito que esconde su fuselaje:

El blog DroneXL hace un repaso de lo que hay dentro, apuntando que “el Orlan-10 se parece más a un avión de radiocontrol hecho en casa que un equipo de espionaje militar de alta tecnología”. El ‘sensor’ es una cámara Canon EOS Rebel T6i, fabricada en 2015 y que se puede comprar en eBay por unos pocos cientos de euros, sujetada con velcro a un panel y con el dial fijado con pegamento para que no se mueva. El tapón del depósito de gasolina es un tapón de botella, no un tapón de seguridad como podría esperarse. Los componentes electrónicos están sujetos con cinta aislante.

Son precisamente estos últimos el punto débil que usa Ucrania para derribar a los Orlan-10 en vuelo. Mientras que los drones militares tienen electrónica a prueba de interferencias, los Orlan-10 parecen utilizar componentes chinos de drones comerciales. Sólo hay que utilizar un arma de interferencia de radiofrecuencia comercial de bajo coste — como el Droneshield que se puede ver bajo estas líneas — para hacer que pierdan el control y terminen cayendo al suelo.

placeholder Un cañón de interferencia de radiofrecuencia (Droneshield)
Un cañón de interferencia de radiofrecuencia (Droneshield)

Corrupción rampante

Una investigación rusa — realizada en julio de 2021, mucho antes de la invasión — demostró un claro fraude de 446 millones de rublos (6,2 millones de euros al cambio actual) en el programa de construcción del Orlan-10. Esa cantidad, según parece, estaba destinada para la compra de material electrónico de grado militar para estos drones. Un dinero que fue robado por alguien sin identificar. Finalmente, el programa se completó con estos componentes dignos de un programa de Bricomanía.

placeholder Soldados rusos preparando varios Orlan-10  (Ministerio de Defensa de Rusia)
Soldados rusos preparando varios Orlan-10 (Ministerio de Defensa de Rusia)

No es una excepción y explica también los fallos en otros programas, como sus misiles crucero. Como apuntó Andrey Kozyrev — ex-ministro de asuntos exteriores con el gobierno de Boris Yeltsin en los años 90 — en el mes de marzo, la corrupción en el ejército ruso es generalizada y a todos los niveles:

Según Kozyrev, “mucho del presupuesto [de modernización del ejército en los últimos veinte años] fue robado y gastado en megayates en Chipre” por los propios altos mandos militares a cargo de los programas de armas. Los ucranianos están sufriendo bombardeos y matanzas contínuas pero está claro que la situación podría ser infinitamente peor si no fuera por la cleptocracia rusa.

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Los drones de reconocimiento rusos están cayendo como moscas en Ucrania y no es porque los ucranianos dispongan de un arma mágica para derribarlos ni sean más listos que sus enemigos. El motivo es que estas máquinas rusas son una chapuza gracias a la corrupción rampante en el ejército ruso.

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