Migas de pescado hasta llegar al nido: así ha erradicado Baleares la temida avispa asiática
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ES LA PRIMERA REGIÓN DE EUROPA

Migas de pescado hasta llegar al nido: así ha erradicado Baleares la temida avispa asiática

Baleares da por erradicada la 'vespa velutina' tras dos años sin su presencia. Su éxito sirve de guía para el resto de España, aunque ya se da por imposible eliminarla en el tercio norte

placeholder Foto: Las avispas asiáticas proliferan en entornos húmedos y con poca oscilación térmica, como el tercio norte de España. (Reuters)
Las avispas asiáticas proliferan en entornos húmedos y con poca oscilación térmica, como el tercio norte de España. (Reuters)

Cuando los técnicos del Consorcio de Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB) descubrieron que la avispa asiática, una vez ha obtenido el alimento, se dirige en línea recta hacia su nido, la película cambió por completo. Pasaron de perseguir a una especie invasora cuya expansión parecía incontrolable a poder trazar sus movimientos y localizar los nidos con mucha precisión. Así fue como pasaron de detectar 21 nidos en las zonas montañosas de Mallorca en 2017 a confirmar solo uno en 2018. Días atrás, el Gobierno balear confirmó que ha erradicado oficialmente su presencia, ya que hace dos años que no se tiene constancia de ella. Es la primera región de Europa que lo consigue.

Baleares ha derrotado a la temida avispa asiática con una técnica rudimentaria pero muy efectiva, que ha fascinado a entomólogos de todo el país. La cuenta Iván Ramos, jefe del servicio balear de Protección de Especies. “Primero hicimos una red de trampeo con un atrayente alimentario que gusta a las avispas obreras y revisábamos las trampas cada semana. Si había caído algún ejemplar, entrábamos en la segunda fase, intentar detectar el nido. ¿Cómo? Poniendo cerca de esa trampa, en un sitio visible, trozos de pescado, ya que les atrae la proteína. Vigilábamos el lugar con prismáticos o a simple vista hasta que llegaba un ejemplar. Veíamos que la obrera preparaba una bolita de carne de pescado y se iba volando hacia el nido para llevar el alimento a las larvas, y lo que hacíamos era seguir esa dirección con los prismáticos. En esa dirección volvíamos a poner otro pedazo de pescado, de tal modo que poco a poco íbamos encontrando la ruta hacia el nido hasta que hallábamos un gran número de avispas, señal de que estábamos muy cerca, y a simple vista lo detectábamos. Así fue como descubrimos que una vez tienen el alimento, las avispas regresan en una línea recta exacta hacia el nido. Fue un descubrimiento importante porque nos permitió ser muy precisos a la hora de detectar los nidos, que suelen construirse en lugares inaccesibles o muy ocultos”.

placeholder Dos técnicos proceden a retirar un nido de avispa asiática. (EFE)
Dos técnicos proceden a retirar un nido de avispa asiática. (EFE)

La técnica de marcar un camino con miguitas de pescado funcionó como un reloj. Desde que la perfeccionaron, no se han vuelto a avistar nidos de avispa asiática en todo el archipiélago. También ayudó al éxito algo tan simple como a veces complicado: disponer de recursos para tener a seis técnicos sobre el terreno cada día controlando la avispa y otras especies invasoras. Y también ha sido clave el haber perseguido a la avispa desde que se avistó el primer ejemplar en la isla.

“Fue en 2015 y nos pusimos rápidamente a buscar el nido con el objetivo de retirarlos todos antes de que fuera demasiado tarde, ya que sabíamos de su gran capacidad para expandirse en un lugar”, recuerda Gabriela Picó, portavoz del COFIB. Costó un mes encontrar ese primer nido, que estaba camuflado en lo alto de un pino en el valle de Sóller. “A partir de entonces elaboramos una estrategia basada en tres puntos: trampear al avispón con trampas dulces, búsqueda activa de nidos con técnicos peinando diariamente el campo y con la ayuda ciudadana a través de una ‘app’ móvil que ha funcionado muy bien, y finalmente la retirada manual de los nidos para poder analizarlos y conocer mejor a la especie. También nos ha ayudado la insularidad, ya que es mucho más difícil que entren ejemplares nuevos, y el clima mediterráneo, que no es el más favorable para esta avispa”.

placeholder Ejemplar de avispa asiática devorando un insecto. (EFE)
Ejemplar de avispa asiática devorando un insecto. (EFE)

Evitar que llegue al Mediterráneo

El éxito de Baleares es una excelente noticia en la guerra declarada contra la ‘vespa velutina’, nombre científico de la avispa asiática, desde que llegó a España en el año 2010. Se ha demostrado que con una acción coordinada y recursos suficientes se puede disminuir drásticamente su presencia en nuestro territorio. En los últimos años, la especie se ha expandido incontroladamente y se ha hecho famosa por su tamaño, superior al de la avispa común, y por la virulencia de sus picaduras, capaces de provocar incluso la muerte de varias personas debido a un shock anafiláctico.

¿Se puede soñar con erradicar la 'vespa velutina' en la Península siguiendo la receta de Baleares? Los expertos confirman que no. Es imposible erradicarla de las zonas donde ya lleva años instalada, principalmente en el tercio norte de la Península (Galicia y las cornisas cantábrica y pirenaica). Sin embargo, sí se puede aprender del caso balear para evitar que la avispa se expanda por la costa mediterránea, que posee un clima menos propicio, pero donde algunas colonias de avispa asiática ya se están aclimatando, gracias a su excelente capacidad de adaptación. Un ejemplo: la provincia de Tarragona.

En la meseta y las zonas interiores de la Península no parece haber tanto peligro, ya que la 'vespa velutina' no sobrevive en lugares con una gran oscilación térmica. Las heladas son mortales para la especie y lo demuestra el hecho de que en 10 años apenas ha habido alertas en las regiones interiores.

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Los nidos de avispa asiática pueden albergar 5.000 ejemplares. (EFE)

“La experiencia balear demuestra que hay estrategias útiles para encarar la segunda oleada de colonización en los territorios mediterráneos”, indica Joan Pino, director del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Sería muy importante planificar una actuación conjunta de las comunidades autónomas para todo el levante peninsular y que la Administración invierta recursos. La 'vespa velutina' es una especie con una velocidad de expansión inmensa y lo demuestra en Galicia, País Vasco, Navarra o Girona, donde ya no se puede aspirar a erradicarla sino a ir controlando las poblaciones, del mismo modo que en Francia, donde la dan por descontrolada, ya que el país reúne unas condiciones idóneas para su reproducción: un clima oceánico con temperaturas frescas pero no extremas y una elevada pluviosidad”.

"En Galicia, País Vasco, Navarra o Girona, no se puede aspirar a erradicarla, sino a controlar las poblaciones"

La avispa asiática genera alarma por dos motivos. El principal es su afectación sobre la salud humana. Sus picaduras son más dolorosas y peligrosas, ya que por su tamaño inyectan más veneno que las avispas autóctonas. Y por otro lado, afecta a la biodiversidad, ya que se alimenta de otros insectos e invertebrados, principalmente la abeja común, cuyas colmenas destruye para decapitarlas y llevarse las cabezas a los nidos, para espanto de los apicultores. También se ha confirmado que poliniza el 80% de las plantas silvestres y cultivadas, cuyo efecto todavía no se ha cuantificado pero puede ser devastador.

placeholder Campaña de apicultores contra la avispa asiática. (EFE)
Campaña de apicultores contra la avispa asiática. (EFE)

Dos años. Ese es el tiempo del que se dispone desde que la avispa asiática llega a un lugar para erradicarla. Pasado ese tiempo se puede dar por perdida la esperanza. En España hace diez años que vive en nuestros bosques, principalmente cerca de los ríos y en las copas de árboles de hoja caducifolia. Es decir, ya es demasiado tarde. Los entomólogos y biólogos españoles coinciden en que debemos aprender a convivir con ella, sin que eso signifique dejar de luchar contra su expansión en la Península.

“Su presencia no me preocupa particularmente”, indica José Luis Nieves Aldrey, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). “Cuando fallece una persona por picaduras suele generar mucha alarma, pero su veneno no es más potente que el de la avispa autóctona. El problema es que en cada nido puede haber hasta 5.000 avispas y se han extendido en colonias muy numerosas. No encuentran competidores y eso justifica que haya que intervenir para controlar las poblaciones. A la larga, esperamos que baje el nivel de poblaciones porque otras especies autóctonas van interaccionando con ellas y compiten. Eso siempre tarda años, pero ya está ocurriendo”. Por ejemplo, el halcón abejero se ha desvelado como un gran devorador de avispas asiáticas.

El director de Creaf coincide en rebajar la psicosis: “La avispa asiática preocupa porque afecta a la salud humana y perjudica el sector de la apicultura, pero es una de tantas especies invasoras que han ido llegando debido a nuestro modelo económico y la movilidad. Su gran impacto no es ecológico sino económico, ya que perjudica al sector apícola. No está siendo un factor determinante en la desaparición de la abeja autóctona, que ya padecía antes una serie de problemas importantes. Debemos controlar a la avispa asiática por su gran capacidad reproductora y evitar que se instale en viviendas y zonas habitadas, pero no hay que exagerar sus efectos sobre los ecosistemas”.

Una de las claves en esta guerra contra la avispa invasora es encontrar los nidos en el momento adecuado. Eso lo comprendieron pronto en Baleares. “Su ciclo biológico implica que entre octubre y noviembre aparecen los machos en los nidos y fecundan a las hembras. Esas hembras fundadoras se van a pasar el invierno a otro nido y el original se destruye con todas las obreras dentro. Al año siguiente, las reinas despiertan y vuelven a generar nuevos nidos. Por eso hay que encontrar el máximo de nidos en septiembre para evitar que la casta reproductora abandone el nido original”, explica el jefe del servicio balear de Protección de Especies.

Solo en Galicia, se calcula que hay más de 100.000 nidos de 'vespa velutina' y la especie está fuera de control

Los nidos son enormes balones que cuelgan de las copas de los árboles y que albergan varios miles de avispas obreras y producen centenares de avispas fundadoras de nuevas colonias. Si el entorno es favorable, su expansión es a modo de plaga. Solo en Galicia, un lugar perfecto por su clima y su alta humedad, se calcula que hay más de 100.000 nidos de 'vespa velutina'. En la cornisa cantábrica la situación no es mucho mejor.

Actualmente hay empresas y grupos de apicultores produciendo trampas cada vez más efectivas contra la 'vespa velutina'. También han aparecido apps móviles para que cualquiera pueda alertar de su presencia en nuestros bosques. En Baleares la participación ciudadana fue una de las claves. Las 1.200 notificaciones que se realizaron a través de ‘Vespapp’, desarrollada por la Universidad de las Islas Baleares (UIB), ayudaron a los técnicos a ubicar todos los nidos antes de perder el control de la plaga, con el posterior éxito y punto de inflexión a nivel europeo.

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