SE TRATA DE LA CUENCA AITKEN, EN EL POLO SUR

Misterio en la Luna: ¿por qué hay un cráter gigantesco en su cara oculta?

Históricamente, los científicos estaban convencidos de que uno de los mayores cráteres conocidos fue generado por un enorme meteorito, pero nada más lejos de la realidad

Foto: Imagen del descubrimiento de la Cuenca Aitken en 2010. (EFE)
Imagen del descubrimiento de la Cuenca Aitken en 2010. (EFE)

La Cuenca Aitken es uno de los mayores cráteres del universo. Descubierta en 2010 y situada en la cara oculta de la Luna, es una de las mayores estructuras de impacto que conoce el ser humano y que, tradicionalmente, se ha creído que se 'nació' después de un importante golpe frontal por parte de un meteorito. Sin embargo, las últimas investigaciones sugieren que esta teoría es errónea, por lo que la respuesta es evidente: ¿qué misterioso objeto provocó este gigantesco cráter?

Situado en el Polo Sur de nuestro satélite, se trata de un enorme agujero de unos 2.500 kilómetros de extensión y 13 kilómetros de profundidad, que tiene millones de años de antigüedad y que se presenta como uno de los lugares más misteriosos del universo. Un hecho que aún se hace más enigmático si se tiene en cuenta que no se creó como buena parte de la comunidad científica daba por hecho, tal y como ha confirmado un equipo de la Universidad de Geociencias de China.

Hace unos meses, el rover Yutu-2, a bordo de la misión china Chang'e 4, conseguía acceder hasta el fondo del cráter, donde realizó una serie de muestreos para ser estudiados en los laboratorios. Meses después, esa pruebas se han llevado a cabo, confirmándose algo inesperado: los minerales encontrados en la composición del cráter son los que se corresponden con la corteza de la Luna, pero no existe ninguna evidencia de que el impacto alcanzara el manto.

¿Qué significa eso? Pues que ese enorme cráter no fue creado por el golpe directo de un enorme meteorito, como se había creído desde siempre. "No hemos encontrado los materiales del manto en el lugar de aterrizaje, tal y como se esperaba", confiesa el científico Hao Zhang, coautor del nuevo estudio publicado en la revista 'Geophysical Research Letters'. Este hecho complica la teoría real sobre como se formó aquel enorme cráter hace millones de años.

Las pruebas analizadas por los expertos sugieren que buena parte del mineral hallado en el cráter se trata de una roca cristalina llamada plagioclasa. De hecho, este elemento representa entre el 56 y el 72% de las muestras analizadas, tratándose de un material que se forma fundamental en los océanos de lava fría que se encuentran bajo la superficie y que suelen encontrarse en la corteza, lo que explicaría que la Cuenca Aitken no habría sido formado por un impacto frontal de un meteorito.

Y es que el hecho de que la plagioclasa sea el mineral principal explicaría que ese impacto no habría sido capaz de atravesar la corteza lunar y, por tanto, no habría llegado al manto. Aunque también se hallaron concentraciones de ortopiroxeno (entre el 9 y el 28%), clinopiroxeno (entre el 4 y el 19%) y olivina (entre el 2 y el 12%), y los tres también se pueden encontrar en el manto, su baja concentración no permite pensar en que sea una prueba de un impacto de grandes dimensiones.

Pero, entonces, ¿qué provocó ese enorme agujero en la cara oculta de la Luna? De momento, no existe respuesta convincente al respecto, si bien todo apunta a que la explicación más plausible radica en el impacto de un meteorito aunque no de pleno, sino en un ángulo extraño. De hecho, unas simulaciones realizadas hace unos años podrían explicar cómo un hipotético choque de un meteorito lento en un ángulo de unos 30 grados podría haber generado ese cráter. Pero el misterio sigue abierto.

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