UNA EXPEDICIÓN LIDERADA POR RICHARD BRANSON

Han entrado en el famoso agujero azul del Caribe y han salido maravillados

Dos submarinos han penetrado en el sumidero más grande del mundo, con 300 metros de ancho y más de 125 de profundidad

Foto:  Vista aérea del famoso agujero azul del Caribe
Vista aérea del famoso agujero azul del Caribe

Hace casi medio siglo, en 1971, Jaques Cousteau colocó en el mapa algo que, hasta entonces, era desconocido: el gran agujero azul del Caribe. Se trata del sumidero más grande del mundo con sus 300 metros de ancho y más de 125 metros de profundidad. Ahora, una expedición ha querido saber qué hay en ese misterioso agujero localizado cerca de Belice.

El multimillonario Richard Branson y el nieto de Cousteau, Fabien Cousteau, han conseguido, junto a un equipo de investigadores, elaborar un mapa tridimensional del interior del agujero. Se trata de la primera vez que los humanos penetran en ese sumidero y lo han hecho gracias a dos submarinos. El propio Branson compartió las noticias de la expedición a través de sus redes sociales en el mes de diciembre, cuando comenzó la investigación.

Erika Bergman, oceanógrafa y jefa de operaciones de la expedición, aseguraba a la CNN que uno de los hallazgos más importantes fueron las estalactitas que encontraron a más de 125 metros de profundidad, casi al fondo del agujero: “Fue bastante emocionante porque no se habían mapeado antes, no se habían descubierto antes". Sin embargo, lo que más extrañó a los investigadores fue la capa de sulfuro de hidrógeno que hay sobre el agujero.

Experiencia alucinante

Bergman califica la experiencia de "alucinante" y describe que cuanto más se sumergían en el agujero, menos luz había, hasta que los buzos quedaron en completa oscuridad: "Se pierde toda la luz del sol del Caribe y se vuelve todo negro, totalmente anóxico, sin absolutamente nada de vida".

Sin embargo, la expedición contaba con un sonar de alta resolución, que les ha permitido confeccionar el mapa en tres dimensiones y, además, ver las asombrosas características del sumidero: "Puedes estar a 20 ó 30 metros de distancia de una estalactita o de un trozo de la pared y verla con todos los detalles perfectamente, mejor de lo que la vista podría proporcionar". También hay algunas huellas en el fondo que no pudieron identificar y que, de momento, quedan "abiertas a la interpretación".

Para Erika Bergman, una de las conclusiones que se pueden extraer de la expedición es que apenas ha habido impacto humano en el agujero, ya que casi no hay basura, "apenas dos o tres pequeñas piezas de plástico". La oceanógrafa cree que "es bueno que haya espacios en nuestro planeta que son exactamente como eran hace miles de años y seguirán siendo exactamente así dentro de miles de años en el futuro. Y la mayoría de ellos están en los océanos".

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