UNA ESPECIE DE 300 MILLONES DE AÑOS

El enigma del 'Monstruo de Tully': el animal con el que nadie se pone de acuerdo

La ciencia no se decide sobre si esta misteriosa especie es vertebrada o no. Desde 2016, se creyó que tenía huesos. Ahora, una investigación lo vuelve a poner en duda...

Foto: Una recreación digital del 'Monstruo de Tully'. (Nobu Tamura/Wikimedia Commons)
Una recreación digital del 'Monstruo de Tully'. (Nobu Tamura/Wikimedia Commons)
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Una babosa submarina con dos antenas coronadas por ojos y una larga trompa con unas pinzas en su extremo... Así podríamos describir, más o menos, al 'Tully Monster', un monstruo marino, del que solo conocemos sus fósiles, y que habitó las profundidades marinas de la Tierra hace unos 300 millones de años.

Para rizar más el rizo y hacer más misteriosa a la criatura, la ciencia no se pone de acuerdo sobre si el 'bicho' es vertebrado o no; es decir, si contó con una estructura vertebral de algún tipo o si carecía de ella, como sucede con los caracoles, los pulpos o las mariposas.

Hasta ahora se creía que sí, que tenía huesos; debido a las investigaciones de un grupo de científicos que fueron publicadas en 2016. Pero otro grupo de investigadores, liderado por el experto en paleobiología Chris Rogers, lo desmiente.

Si se creyó que contaba con una columna fue gracias al descubrimiento de melanosomas en sus ojos, una sustancia que —como se pensaba entonces— solo poseen los animales vertebrados. Pero el trabajo de Rogers —él mismo ha publicado un resumen en 'LiveScience'— ha descubierto que los pulpos o los calamares también la tienen en sus globos oculares y que este elemento se mantiene durantes miles de años en los fósiles de estas especies.

Fósil del 'Monstruo de Tully'. (Wikimedia Commons)
Fósil del 'Monstruo de Tully'. (Wikimedia Commons)

De hecho, la disposición de los melanosomas en los ojos del animal prehistórico es más parecida a la de los invertebrados que a la de los vertebrados. Sin embargo, los restos del 'Tullimonstrum' almacenan también partículas de cobre, lo cual es más habitual en los ojos de los vertebrados. Conclusión: volvemos, otra vez, a la duda.

El primer fósil el 'monstruo' fue descubierto en el año 1950, por un coleccionista de antigüedades, apellidado Tully, por lo que la criatura adquirió este sobrenombre. Gracias a estos restos se pudo saber que el animal tenía intestinos y una peculiar pinza como boca (de esto no hay duda), pero estas últimas revelaciones científicas vuelven a cuestionar si la criatura contaba o no con huesos, lo que supone, como expone Rogers en su artículo, "que este monstruo vuelve a ser tan misterioso como siempre".

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