lo descubren en el oceanogràfic de valencia

300 horas escuchando ballenas beluga para revelar que llaman a las hijas por su apellido

Un estudio realizado en el Oceanogràfic de Valencia por una investigadora estadounidense muestra cómo estas especies desarrollan el habla y realiza un sorprendente descubrimiento

Foto:  Audra Ames con la cría de beluga (Fundación Oceanogràfic)
Audra Ames con la cría de beluga (Fundación Oceanogràfic)

La investigadora estadounidense Audra Ames lleva tres años escuchando cómo Kylu, el primer bebé de ballena beluga nacido en cautividad en el Oceanogràfic de Valencia, aprende a hablar con las otras belugas del centro. A estos cetáceos se les conoce como los canarios del mar por la variedad de sonidos que producen para construir sus lazos sociales, ya que viven en grupo.

Lo que Ames, que se trasladó a Valencia desde Mississippi para realizar su tesis doctoral, no esperaba era encontrarse que Yulka, la madre de Kylu, llamaba a su retoño mediante una "etiqueta identificativa acústica", una especie de apellido.

Su objetivo no era otro que "entender cómo usan el sonido las belugas para comunicarse", por puro interés científico y también de cara a mejorar la conservación de esta especie, ya que algunas poblaciones salvajes sufren de una alta tasa de mortalidad. ¿Por qué? Se supone que por el ruido de los barcos, que entorpece la comunicación entre madres e hijas y provoca que éstas se desorienten y se pierdan.

‘Apellidos’ transmitidos de madres a hijos

"Las belugas son capaces de producir una gran cantidad de sonidos diferentes y cada beluga tiene diferentes repertorios vocales, igual que las personas tienen diferentes vocabularios o habla idiomática", explica la científica a Teknautas. "El repertorio vocal de las belugas es uno de los repertorios más expansivos entre las ballenas. En términos de complejidad, apenas estamos empezando a desentrañar la función de ciertos tipos de sonido, ¡pero tenemos un largo camino por recorrer para comprender cómo las belugas utilizan todos sus sonidos para comunicarse entre sí!"

"Son como firmas sonoras, como etiquetas acústicas", dice la estadounidense. "En las belugas, los miembros de una familia mantienen relación durante muchos años, y creemos que algunas de estas etiquetas podrían ser compartidas por miembros de la familia". Exactamente igual que un apellido.

Cuando una cría necesita encontrar a su madre produce un tipo especial de llamada. "Este tipo de llamada que se comparte entre Kylu y Yulka es lo que llamamos una llamada de contacto, lo que significa que permite que las belugas que se han separado se mantengan en contacto entre sí", añade. "Es probable que estas llamadas tengan cierta información de identidad, pero apenas estamos empezando a comprender el alcance de dicha información".

Ames y Kylu (Fundación Oceanogràfic)
Ames y Kylu (Fundación Oceanogràfic)

Sus 300 horas escuchando las conversaciones entre belugas fueron imprescindibles para, precisamente, poner a prueba esta teoría. Se fijó en esta llamada y en si era idéntica cuando se producía entre madre e hija y viceversa. "Nuestro principal resultado es que Kylu, al igual que la cría en el único estudio de esta clase que existía hasta ahora desarrolló al cabo de sus dos primeros años una llamada de contacto similar a la de su madre", indica Ames. Dicho estudio fue realizado hace diez años en Vancouver (Canadá) por la bióloga argentina Valeria Vergara, quien no por casualidad es mentora de esta bióloga norteamericana.

Esto refuerza la hipótesis de que estas llamadas de contacto se transmiten de madres a hijos. "Si realmente ocurre así, entonces estas llamadas pueden contribuir a mantener la relación a largo plazo entre miembros de la misma familia en las sociedades de belugas".

Ames preparando el hidrófono (Fundación Oceanogràfic)
Ames preparando el hidrófono (Fundación Oceanogràfic)

El estudio corrobora además que, si bien las belugas no usan palabras como tal, sí que emplean combinaciones de sonidos que usan en distintas situaciones, cambiando las frecuencias para cambiar el significado y decir cosas distintas, como una especie de prosodia. "¿Qué significan estas manipulaciones del sonido?", se pregunta Ames. "De investigaciones previas sabemos, por ejemplo, que las llamadas muy cortas son más bien agresivas. Queremos recabar más información sobre otros tipos de llamada y su significado potencial, en diferentes contextos y ambientes".

Y eso son solo los sonidos que los humanos, a través de herramientas como el hidrófono, podemos escuchar, ya que Kylu ha registrado frecuencias de hasta 128 kHz, mucho más altas de las que nuestros oídos son capaces de captar.

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