ya no se considera una casualidad

El misterio de las ballenas gallegas ya tiene explicación: un corredor de cetáceos

Nunca antes se habían oteado estos cetáceos desde la costa gallega, pero la recurrencia lleva a pensar en que ahora han inaugurado una nueva ruta por estos lares

Foto: Una de las ballenas azules avistadas en Galicia (BDRI)
Una de las ballenas azules avistadas en Galicia (BDRI)

Hay pocas experiencias tan fantásticas como el avistamiento de una descomunal ballena azul, el animal más grande que ha existido jamás en la Tierra. Pues en el plazo de tan solo un mes, el fenómeno se ha producido hasta en tres ocasiones en Galicia, la última de ellas este lunes, cuando un equipo del Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI), con base en el Grove, localizó a otro majestuoso cetáceo de unos 25 metros de longitud.

Se suma el suceso a los registrados en septiembre, primero en la entrada de la ría de Muros y Noia y dos semanas más tarde frente a la isla de Ons. Es un acontecimiento sin precedentes que hace considerar a los especialistas que la costa gallega forma parte de un nuevo corredor migratorio del majestuoso cetáceo en su ruta hacia el sur.

El primero de los avistamientos, el 8 de septiembre, fue de un ejemplar de unos 20 metros, localizado por un barco pesquero y por el guardacostas Paio Gómez Chariño, desde el que se tomaron fotos y vídeos de calidad relativa que fueron analizados por los especialistas de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma).

La segunda ballena avistada fue considerada un "acontecimiento histórico", pero ahora ha aparecido una tercera ballena

Los científicos del BDRI se tomaron muy en serio las pruebas gráficas del cetáceo, confirmado como un subadulto de la especie balaenopteras musculus, o lo que es lo mismo, la mítica ballena azul. Tanto es así que el equipo del instituto comenzó a realizar batidas que pronto dieron resultado. Ocurrió el 20 de septiembre, cuando localizaron frente a Ons otro ejemplar, este de unos 25 metros, en lo que el director del BDRI, Bruno Díaz, calificó de "acontecimiento histórico" de primer orden.

Un nuevo corredor migratorio

Si la localización del primer ejemplar podía atribuirse a la casualidad, el segundo avistamiento apuntaba la existencia de la creación de un nuevo corredor migratorio natural en el recorrido de las ballenas azules hacia el sur. Y ese corredor cobra cada vez más importancia, después del hallazgo de este lunes. "Fue increíble, no salíamos de nuestro asombro", relata Bruno Díaz, director del BDRI y testigo directo del avistamiento, que confirma con rotundidad que este nuevo ejemplar no es el mismo de ninguno de los anteriormente localizados.

"Lo más interesante es que su comportamiento era de alimentación, lo que parece indicar que la costa gallega se ha convertido en una especie etapa de avituallamiento para esta especie", relata. En otras palabras, que no están simplemente de paso. El equipo de biólogos acompañó durante dos horas al enorme cetáceo, de un tamaño equivalente a un edificio de ocho plantas. Eso fue por la mañana. Horas más tarde, volvieron a avistarlo en otra zona muy próxima, lo que significa que pasó el día entero frente a Corrubedo. Y siempre acompañado a prudente distancia por varios ejemplares de otra especie de ballenas, la común, más habitual en Galicia pero igualmente impresionante, con ejemplares de hasta 20 metros de longitud.

Imagen de las últimas ballenas avistadas (BDRI)
Imagen de las últimas ballenas avistadas (BDRI)

En el período transcurrido desde el avistamiento del 20 de septiembre, los científicos del Bottlenose Dolphin Research Institute contrastaron con los centros de Noruega, Estados Unidos, Canadá y Azores que no se trata de ningún ejemplar catalogado en la costa Nordeste del Atlántico, lo que apuntala la teoría del nuevo corredor. "Se abren nuevas incógnitas, como si en realidad la costa gallega puede formar parte de el corredor de estos enormes cetáceos en su migración hacia el sur", plantea Díaz.

Hasta este mes de septiembre, no existía constancia de avistamiento alguno en Galicia de ballenas azules. Sí los hay, y relativamente abundantes, de rorcuales común, hasta el punto de que en esta parte de la costa española se desarrolló una pujante industria ballenera que extiende sus raíces en la Edad Media y se prolongó hasta finales del siglo XX.

Hasta este mes de septiembre, no existía constancia de avistamiento alguno en Galicia de ballenas azules

"Es muy posible que a esos puertos llegasen algo más que ballenas comunes, pero que como la moratoria de la ballena azul entró en vigor en los años sesenta, dos décadas antes que para la común, no existan testimonios de ningún tipo", aventura el director del DBRI. En todo caso, la proliferación de ballenas azules supone para los científicos la confirmación de que la especie se está recuperando, y que tal vez esté utilizando de nuevo una ruta migratoria de la que no existía constancia.

Buena señal para el ecosistema gallego

La presencia de ambas clases de rorcuales también certifica el perfecto estado de salud de la costa gallega. "Hay que tener en cuenta que estamos hablando de unos ejemplares de 25 metros de largo y 120 toneladas de peso que pueden ingerir fácilmente 36 toneladas al día. Una barbaridad", explica el director del instituto de O Grove. Las concentraciones de plancton y clorofila son "altísimas".

Otra de las ballenas recientemente avistadas en Galicia (BDRI)
Otra de las ballenas recientemente avistadas en Galicia (BDRI)

"Hay una enorme productividad en las aguas de nuestro litoral, lo que permite que las ballenas dispongan de alimentación suficiente". En el caso del último avistamiento, además de la ballena azul había en la zona otras cinco comunes de entre 18 y 20 metros. "Tiene que haber una riqueza enorme para que haya alimento para todas", reflexiona.

Con un tamaño similar a la altura del acueducto de Segovia y un peso de hasta 170 toneladas, la ballena azul es el animal más grande sobre la faz de la tierra, con un corazón que puede pesar tanto como un coche y una lengua del peso de un elefante. La especie estuvo al borde de la extinción a principios del siglo XX. En la actualidad se calcula que quedan unos 25.000 ejemplares en el mundo, apenas 400 en aguas atlánticas, lo que la ha convertido en un símbolo de la conservación marina.

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