Planean comenzar a construir la estación espacial de '2001' en 2025
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Planean comenzar a construir la estación espacial de '2001' en 2025

Una nueva compañía afirma que comenzará la construcción de una estación espacial con gravedad artificial al estilo de la película ‘2001: Odisea del Espacio’ a partir del año 2025

placeholder Foto: Render de la estación espacial Voyager. (OAC)
Render de la estación espacial Voyager. (OAC)

La Orbital Assembly Corporation afirma que comenzará la construcción de una estación espacial con gravedad artificial al estilo de la película ‘2001: Odisea del Espacio’ a partir del año 2025. La Voyager Station es un proyecto extremadamente ambicioso del que han revelado nuevos detalles esta misma semana.

Lo hizo durante un evento First Assembly, en el que la compañía formada por veteranos de la industria también anunció una ronda privada de financiación abierta al público a 0,25 dólares por acción.

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Si todo sale como aseguraron en su presentación —y eso es un gran condicional—, la Voyager Station contará con laboratorios de investigación para compañías privadas, así como el primer hotel espacial de la historia. En total, afirman que la estación contará con una habitabilidad máxima de 400 personas y podrá conectarse a varias naves espaciales, como el Starship de SpaceX, para recibir y enviar carga y pasajeros.

La gravedad artificial será la característica más importante de su diseño. La arquitectura de la Voyager es la misma que la que puedes ver en la estación orbital de '2001: Odisea del Espacio'.

Un donut en el espacio

El concepto de la estación visualizada por Stanley Kubrick —junto con su equipo de efectos especiales, Con Pederson, Wally Veevers y Douglas Trumbull— fue inventado en 1929 por un ingeniero de cohetes pionero de la habitabilidad en el espacio, el esloveno Herman Potočnik. En 1952, el diseño fue refinado por Willy Ley y Wernher von Braun —el ingeniero nazi reclutado por Estados Unidos para desarrollar su programa espacial a partir de su experiencia con los cohetes V2 que aterrorizaron Londres en la Segunda Guerra Mundial—. Ley y von Braun propusieron entonces un donut de 72 metros de diámetro capaz de generar gravedad artificial.

placeholder La estación de Willy Ley y Wernher von Braun. (NASA)
La estación de Willy Ley y Wernher von Braun. (NASA)

La 'rueda Von Braun', como se conoce ahora este diseño, produce una fuerza gravitatoria artificial gracias a la fuerza centrípeta que genera al rotar sobre su eje central. Esa fuerza empuja a sus habitantes en dirección opuesta al centro, creando una gravedad reducida. En el caso de la Voyager, esa gravedad será similar a la de Luna, aproximadamente un sexto de la gravedad terrestre.

La gravedad artificial es clave para largas estancias en la estación, sobre todo para aquellas personas que no pasen por el duro régimen de ejercicio por el que pasan los astronautas para fortalecer su musculatura para pasar largas temporadas en la estación espacial internacional.

La microgravedad en órbita es demoledora para el cuerpo humano, debilitando rápidamente tanto músculos como huesos. Y aunque una gravedad como la de la luna no es comparable a la de la Tierra, sí ayudaría a ralentizar el proceso y hacer la vida en la estación mucho más confortable. Este factor es clave para su viabilidad como proyecto turístico.

placeholder La Voyager Station, vista desde arriba. (OAC)
La Voyager Station, vista desde arriba. (OAC)

Un proyecto extremadamente ambicioso

Orbital Assembly Corporation seguirá el diseño de la fundación Gateway Foundation y su arquitecto jefe, Tim Alatorre. Si la OAC es capaz de llevar este proyecto a buen puerto, será de largo la estructura espacial más grande jamás fabricada por el ser humano.

Con 200 metros de diámetro, el tamaño total del anillo habitable de la estación es gigantesco. Mientras que la ISS tiene un espacio presurizado de 916 metros cúbicos y puede alojar hasta siete personas, la fundación afirma que la Voyager Station dispondrá de 51.104 metros cúbicos de espacio presurizado y podrá acomodar de “316 a 400 personas dependiendo de la configuración de los módulos”.

En total, afirma OAC, contará con 24 módulos habitables de 20x12 metros. El espacio por dónde podrá andar esas 400 personas será de 11.600 metros cuadrados.

Aunque, según la compañía, el proyecto comenzará su andadura en 2025, no esperéis empezar a ver Starships con el logo de la Pan-Am llegando la estación antes de 2030 o 2040. Según John Blincow, un piloto comercial que fundó la Gateway Foundation en 2012 y ahora es consejero delegado de OAC, el proyecto necesitará varias fases antes del inicio de la construcción de la Voyager Station.

Para empezar, planean construir una estación a pequeña escala en órbita para probar varias de las tecnologías que quieren utilizar en la Voyager. También están probando la maquinaria necesaria para desplegar la estructura en el espacio, llamada Structure Truss Assembly Robot. Según el jefe de fabricación de OAC Tim Clements, este robot de construcción tendrá una versión de prueba en la superficie terrestre. Si funciona según sus planes, Clements afirma que el prototipo podrá construir 90 metros y 90 minutos, unas cifras que serán impresionantes si al final son ciertas.

SpaceX será clave para el proyecto

En el evento también anunciaron que su plan es construir un anillo de gravedad de prueba con 61 metros de diámetro. Este prototipo generará una gravedad similar a la de Marte, un 40% de la terrestre. Este estructura de demostración tardará en construirse “de dos a tres años”. Durante este periodo, irán lanzando los módulos al espacio para que, una vez tengan allí todo el material, su robot ensamble toda la estructura en solo tres días. Esto es así porque el armazón que según OAC utilizará tanto el prototipo como la Voyager tiene una arquitectura telescópica que le permite extenderse desde un tamaño compacto hasta sus dimensiones finales.

placeholder Render de la estación espacial de Axiom. (Axiom)
Render de la estación espacial de Axiom. (Axiom)

Para conseguir todo esto necesitarán a SpaceX. Según Alatorre, este proyecto solo es posible con cohetes reutilizables, que rebajan el coste del envío de carga al espacio. El coste hasta que llegó el Falcon 9 de SpaceX era de 8.000 dólares por kilo. Con el Falcon 9 el coste se ha rebajado a 2.000 por kilo y, según él, el Starship hará que llevar un kilo de carga al espacio solo cueste “unos pocos cientos de dólares”. Sin embargo, está por ver que la compañía de Elon Musk tenga el ancho de banda para poder llevar todo el material necesario al espacio.

OAC no es la única corporación privada intentando crear una estación en órbita. Otras compañías y consorcios —como Axiom Space o Bigelow Aerospace— que están trabajando en lo mismo. Esta última —liderada por ese Howard Hughes fantástico que es el excéntrico magnate Robert Bigelow— ya ha probado su tecnología de módulos habitables inflables en la estación espacial internacional. Y Axiom Space está considerada una compañía unicornio y ahora está valorada ya en más de 1.500 millones dólares.

Robert Bigelow muestra su tecnología de módulos espaciales hinchables

A Orbital Assembly Corporation le queda un largo camino por recorrer. Muchas cosas que tienen que salir bien para que un día podamos ver escenas de ciencia-ficción como las que llevamos soñando durante décadas. Pero por algún sitio hay que empezar. Lo que está claro es que, aunque no sea OAC, otros lo conseguirán tarde o temprano.

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