Gigantopithecus blacki

El 'Big Foot' del Pleistoceno, primo (lejano) del actual orangután

Un novedoso estudio con participación española ha conseguido emparentar al 'Gigantopithecus blacki', extinguido hace 300.000 años, con el actual orangután

Foto: Un orangután hembra. (EFE)
Un orangután hembra. (EFE)

El Pleistoceno también tuvo su 'Big Foot'. El 'Gigantopithecus blacki' fue un primate que habitó los bosques de las actuales China, India y Vietnam hace entre 2 millones y 300.000 años. Era herbívoro, medía unos 3 metros, pesaba más de 500 kilogramos y probablemente fueron los cambios medioambientales de hace tres mil siglos los que causaron su extinción.

Hasta ahora, lo poco que conocíamos de esta especie eran los datos que arrojaban sus restos óseos. En 1935, el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald descubrió un enorme molar (de 2,5 centímetros de diámetro) que había pertenecido a uno de estos primates gigantes, iniciándose así los estudios sobre este animal.

Ralph von Koenigswald (National Museum of World Cultures)
Ralph von Koenigswald (National Museum of World Cultures)

Y gracias a uno de estos vestigios —que son, mayoritariamente, mandíbulas— descubiertos hace más de 70 años, un grupo de investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) —del que forma parte la Universidad Pompeu Fabra y el CSIC—, en colaboración con el Globe Institute de la Universidad de Copenhague, han conseguido emparentar al 'Gigantopithecus' con los homínidos del siglo XXI.

El resultado: su pariente vivo más cercano es el actual orangután, según ha revelado el análisis químico del 'proteoma' (algo así como el genoma en el ámbito de las proteínas) que aún permanecía en el esmalte de sus dientes.

La novedosa técnica empleada podría replicarse para emparentar restos fósiles cuando no conserven ADN sino restos de proteínas

Ambos "pertenecen al mismo clado (misma ramificación del árbol genético, al mismo linaje) y divergieron pronto, en el Mioceno —hace más de 10 millones de años—, pero sin duda compartían un ancestro común", ha declarado Tomás Marqués-Bonet, director del IBE, cuya investigación acaba de ser publicada en el último número de la revista 'Nature'.

Mandíbula de 'Gigantopithecus blacki' (Wei Wang/Theis Jensen)
Mandíbula de 'Gigantopithecus blacki' (Wei Wang/Theis Jensen)

Además del descubrimiento de los lazos familiares, lo novedoso de este estudio es que la técnica empleada por los investigadores podría replicarse en otros casos para trazar la historia evolutiva de especies cuyos restos ya no conserven ADN —como sucede con los del 'Gigantopithecus blacki'— sino restos proteicos, que tardan más tiempo en desaparecer de los fósiles.

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