En unos días podrás hacerte en casa un test de covid-19: por qué puede ser un problema
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¿PODRÁS VIAJAR? POCO PROBABLE

En unos días podrás hacerte en casa un test de covid-19: por qué puede ser un problema

España será el próximo país en permitir hacer test de antígenos fuera de un entorno sanitario. Pese a ser los últimos de nuestro entorno, muchas cosas aún no están claras

placeholder Foto: Un chico se hace un test rápido de antígenos en Praga. (Reuters)
Un chico se hace un test rápido de antígenos en Praga. (Reuters)

El próximo martes 20 de julio, el Consejo de Ministros aprobará la venta en farmacia de test rápidos de antígenos para usar en casa. Estos test, a diferencia de los de anticuerpos que ya se comercializaban, detectan trozos de ADN del SARS-CoV-2 y por tanto señalan las infecciones activas. Según dijo esta semana la ministra Carolina Darias, el principal foco de estas pruebas diagnósticas está en los jóvenes de 12 a 29 años, a los que aún quedan unas semanas para estar vacunados y que son actualmente el mayor quebradero de cabeza de las autoridades porque protagonizan la gran mayoría de nuevos casos.

El anuncio llega después de que casi todos los países de Europa Occidental (Portugal, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Austria o República Checa) hayan puesto a la venta este tipo de test tanto en farmacias como en supermercados. Como se puede comprobar en el mapa de incidencia por países de los últimos 14 días, los test caseros de covid-19 no son un arma definitiva —como se observa en Portugal, que a día de hoy ostenta una transmisión parecida del virus—, pero definitivamente son útiles, especialmente cuando se destinan a la población no vacunada.

placeholder Mapa de incidencia de los últimos 14 días. (ECDC)
Mapa de incidencia de los últimos 14 días. (ECDC)

Como suele ocurrir con todo lo que rodea a la pandemia, la aprobación en el próximo Consejo de Ministros no vendrá escrita en mármol, sino que será un marco general que las administraciones autonómicas tendrán que ir cincelando a su manera. La Comunidad de Madrid, pionera en emplear los test de antígenos en nuestro país, ha sido la más batalladora también en este aspecto y lleva meses exigiendo al Gobierno la medida de poner a disposición del público estos autotest.

En enero de este año se permitió su realización en farmacias o clínicas dentales, pero con condiciones: solo los ciudadanos convocados por SMS en zonas básicas de salud con alta incidencia podían acceder a ellos. La medida se quedó lejos de ser un éxito, ya que, como publicó en mayo este periódico, solo un 0,5% de los test de antígenos en la CAM se realizaron en estos establecimientos.

Preguntas sin respuesta

A unos pocos días de que entre en vigor la medida hay muchas preguntas sin respuesta. Por ejemplo, dado que el covid-19 está considerado una enfermedad de "declaración obligatoria urgente", si alguien resulta positivo en un test casero, tendría que notificarlo inmediatamente, ¿pero a quién? ¿A la Consejería de Salud correspondiente o al ministerio? ¿En qué plazo? ¿Tendría que obtener un segundo test, realizado por un profesional sanitario, para refrendar el test casero? ¿Cómo se garantizaría que el test casero ha sido realizado con todas las garantías?

El asunto se vuelve aún más relevante cuando pensamos en los viajes. ¿Basta con hacerse un test en casa para que una persona no vacunada pueda viajar a Canarias o Baleares? Fuentes del Ministerio de Sanidad explican a El Confidencial que esto dependerá de los departamentos de Salud Pública de las respectivas comunidades autónomas.

Foto: La ministra de Sanidad, Carolina Darias. (EFE)

Con respecto a este asunto hay dos posturas. En países como Alemania o Portugal, estos test son válidos para desplazarse, mientras que otros como Holanda solo los consideran adecuados para el autodiagnóstico, pero no permiten a turistas acceder a su territorio si solo se han hecho uno de estos test caseros, especialmente si proceden de países con alta incidencia o donde se haya detectado alguna variante de interés como la delta. Se desconoce por el momento si España adoptará una postura común —la opción más sensata— o cada territorio acordará la suya.

Profesional/casero

El motivo del retraso en la implementación de este tipo de test, según Darias, es que hasta ahora solo estaban aprobados los de uso profesional, que se distinguen de los que se podrán adquirir en farmacias. Por ejemplo, el test Panbio de Abbott fue el primero en emplearse en nuestro país en septiembre de 2020, pero solo podía ser empleado en un entorno clínico u hospitalario. El pasado 28 de junio, la compañía estadounidense recibió finalmente el marcado CE —que permite su comercialización en Europa— para su autotest.

La tecnología es esencialmente la misma, a través de un poco de saliva o una toma de muestras nasofaríngea se disuelve en un botecito de líquido y a continuación se pone una gota en una tira reactiva, que ofrece el resultado al cabo de 15 minutos. La principal diferencia, en el caso de los primeros autotest que se comercializaron en Estados Unidos, era que para obtener el resultado había que cotejarlo a través de una aplicación en el teléfono móvil, para de este modo comprobar que el test se había realizado correctamente, recoger datos sobre el usuario y poder informar a las autoridades sanitarias en caso de un positivo.

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Una persona usa el test Ellume de autodiagnóstico. (Reuters)

Pese a lo que pueda parecer, según la evaluación del ECDC de estos dispositivos, no existe una gran diferencia entre que las muestras sean tomadas por profesionales en una clínica o por una persona cualquiera en su casa. El principal problema de estos autotest, además de la comunicación de los resultados, está más bien en los falsos negativos.

A diferencia de los test de antígenos que se hacen en cribados, por ejemplo en barrios de alta incidencia, estos se centran en una población mayoritariamente asintomática. ¿Qué significa? Que el margen de error aumenta, particularmente a la hora de identificar positivos. Este tipo de test suelen anunciarse con una especificidad y una sensibilidad superiores al 95%, pero no es exactamente eso lo que recientemente encontraron en el servicio de salud de Irlanda. Un estudio realizado el mes pasado ofrecía una sensibilidad del 52% en el caso del test de Abbott, y eso que los sujetos se practicaron la recogida de muestras bajo supervisión de profesionales.

En términos prácticos, esto significa que de cada 1.000 jóvenes contagiados con covid-19 que se hagan este test, 480 obtendrían un resultado negativo y saldrían a beber, bailar o viajar con total tranquilidad. O a leer a Aleksandr Pushkin a la biblioteca municipal, que tampoco es cuestión de estigmatizar a la chavalada y, total, cualquier actividad en interiores es susceptible de causar un contagio.

Anuncian una sensibilidad del 95%, pero en pruebas reales han ofrecido una del 50%

La predicción de un valor positivo no es estable, sino que va disminuyendo con la incidencia. Dicho de otra manera, los test caseros son tremendamente útiles cuando la incidencia está alta, pero si está muy baja pueden no ser demasiado útiles.

"En principio no estamos en contra de su dispensación en farmacias y centros sanitarios, pero existen numerosos aspectos que habría que establecer", explica Santiago Valor, director médico de Synlab, uno de los laboratorios que en este último año y medio se ha encargado de realizar primero los test PCR y más tarde de antígenos o anticuerpos. "La sensibilidad de los test de antígenos es limitada y por lo tanto su uso debe indicarse en situaciones donde la PCR no pueda ser utilizada, principalmente en personas sintomáticas que precisen de una clasificación médica inmediata".

La ministra señaló esta semana que un positivo solo puede ser considerado como "sospechoso", y que será necesario un PCR para certificar el contagio.

Para Valor, este tipo de test "solo debe ser utilizado para detectar precozmente individuos infectados y actuar para evitar la transmisión y prestarles asistencia sanitaria", pero en ningún caso "como salvoconducto para salvar barreras sanitarias a la extensión de la infección", ya sean viajes o reuniones colectivas como conciertos, "ya que no hay evidencia de que la toma y la determinación se haya hecho correctamente al individuo indicado".

Además de estos asuntos, está el de cómo incorporar los resultados de estos test rápidos de antígenos a las bases de datos de los sistemas de salud, algo que podría lograrse por medio de algún tipo de tecnología, pero no si los test son los más económicos, como los que se están vendiendo en algunos países europeos.

Hasta el momento, además del modelo de Abbott y otro de la empresa LumiraDx, ha trascendido que la farmacéutica Cinfa o la distribuidora PuenteChina comercializarán en nuestro país autotest de las firmas IES Medical o Xiamen Boson Biotech. Los precios estarán entre siete y 13 euros por test.

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