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Cargadores que fallan y lío de 'apps': la odisea de recargar un coche eléctrico en España
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"NECESITAMOS PLAN A, B, C Y D"

Cargadores que fallan y lío de 'apps': la odisea de recargar un coche eléctrico en España

Más allá de la falta de puntos de carga, los usuarios de estos vehículos lamentan los problemas que dan y, lo peor de todo, el lío de aplicaciones móviles que tienen que llevar encima

Foto: Pablo, taxista, intenta cargar su coche. (Mario Escribano)
Pablo, taxista, intenta cargar su coche. (Mario Escribano)
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Son las nueve de la mañana de un día de diario y la electrolinera más grande de España es un páramo. Allí solo hay dos coches, y ninguno ha ido a repostar. Son del servicio de mantenimiento, que está chequeando qué ocurre con unas máquinas que llevan días sin funcionar.

El punto de cargadores está situado en la Ciudad de la Imagen de Pozuelo de Alarcón y fue inaugurado hace apenas un mes por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Aquello fue fruto del convenio entre Endesa y Obras de Madrid, empresa pública que cedió —concurso mediante— un suelo en el que se han instalado medio centenar de cargadores, la mitad de ellos 'ultrarrápidos' (hasta 150Kw). La idea del organismo, asegura una portavoz, pasa por "fomentar este tipo de proyectos en más lugares para fomentar la movilidad con energías limpias".

placeholder La electrolinera de la Ciudad de la Imagen. (ME)
La electrolinera de la Ciudad de la Imagen. (ME)

“La autonomía no me da para pasar el día”, lamenta Pablo, un taxista que ha sido el único cliente que ha aparecido por allí en dos horas y que en unas pocas frases resume los principales problemas de los usuarios de estos coches. Su vehículo es 100% eléctrico o, lo que es lo mismo, si no lo carga, no puede trabajar, tal y como ocurre mientras habla con este periódico. “Hay pocos puntos en Madrid y encima muchos no funcionan”, continúa el conductor, que ya se teme lo peor: esta vez tampoco ha habido suerte. “No me reconoce la tarjeta y ahora la he incluido dos veces”.

Su caso no es ni remotamente aislado, sino algo de más habitual entre los usuarios de estos vehículos, que lamentan la falta de puntos de carga, los problemas que dan y, lo peor de todo, el lío de aplicaciones móviles que tienen que llevar encima. Una pesadilla para algo tan básico como que el coche arranque.

"Estoy perdiendo horas de trabajo"

Pablo tiene menos de una hora para acudir a recoger a un cliente y, tras más de 20 minutos intentando conectarse, está a punto de darse por vencido y buscar otro punto de carga. "Todo el tiempo que estoy aquí son pérdidas de horas de trabajo. Si no consigo cargar, encima pierdo al cliente", dice con cierto enfado. Cuando está casi saliendo del lugar, el personal de mantenimiento le echa una mano. Ha conseguido que la batería no se le quede seca y le aguante unas horas.

Tanto en redes sociales como en la plataforma especializada Electromaps, se podían leer quejas similares de muchos usuarios, que no entendían cómo una infraestructura así era incapaz de funcionar en sus primeros días.

Foto: ¿Ganará la tecnología inferior una vez más?

En Endesa aseguran que esto fue fruto de un "problema técnico" proveniente de Italia, donde está Enel, su principal accionista. "Los servidores están asociados a los de allí, que fueron cambiados y fallaron en el proceso, pero ya está solucionado", explica una portavoz, que recalca que ha sido "algo puntual" que afectaba únicamente a los surtidores de carga ultrarrápida. Varios usuarios han confirmado la vuelta del servicio a este periódico.

Sobre los problemas con la aplicación, JuicyPass, reconocen que "la comunicación puede fallar alguna vez", antes de apuntar a la misma cuestión que los usuarios del coche eléctrico: "No son solo cosas de nuestros puntos de carga, pasa también con otros".

"Habré tenido mala suerte"

Álvaro es usuario de coche eléctrico desde hace un año y medio, un tiempo en el que ha vivido experiencias de todo tipo. Él ha tenido sus más y sus menos con el punto de carga de Ciudad de la Imagen en particular (y los de Endesa en general) —"dicen que es puntual, habré tenido mala suerte", ironiza—, aunque también reconoce que el problema es más amplio.

En los puntos de carga no suele haber personal, al igual que pasa con muchas gasolineras 'low cost', donde el autoservicio es la norma: hay que hacer el pedido en una pantalla para desbloquear la manguera y repostar. Para pagar, el proceso es tan sencillo como pasar la tarjeta de crédito por el TPV o, en algunos casos, insertar el efectivo.

placeholder Al lado de la electrolinera hay un Carrefour que cuenta con dos puntos de carga en su 'parking'. Uno de ellos no funciona. (ME)
Al lado de la electrolinera hay un Carrefour que cuenta con dos puntos de carga en su 'parking'. Uno de ellos no funciona. (ME)

Nada de esto es posible para cargar un coche eléctrico. Generalmente, la única opción para abonar el repostaje es mediante una aplicación. ¿Cuál? Ese es el problema: cada compañía tiene la suya —o, en algunos casos, ofrecen la tarjeta RFID como alternativa— en un sector en el que hay de eléctricas a 'startups' especializadas, pasando por gasolineras convencionales como Repsol.

"Tienes que llevar en el móvil muchas aplicaciones distintas para activar dependiendo del punto de carga, aunque últimamente está habiendo algo más de interoperabilidad. Las últimas directrices a nivel europeo van en esa dirección, para que el usuario no necesite una relación contractual con el operador", explica Héctor Rodríguez, de la Asociación de Usuarios del Vehículo Eléctrico (AUVE), que añade que "muchos puntos están en 'parkings' y lugares donde no tienen cobertura, así que tienes que llevar también tarjeta, que no depende de la cobertura y funciona con la misma tecnología que las de crédito". Su precio suele oscilar entre los tres y los seis euros.

Foto: Un Tesla 'reposta' en un parking en Suiza. (Arnd Wiegmann)

Aparte de la aplicación, que tiene otras funcionalidades, ¿por qué no permitir el pago con tarjeta de crédito mediante un TPV? "Es una opción que estamos barajando", se limitan a comentar en Endesa.

"Cuando te das de alta, te piden todos los datos habidos y por haber", lamenta Álvaro, que tiene nueve 'apps' en su teléfono. En la asociación también tienen claro que la recolección de esta información está entre "las razones por las que no quieren cambiar esto".

"Es frustrante"

Hay más elementos que están generalizando el mosqueo. Cuando la 'app' no funciona, el resultado es una lotería: "Muchas veces te lo pueden solucionar en remoto, pero otras no, y al final pierdes media hora hasta que te pones en contacto, más la media de cargar", dice Álvaro.

Carlos, propietario de un Tesla, explica que se ha encontrado problemas tanto "en la aplicación como en la interfaz que controla los puntos de carga" de distintas compañías, por lo que considera que "el gran problema es el 'software".

placeholder Uno de los cargadores de Endesa en la Ciudad de la Imagen. (ME)
Uno de los cargadores de Endesa en la Ciudad de la Imagen. (ME)

"En la 'app' de Iberdrola tuve que intentar registrarme cinco veces porque no respondía cuando terminabas de rellenar el formulario. Cuando te lo encuentras delante, es frustrante", lamenta en un relato casi calcado al de Álvaro y el resto de usuarios con los que ha contactado este periódico.

Los problemas no son tanto de las 'apps' en sí como de "la conexión con los servidores, sobre todo en el caso de Endesa, que es casi la que más falla en ese sentido", indican en AUVE. Desde la agrupación, llevan tiempo pidiendo que, para evitar quedarse tirados, el servicio se preste independientemente de la conexión con el servidor, y bien o que "sea gratis o que se aloje en local y luego se cobre". "Necesitamos algo funcional", piden.

Del plan A al D

"El usuario del coche eléctrico necesita tener plan A, B, C y D", resume Álvaro, que lamenta que los fallos de los puntos de carga tengan un problema relacionado, pero también que no haya más. En caso de que no funcionen, las alternativas son muy limitadas, algo que es el pez que se muerde la cola: si no hay más eléctricos, no abren más electrolineras, y viceversa. "Es como si tienes un coche convencional, la gasolinera no funciona y no hay ninguna relativamente cerca. Intentas dar el salto al coche eléctrico, pero la red de carga es muy complicada".

Y todo esto hablando dentro del contexto de grandes ciudades y sus alrededores, generalmente urbanizados. Si se sale de estos entornos, la odisea es aún mayor.

Foto: Proponen una red eléctrica más integrada que podría ahorrarnos hasta la mitad del coste actual. (UCD)

"El principal problema es la falta de puntos. La infraestructura es muy reciente, insuficiente y falla bastante: puedes encontrarte que no funcione, que la potencia no sea la anunciada, que tarde en contestar el servicio técnico, que sea un 902 y la llamada sea más cara que la recarga, que el propio punto de carga no tenga bien los horarios...", recopilan en la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos.

Rodríguez, su secretario, lamenta que "no hay un registro oficial de puntos de carga que incluye su estado, si están ocupados o activados". Está el caso de la mencionada Electromaps, pero, al fin y al cabo, funciona como una especie de foro con un mapa, por lo que el problema es que su fiabilidad se reduce a los usuarios que hayan pasado por allí y se hayan preocupado de dejar una reseña. "Eso no evita que si tú llegas y nadie ha pasado por ahí, te encuentres con la incidencia".

Son las nueve de la mañana de un día de diario y la electrolinera más grande de España es un páramo. Allí solo hay dos coches, y ninguno ha ido a repostar. Son del servicio de mantenimiento, que está chequeando qué ocurre con unas máquinas que llevan días sin funcionar.

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