más de diez puntos de diferencia

La campaña del miedo triunfa: los niños con autismo y sus hermanos se vacunan menos

Un estudio que asociaba vacunas y autismo fue retirado de 'The Lancet' hace años, pero sus consecuencias son aún palpables entre los progenitores de quienes padecen este espectro

Foto: Un niño reacciona al recibir la vacuna contra la fiebre amarilla, dengue, chikunguña y zika (Marcos Brindicci / Reuters)
Un niño reacciona al recibir la vacuna contra la fiebre amarilla, dengue, chikunguña y zika (Marcos Brindicci / Reuters)

Hace ocho años, la revista médica 'The Lancet' decidió retirar el polémico estudio de Andrew Wakefield, publicado en 1998, que relacionaba la administración de la vacuna SPR (conocida como triple vírica, contra sarampión, pareras y rubeola) con la aparición del trastorno del espectro autista (TEA) en niños. El trabajo, criticado por muchos otros profesionales médicos, fue el principal ariete del creciente colectivo 'antivacunas' para poner en duda cualquier dato sobre su seguridad o eficacia.

Su retirada, sin embargo, no tuvo ni de lejos el mismo impacto que su publicación, ya que incluso veinte años después la tesis de Wakefield sigue coleando, como demuestra una nueva investigación, publicada hoy en la revista 'JAMA Pediatrics', que señala que los niños con autismo y sus hermanos menores son significativamente menos propensos a vacunarse que la población general.

"Descubrimos que después de que los niños recibieran un diagnóstico de autismo, las tasas de vacunación eran significativamente más bajas en comparación con los niños de la misma edad que no tenían un diagnóstico de autismo", ha explicado Ousseny Zerbo, becario postdoctoral en el consorcio Kaiser Permanente. El estudio ha sido financiado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades estadounidense.

El trabajo incluyó a unos 3.700 niños con TEA diagnosticado antes de los cinco años y a otros 500.000 sin TEA además de a los hermanos menores de ambos grupos. "Hubo grandes disparidades en las tasas de vacunación entre niños con y sin trastorno del espectro autista, así como entre sus hermanos, en todos los grupos de edad y después de ajustar factores de confusión importantes", reveló Nicola Klein, autor principal del estudio y director del Centro de Estudios de Vacunas del consorcio.

Entre los niños de siete o más años, el 94% de los que no tenían TEA recibieron todas las vacunas recomendadas en comparación con el 82% de los que tenían TEA. Si nos fijamos sólo en la vacuna del sarampión, paperas y rubeola, el 96% de los que no tenían este trastorno estaban vacunados, en comparación con el 84% de los que sí lo padecían.

También sus hermanos

La proporción de niños que se vacunaron con todas las vacunas recomendadas fue menor también entre los hermanos menores de niños con TEA en comparación con los hermanos menores de los demás niños. Por ejemplo, para las vacunas recomendadas antes del primer año, los hermanos menores de niños con TEA se vacunaron por completo en un 73% en comparación con el 85% del resto de los hermanos menores.

Numerosos estudios científicos han informado que no hay una asociación entre vacunación infantil e incidencia de trastornos del espectro autista

"Numerosos estudios científicos han informado que no hay una asociación entre la vacunación infantil y la incidencia de trastornos del espectro autista", dijo Frank DeStefano, de la Oficina de Seguridad en la Inmunización del CDC. "Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que muchos niños con autismo y sus hermanos menores no están siendo vacunados por completo, por lo que necesitamos comprender mejor cómo mejorar los niveles de vacunación en niños con trastorno del espectro autista y sus hermanos para que puedan estar totalmente protegidos contra enfermedades prevenibles por vacunación".

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