Análisis de saliva en lotes: el proyecto español para frenar la tercera ola y reducir costes
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Así funciona el Covid-Lot de la UCM

Análisis de saliva en lotes: el proyecto español para frenar la tercera ola y reducir costes

La idea de los creadores es optimizar los recursos y ampliar el seguimiento reduciendo el número de test y haciéndolos por grupos de muestras

placeholder Foto: Imagen del laboratorio donde analizan las pruebas. (UCM)
Imagen del laboratorio donde analizan las pruebas. (UCM)

Parece que queda un mundo, pero en solo una semana vuelven las clases y, a no ser que haya un gran cambio, todo apunta a que volverán tal y como estaban siendo antes de las vacaciones, sin importar la incidencia de covid-19. Muchos países mantienen en vilo su decisión al respecto, y grupos de profesionales en lugares como Galicia o la Comunidad Valenciana han pedido a sus gobiernos que retrasen esta vuelta para intentar disminuir el riesgo de contagio de cara a la llamada tercera ola. Pero ¿y sí se buscan planes alternativos? Un gran centro nacional, la Universidad Complutense de Madrid, regresará a las clases con un nuevo plan para luchar contra el covid tras meses de desarrollo. Su nombre: Covid-Lot.

Anunciado a principios de curso, y presentado oficialmente a finales de 2020, Covid-Lot es un proyecto desarrollado por investigadores de hasta tres facultades de la UCM que tiene como objetivo conseguir una forma fiable y asumible de hacer un seguimiento semanal de la situación epidemiológica en la universidad. ¿Cómo? Con test masivos y seguimiento, pero utilizando un proceso diferente al habitual: dividiendo la población en lotes y analizando sus salivas. De momento han empezado, y seguirán, con algunas facultades como la de Biología, colegios mayores y por personas con más riesgo de contagio, como estudiantes con prácticas externas o personal esencial, pero la idea es que acabe cubriendo, al menos, a todos los miembros de la institución que se enfrenten a riesgos altos de contagio.

Foto: El tubo con la muestra de saliva lista para enviar. (A.V)

"La idea principal del proyecto es optimizar los recursos de que disponemos y buscar una forma asumible de testar a grandes poblaciones periódicamente. Para ello, el proyecto divide toda la población en grupos de 10, agrupando por la relación entre esas personas, si hay convivientes, si trabajan juntos, etc. Se recoge saliva de los 10, se mezcla y se hace un test sobre la muestra. Si sale negativo, no hay más que hablar, si sale positivo, se aísla a todo el grupo y se les realizan test individuales", explica en conversación con Teknautas Jesús Pérez Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, decano de la Facultad de Ciencias Biológicas y uno de los ideólogos del proyecto junto a los también catedráticos José Manuel Bautista y Javier Arroyo.

Según explica Pérez Gil, uno de los puntos fuertes de Covid-Lot es que el proceso es relativamente sencillo, si se cuenta con el material y el personal necesario. Se recogen las muestras de los lotes en el lugar preparado en cuestión, se llevan al laboratorio, tras extraer muestras de saliva realizan una especie de PCR simplificada llamada RT-PCR e intentan detectar ARN del virus en la prueba. Si existe, se comunica y comienza el procedimiento individual, si no, ese grupo quedaría libre y continuaría su semana sin más hasta la siguiente prueba. "Obviamente, si cualquier miembro del grupo da positivo por otro procedimiento sanitario, se seguirían los cauces establecidos. Nosotros no queremos utilizar esto como método diagnóstico, sino como un método de cribado y control de la situación en la universidad. Que, además, nos puede dar mucha información sobre la epidemia y la enfermedad".

Así funciona Covid-Lot

Sobre la fiabilidad de la prueba y el método utilizado, Pérez Gil detalla que han realizado pruebas con la ayuda de los hospitales Infanta Sofía y Puerta de Hierro, que les permitieron probar con pacientes positivos y negativos, y la correlación entre lo que decía la PCR individual del hospital y la prueba realizada por estos investigadores ronda el 90% o 95%. "La verdad es que nos sorprendió hasta a nosotros ese porcentaje, pero, bueno, da una idea de la fiabilidad del proyecto. Hay gente que duda sobre la prueba PCR hecha en saliva, porque el virus dura menos que en la parte nasofaríngea, y hasta en eso creo que este proyecto puede ayudar, porque nos dará una idea de hasta qué punto una persona es contagiosa cuando ya no tiene restos de virus en la saliva, pero sí en la cavidad nasal".

Optimizar recursos, reducir costes

Fuera del aspecto de la fiabilidad diagnóstica, tanto Pérez Gil como el resto de sus compañeros ven en esta idea puntos positivos para el control de la enfermedad que van más allá. Ya se ha demostrado en varias ocasiones desde el inicio de la pandemia que las posibilidades de realizar pruebas PCR masivas son algo más que limitadas, ya sea por material, por capacidad de los laboratorios o simplemente por el número de personas entrenadas para realizar estas pruebas, el riesgo de colapso es claro, y esto puede ser una solución interesante. "Al final, es una forma de reducir el número de pruebas que se deben hacer para testar a la misma población y con una fiabilidad lo suficientemente alta como para saber que no estás perdiendo casos y que tienes una idea bastante detallada de la situación".

Una optimización de recursos que se muestra en la propia universidad. "Nosotros sabemos que tenemos capacidad de analizar a día de hoy unas 2.000 pruebas diarias, lo que significan 200 test". Cogiendo los cinco días laborales, el total ronda las 10.000 pruebas y, según explica el catedrático, es tan fácil de escalar como añadir nuevas salas, más personal y más material. "Ahora empieza la etapa fuerte, con la vuelta a las clases. Veremos cómo funciona todo, pero la idea es que en poco tiempo ya estemos testando a la mayor parte de los empleados y estudiantes que tengan más riesgo de contagio y que poco a poco el proyecto vaya creciendo".

placeholder Recogida de muestras. (UCM)
Recogida de muestras. (UCM)

En cuanto al coste, cada prueba les sale a unos cuatro euros, pero como es una para cada 10 personas, sale a unos 0,40 euros por paciente. Aunque Pérez Gil prefiere poner el foco del dinero y los costes en otra parte. "Ahora que vuelven las clases, y con lo que parece que se viene encima, es una forma de encontrar grupos sanos que puedan seguir trabajando o funcionando con bastante seguridad. Hay muchos sitios que ya hacen pruebas a trabajadores, pero se hace una al entrar y no hay seguimiento, por lo que el riesgo es muy elevado, esto nos permite no solo testar y ver cuánta gente está contagiada en un momento, sino seguir a esos grupos y ver que siguen libres".

"Ya tenemos la receta"

Para que Covid-Lot funcione, ya tienen un aula de la facultad de Biología totalmente equipada como laboratorio, han comprado material, contratado técnicos, entrenado al personal, creado una 'app' que está totalmente en abierto, se han puesto en contacto con facultades y otros organismos para que vayan preparando grupos y procesos e incluso ya animan a otras instituciones a sumarse. "Hasta ahora, hemos tardado tanto porque estábamos creando algo desde cero con pocos ejemplos que seguir y teníamos que construir toda la estructura, pero ahora ya tenemos la receta y todo el que esté interesado puede implementarla. Incluso el programa informático, que ha sido una pieza clave por todo el asunto de los procesos, la protección de datos, las comunicaciones... lo pueden calcar sin problemas".

Entonces, ¿podríamos utilizar todos un sistema así? La respuesta sencilla es que no, porque se necesitan unos mínimos de materiales, espacios, registros de población y control para poder realizar todo el proceso, pero sus impulsores sí creen que es replicable, al menos por las universidades y organismos similares. "Todo el que tenga unos recursos similares a los nuestros puede hacerlo, y la idea es que esto solo sea el inicio", termina el catedrático.

Coronavirus Universidad Complutense de Madrid
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