La destrucción de los ecosistemas aumenta el riesgo de sufrir una pandemia
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según un estudio a nivel mundial

La destrucción de los ecosistemas aumenta el riesgo de sufrir una pandemia

Las especies animales que vivían en ecosistemas destruidos por el hombre para convertirlos en asentamientos o tierras de cultivo pueden propagar enfermedades como el covid-19

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La tala ilegal de bosques provoca la destrucción del ecosistema y facilita la aparición de nuevos brotes de enfermedades

Un estudio realizado a nivel mundial sobre 7.000 comunidades animales revela que la destrucción de los ecosistemas por parte de los humanos incrementa el número de ratas, murciélagos y otras especies portadoras de enfermedades que pueden provocar pandemias. Y el coronavirus es el último ejemplo de la acción del hombre sobre el medio natural.

La investigación, publicada en la revista científica Nature, se ha llevado a cabo analizando lugares de los seis continentes (incluida la Antártida) y señala que la conversión de lugares salvajes en tierras de cultivo o asentamientos humanos provoca, en muchos casos, la extinción de especies más grandes. Eso beneficia a animales más pequeños y adaptables, pero que son, en muchas ocasiones, portadores de patógenos que pueden pasar a los humanos.

Foto: Foto: iStock.

Eso provocaría que en ecosistemas que han sido eliminados o degradados para el uso animal, había más del doble de especies con enfermedades zoonóticas que en otros lugares donde los ecosistemas no están dañados. Esos animales salvajes contraen enfermedades que, después, transmiten a los humanos y así han aparecido en los últimos años virus como VIH, el Zika, el Sars, el covid-19 o el Nipah. Por eso, la ONU y la OMS piden analizar las causas de estos brotes a partir de la destrucción de la naturaleza, no solo por su repercusión económica y de salud.

La naturaleza se defiende

Uno de los autores de la investigación, David Redding, del Instituto ZSL de Zoología de Londres, explica a The Guardian que "a medida que las personas actúan y, por ejemplo, convierten un bosque en tierras de cultivo, lo que hacen sin darse cuenta es que es más probable que estén en contacto con un animal que transmite enfermedades".

Los autores han demostrado, por primera vez, que la destrucción de ecosistemas salvajes por el crecimiento de la población y el consumo, provoca cambios en las poblaciones de animales. Esos cambios aumentan el riesgo de sufrir brotes de nuevas enfermedades, por lo que sugieren que hay que aumentar la vigilancia y atención médica en aquellas zonas donde la naturaleza está siendo arrasada.

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Las mafias de la madera destruyen el ecosistema provocando daños irreparables

Según David Redding, no se tiene en cuenta el coste de transformar un ecosistema natural, lo que lleva a "gastar mucho más dinero en hospitales y tratamientos". Sin embargo, con invertir solo un 2% de lo que está costando la crisis del coronavirus, podrían prevenirse futuras pandemias para toda una década.

Richard Ostfeld, del Instituto Cary de Estudios de Ecosistemas, asegura por su parte que "la pandemia de covid-19 ha despertado al mundo ante la amenaza que representan las enfermedades zoonóticas para los humanos". Sin embargo, cree que se trata de "una percepción errónea generalizada de que la naturaleza es la mayor fuente de enfermedad zoonótica. El estudio ofrece una corrección importante: las mayores amenazas zoonóticas surgen donde las áreas naturales se han convertido en tierras de cultivo, pastos y áreas urbanas". Eso significa que la mayor amenaza es el humano.

Con invertir solo un 2% de lo que está costando la crisis del coronavirus, podrían prevenirse futuras pandemias para toda una década

Para entender el problema, David Redding apunta que especies como roedores y murciélagos son animales pequeños, adaptables y que tienen mucha descendencia en poco tiempo: "En contraste, un elefante tiene una cría cada dos años. Tiene que asegurarse de que la descendencia sobreviva, para que nazca con un sistema inmunitario muy fuerte y adaptativo".

Pero el problema está lejos de resolverse. Según la profesora Kate Jones, del University College de Londres, los humanos ya han ocupado más de la mitad de la superficie de la Tierra y "como se predice que las tierras dedicadas a la agricultura y el urbanismo continuarán expandiéndose en las próximas décadas, deberíamos fortalecer la vigilancia de enfermedades y la provisión de atención médica en aquellas áreas que están experimentando más problemas, ya que es cada vez más probable que tengan animales que puedan albergar patógenos nocivos".

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