Los padres de la oveja Dolly: Clonar monos no tiene justificación científica
presentados en china la semana pasada

Los 'padres' de la oveja Dolly: "Clonar monos no tiene justificación científica"

La semana pasada, un equipo de investigadores chinos presentó al mundo a Zhong Zhong y Hua Hua, los dos primeros primates clonados del mundo. Los científicos,

Foto: Zhong Zhong y Hua Hua en la Academia China de Ciencias de Shanghai (Reuters)
Zhong Zhong y Hua Hua en la Academia China de Ciencias de Shanghai (Reuters)

La semana pasada, un equipo de investigadores chinos presentó al mundo a Zhong Zhong y Hua Hua, los dos primeros primates clonados del mundo. Los científicos, miembros de la Academia China de Ciencias, emplearon el procedimiento —transferencia del núcleo de la célula— que hace 20 años se empleó para dotar de vida a la oveja Dolly, además de otras técnicas conocidas para lograrlo. Actualmente esperan el nacimiento de otros seis clones de macaco.

Los resultados, publicados en 'Cell', dieron la vuelta al mundo y también llegaron al Instituto Roslin de Edimburgo, donde muchos de los científicos que en 1996 dieron vida a Dolly observaron las noticias con cierto resquemor, cuando no disgusto. "No es ningún cambio de paradigma, los procedimientos son los mismos", dice Bruce Whitelaw, microbiólogo y experto en animales transgénicos del instituto escocés. "Hemos podido hacer esto en los últimos veinte años pero nadie ha querido hacerlo. Es, en el caso de los monos, tan ineficiente como lo era hace 20 años".

Whitelaw y Angelika Schnieke, creadora de la técnica empleada para clonar a Dolly, se han reunido esta semana en Madrid junto con otros destacados investigadores para entregar el premio Fronteras del Conocimiento en Biomedicina de la Fundación BBVA a James Allison, padre de la inmunología contra el cáncer, pero el asunto de los monos clonados en Shanghai revoloteaba en el ambiente y rápidamente se adueñó de la charla en los pasillos.

Para crear a Zhong Zhong y Hua Hua (el nombre del país del que proceden es 'Zhonghua' en chino), los investigadores emplearon 149 embriones, de los que 79 sobrevivieron en el laboratorio y, con suerte, ocho habrán logrado nacer. Es decir, la técnica es muy poco eficiente, o mejor dicho, es tan eficiente como lo era en 1996, cuando Dolly nació gracias a ella.

Bruce Whitelaw (Kike Para / FBBVA)
Bruce Whitelaw (Kike Para / FBBVA)

El británico Robin Lovell-Badge descubrió en 1990 el gen SRY en el cromosoma Y, la pieza que determina el sexo en los mamíferos. Sin su contribución a la biología, ni Dolly ni Zhong Zhong habrían llegado tan pronto. Él tampoco le ve sentido al experimento chino: "No permitimos la clonación en humanos por muy buenas razones", dice Lovell-Badge. "Todas las evidencias dicen que es ineficiente y muy inseguro, y lo mismo es cierto para la clonación de monos de la semana pasada. La mayoría de los intentos fueron un fallo, muchos monos nacieron y luego murieron. No lo intentarías en humanos, porque tampoco hay ninguna buena razón para hacerlo".

¿Qué objetivo persiguen?

El objetivo de los científicos chinos es convertir a Shanghai en un centro internacional de producción de primates para experimentación. En España se emplean anualmente unos 300 macacos como los que fueron clonados en China, sin embargo, este tipo de prácticas cuentan cada vez con menos adeptos tanto en Europa como en Estados Unidos.

"Para mí y muchos colegas, esta no fue una buena historia", dice Lovell-Badge. "Interesante, quizá, pero sin justificación científica".

Desde Dolly, alrededor de 24 especies animales (principalmente de granja) han sido clonadas con éxito. "No es un avance técnico, lo único que sucede es que lo han hecho en una especie muy cercana a nosotros", dice Whitelaw, quien comparte el "interés mediático pero en absoluto representa un cambio de paradigma o un descubrimiento científico, no lo es", dice el investigador, que tampoco cree que clonar monos vaya a hacer que experimentar con ellos sea más barato.

Robin Lovell-Badge (Kike Para / FBBVA)
Robin Lovell-Badge (Kike Para / FBBVA)

En el Instituto Roslin dejaron la clonación atrás, o más bien de lado, hace años. PPL Therapeutics, la spin-off del instituto que proporcionó el dinero para clonar a Dolly y vio su valor duplicado tras la clonación en 1996 tuvo que acabar echando el cierre, arruinados, en 2003. ¿A qué se dedican estos días?

"Estamos usando CRISPR, por ejemplo", dice Whitelaw. "Nuestros principales proyectos son ahora en cerdos, hay virus que los infectan pero no existe cura ni medicinas para ellos, se conoce como el síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRS) y cuesta al mundo unos 1.370 millones de libras en pérdidas, eso quiere decir que muchos animales mueren".

Sin necesidad de clonar cerdos, gastar una fortuna o plantearse debates éticos, lo que están haciendo es alterar en el genoma del cerdo un receptor específico que hace a estos animales resistentes a la enfermedad. "Está funcionando, los cerdos no muestran señales de infección cuando les inoculamos el virus", dice Whitelaw.

Estamos en 2018 e incluso tenemos una especie en Canada y Estados Unidos, el salmón AquAdvantage, que tiene genes editados y ya está siendo consumido por los canadienses (la FDA estadounidense está estudiando su aprobación). "Pero la tecnología de edición es diferente, no es transgénico, se trata de cambiar sutilmente el genoma, algo que sucede de forma natural", explica el investigador escocés. "La mayoría de estas mutaciones no son buenas, porque conducen al cáncer y otras enfermedades, pero la ventaja del CRISPR es que te permite hacer cambios buenos sin introducir genes ajenos".

Por ello no les entra en la cabeza que alguien, al otro lado del mundo, esté estirando el chicle de una técnica de los años noventa para clonar de forma ineficiente e insegura al último paso antes de llegar al ser humano.

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