¿Covid-19 en marzo de 2019 en Barcelona? Tres motivos para sospechar del hallazgo
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UN TRABAJO REVOLUCIONARIO... SI SE CONFIRMA

¿Covid-19 en marzo de 2019 en Barcelona? Tres motivos para sospechar del hallazgo

Un estudio de la Universidad de Barcelona podría reescribir todo lo que sabemos del virus hasta ahora. Pero hay demasiados interrogantes no resueltos como para estar seguros

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¿Covid-19 en marzo de 2019 en Barcelona? Tres motivos para sospechar del hallazgo

La Universidad de Barcelona ha anunciado hoy los resultados de un estudio que podría cambiar la historia que conocemos hasta ahora sobre el SARS-CoV-2, el coronavirus causante de la mayor pandemia en más de cien años.

De acuerdo con el ‘preprint’ (artículo no sujeto a revisión externa) colgado en el repositorio medRxiv el pasado 13 de junio —y del que sorprendentemente no había habido noticia en estas últimas dos semanas— se habría detectado ya ARN viral en las aguas residuales de la ciudad de Barcelona en marzo de 2019, es decir, nueve meses antes de que China declarara su brote de Wuhan.

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Los investigadores —de la UB, Aigües de Barcelona y el CSIC— dirigidos por los virólogos Albert Bosch y Rosa Pintó, dan por buenos los resultados: "Todas las muestras resultaron ser negativas para la presencia de genomas de SARS-CoV-2 con la excepción del 12 de marzo de 2019, en el que los ensayos objetivos de IP2 e IP4 fueron positivos".

Las IP2 e IP4 son dos enzimas indispensables para la replicación del virus. "Este sorprendente hallazgo indica que hubo circulación del virus en Barcelona mucho antes de que se informara de cualquier caso de covid-19 en el mundo", añaden en el estudio. "Barcelona es un centro de negocios y comercio, así como un lugar popular para eventos masivos, que reúne a visitantes de muchas partes del mundo. Es sin embargo probable que se hayan producido situaciones similares en otras partes del mundo, con circulación de casos desapercibidos de covid-19 en la comunidad".

Hubo circulación del virus en Barcelona mucho antes de que se informara de cualquier caso de covid-19 en el mundo

En primer lugar, es cierto que el análisis de aguas residuales está demostrando ser un excelente centinela para predecir brotes epidémicos. En parte, porque entre el 16% y el 73% de los contagiados declara padecer diarrea como uno de los síntomas. Gracias a ellos se detectó que el coronavirus circulaba por España antes incluso de registrarse los primeros casos conocidos a finales de enero.

Sin embargo, los resultados son tan sorprendentes e inéditos en cualquier otra parte del mundo que obligan a ser un poco escépticos. ¿Qué puede haber pasado?

La evidencia genética

En primer lugar tenemos la evidencia de la genética del virus. La presencia de SARS-CoV-2 fue detectada por primera vez en diciembre de 2019 en China, ¿pero cuánto tiempo llevaba circulando?

Un análisis realizado en el University College London de las mutaciones que el coronavirus ha sufrido a lo largo de estos meses, en los que se secuenció el patógeno a 7.500 personas de todo el mundo, acotaba la aparición del SARS-CoV-2 a finales del año pasado: "Las estimaciones filogenéticas respaldan que la pandemia de covid-19 comenzó en algún momento entre el 6 de octubre de 2019 y el 11 de diciembre de 2019, que corresponde al momento del salto del huésped a los humanos", explicaba François Balloux, uno de los investigadores implicados en el trabajo, que se publicó en la revista ‘Infection, Genetics and Evolution’.

Por otro lado está la particularidad de la técnica empleada. La epidemiología de aguas residuales consiste en tomar muestras de ese líquido, amplificar sus componentes mediante una técnica PCR y localizar trazas de drogas o virus. Por su poca invasividad, es muy prometedora pero todavía es una rama prematura del conocimiento como para extraer demasiadas conclusiones, en particular cuando las cantidades son casi indetectables.

La técnica empleada

Investigadores de la Universidad de Valencia y el CSIC que han participado en el estudio de Barcelona realizaron previamente un estudio parecido con aguas residuales de la ciudad del Turia donde detectan las primeras evidencias de que el virus estaba circulando por Valencia el 24 de febrero. En este trabajo admiten sin embargo que “en comparación con el testeo sistemático de individuos, el análisis de aguas residuales es obviamente menos invasivo, más sencillo y más barato pero la sensibilidad y fiabilidad de este método está todavía por ver”.

La sensibilidad y fiabilidad del análisis de aguas residuales está todavía por ver

El otro elemento importante es la cantidad detectada. Se han hecho muchos trabajos previos con otro tipo de microorganismos como los norovirus, que son los que normalmente causan las gastroenteritis, y aunque la detección con SARS-CoV-2 parece aún más sensible, los pioneros holandeses de esta técnica estiman que los primeros positivos "fueron observados con tres de los cuatro primeros sets cuando los casos reportados de Covid-19 alcanzaron entre cinco y diez casos por cada cien mil habitantes".

Con esta sensibilidad, en Barcelona (3,3 millones de habitantes en su área metropolitana) debería haber habido entre 162 y 324 casos de covid-19 en marzo de 2019 para que hubiera resultado detectable por estos científicos forenses.

Ni rastro de genes N1 a N3

Otro detalle importante es que Gertjan Medema y sus compañeros en el Instituto de Investigación del Agua KWR holandés buscaban específicamente fragmentos de nucleótidos N1, N2, N3 y del gen E para identificar el virus SARS-CoV-2. Los virólogos de la Universidad de Barcelona también, aunque curiosamente en las muestras del 12 de marzo solo se detectaron los citados IP2 e IP4. En cuanto a los N1, N2, N3 y E no apareció nada detectable en el análisis.

En el citado análisis no aparece ni rastro de los genes N1 a N3 del virus.
En el citado análisis no aparece ni rastro de los genes N1 a N3 del virus.

Otros estudios en Australia o Boston han hecho un análisis similar añadiendo también otros genes. El problema con una disciplina tan nueva es que no está claro qué parte concreta del virus hay que buscar o detectar para proclamar que hay SARS-CoV-2 circulando por las aguas residuales de una ciudad. Casi todos los estudios publicados hasta el momento parecen coincidir en que la detección de los fragmentos de N1 a N3 es importante, que es justo lo que no se detectó en Barcelona.

En resumen, todo el mundo está tratando de cruzar datos para descubrir cómo validar los resultados que se obtienen en este prometedor campo de investigación de la epidemiología de aguas residuales. Muchos investigadores alertan de que están apareciendo muchos errores por ‘subsampling’ (la muestra es demasiado pequeña) o falsos positivos. Sí parece haber consenso en que los 'target genes', esos genes que deben ser el objetivo de la búsqueda, son el N1 y el N2 como explica este otro estudio realizado en Ecuador. Esos genes no aparecen en el trabajo de Barcelona hasta

Si se tratara de un PCR por análisis de sangre sería irreversible, pero las aguas residuales todavía dejan muchas dudas, dado que incluso un chaparrón es capaz de afectar los niveles detectables del virus.

¿Ha sido este el caso en Barcelona? ¿Se ha apresurado la universidad en vender la piel del 'preprint' antes de atornillarlo? El Confidencial se ha puesto en contacto con los autores del trabajo barcelonés para valorar estas cuestiones, sin respuesta en el momento de publicación de este artículo. Seguiremos informando.

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