DE 83,6 A 82,9 AÑOS: MISMA CIFRA QUE EN 2015

La esperanza de vida en España se ha acortado 9 meses a causa del covid-19

España está entre los países que más longevidad al nacer habrá perdido en estos meses. Esta funesta clasificación la lidera Bélgica, que habría perdido todo un año de esperanza de vida

Foto: Un anciano descansa sentado en un banco de la avenida Fontiñas de Lugo. (EFE)
Un anciano descansa sentado en un banco de la avenida Fontiñas de Lugo. (EFE)
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Pese a la inmensidad de datos surgidos de esta pandemia, la comparación de la mortalidad entre distintos países siempre resulta insatisfactoria. Al principio, comenzamos poniendo en la misma mesa el número de muertes netas con China como referencia, pero pronto muchos países europeos superamos los 3.300 fallecidos que tenía el país asiático. Poco más tarde, Estados Unidos nos empequeñeció a todos y esa forma de compararse dejó de ser útil.

Más tarde apareció la tasa de muertes por cada 100.000 habitantes, lo cual ayudaba a contextualizar, pero entonces Bélgica y varios microestados como San Marino se auparon a la cabeza de la tabla. Sea cual sea la forma de estimar la mortalidad por covid-19 en los últimos meses, España siempre ha estado entre los primeros países del mundo pero la sensación de que comparamos peras con manzanas, como ocurrió con el episodio de los test y la OCDE, siempre está ahí: hay Estados que cuentan determinadas muertes o no lo hacen, como ocurre con los fallecidos en residencias. Dado que no todos los países se han enfrentado a esta pandemia con las mismas armas o estrategias, hay Estados en los que mil muertos se producen a lo largo de tres meses con un goteo incesante y otros en los que esa misma cantidad de fallecidos se ha alcanzado en cuestión de tres semanas de urgencias colapsadas y estampas como las del Palacio del Hielo de Madrid.

Para poder homogeneizar todos estos parámetros, Patrick Heuveline y Michael Tzen, investigadores en dinámicas de población y estadística de la Universidad de California Los Angeles (UCLA) han elaborado tres métricas diferentes con el objetivo, precisamente, de permitir la comparación de la mortalidad entre diferentes países. Como está siendo habitual en esta crisis, este trabajo aún no ha sido publicado en una revista científica ni sometido a revisión por pares, pero puede leerse en el repositorio medRxiv.

Pérdida de esperanza de vida

Heuveline y Tzen han elaborado una clasificación de los 14 países donde se han producido el 85% de todas las muertes por covid-19 a nivel global empleando estas tres herramientas. Sin duda, la métrica más interpretable es la que calcula el golpe que la pandemia ha asestado a la 'esperanza de vida al nacer' de cada país.

España no sale bien parada en esta clasificación, en la que perderíamos 0,71 años (es decir, casi nueve meses) para pasar de nuestros actuales 83,6 años a 82,9 —la esperanza de vida que teníamos en 2015— solo por el efecto que han tenido estos tres meses de brote epidémico. La muerte de tantas personas mayores en hospitales y residencias ha sido uno de los factores clave para este retroceso.

Bélgica es el país donde más daño ha hecho la enfermedad, robándole prácticamente un año de esperanza de vida. A los ciudadanos belgas les costó más de un lustro llegar desde los 80,7 hasta los 81,7 años de esperanza de vida, pero han bastado dos meses de brote epidémico para devolver esa cifra a 2014.

CCDR o Mortalidad Cruda

La segunda de estas métricas, bautizada como CCDR (Crude Covid-19 Death Rate) es básicamente una elaboración del número de muertes por 100.000 habitantes que incluye también la dimensión temporal de la tragedia. Como podemos observar, Bélgica y España, los dos países con más muertos por habitante, copan también esta clasificación.

Las principales diferencias que introduce esta métrica pueden observarse a partir del quinto puesto, donde Países Bajos adelanta a Suecia cuando aritméticamente los neerlandeses tienen menos fallecidos por cada 100.000 habitantes que los suecos, 34 frente a 38.

CCMR o Mortalidad Comparada

La tercera métrica se llama CCMR (Comparative Covid-19 Mortality Ratio) y lo que hace es ajustar la mortalidad en función de las características demográficas de cada país. "En relación con el CCDR, el CCMR tiene la ventaja adicional de controlar por la distribución de edad de cada población", explican los autores. "Dado que los países europeos tienen una distribución de edad 'mayor', sus valores CCMR en relación con Estados Unidos son más bajos que la ratio de sus CCDR con la estadounidense". Es decir, que esta métrica penaliza más a aquellos países donde hay menos gente mayor por sus fallecimientos.

Aun así, Bélgica, Reino Unido y España siguen copando el top 3 de países con una mayor mortalidad. Sin embargo, debido a este ajuste por edad, la diferencia entre los países mediterráneos con Países Bajos y Estados Unidos se estrecha aún más que en el anterior gráfico.

Ninguno de los métodos es compasivo con España, que ayer alcanzó las 28.678 muertes por esta terrible enfermedad.

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