Un mes con la tele que desearías para tu salón: esto sí te hará dudar de si quieres una OLED
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Un mes con la tele que desearías para tu salón: esto sí te hará dudar de si quieres una OLED

Las pantallas miniLED permiten a las LCD ponerse más cerca de las que durante mucho tiempo han sido las reinas del mercado. Samsung ha puesto en el mercado las Neo QLED, que llevan esta tecnología

Foto: Foto: EC.
Foto: EC.

El mundo se divide en dos tipos de personas, al menos desde que las televisiones de plasma pasaron a mejor vida: las que deciden coronar su salón con una OLED y aquellas que optan por hacerlo con una LCD. Las primeras son más caras, y se han asociado tradicionalmente a un mejor contraste, unos negros muy auténticos gracias a su capacidad de iluminar y apagar cada pixel individualmente así como un tiempo de respuesta infimo. Sus rivales, en cambio, ofrecían precios menores, unos niveles de brillo mucho más altos y una supuesta durabilidad mayor al no tratarse de diodos orgánicos.

Foto: Foto: EC

Sin embargo, esos argumentos no fueron suficientes para evitar que las LCD fuesen percibidas como el patito feo de las teles prémium durante mucho tiempo. Las OLED eran algo parecido al caviar de beluga o cenar angulas en Navidad, manjares a los que pocos podían acceder por su desorbitado precio. Mientras tanto, las LCD eran carne. Con todo lo que ello significa. Que si no quieres gastarte mucho siempre puedes encontrar un filetito lleno de nervios y muy duro de digerir. Pero también, si aflojas la cartera, uno se puede apretar un solomillo o un chuletón de vaca vieja que le haga olvidar la exquisitez de las huevas con denominación de origen.

Tras las QLED, las Neo QLED

Pero desde hace unos años, los fabricantes han apretado el acelerador con esta tecnología, que ha avanzado enormemente. Cada una sigue teniendo sus particularidades, pero cada vez, cuando hablamos de teles de gama alta, es más difícil decidirse. Ha sido tal el salto que se ha dado que hasta han aparecido nuevas siglas para hacer referencia a estas LCD de nuevo cuño, más hormonadas y venidas arriba.

De las que más se ha oído hablar, probablemente, son las QLED (Quantumm Led), un avance implementado por múltiples marcas pero de cuyo nombre se ha apropiado Samsung al utilizar como sello propio para distinguir sus mejores televisiones de otras, de esas LCD más mundanas que tiene su catálogo. No hay que olvidar que estos surcoreanos (al contrario que sus compatriotas de LG) no han querido trabajar el OLED en gran pulgada y solo lo han hecho en los móviles. Ahora, después de varios cursos utilizando esta etiqueta, han dado una nueva vuelta de tuerca. No se han roto la cabeza con el nombre. Neo QLED. Nueva QLED. ¿En qué se diferencia?

placeholder Repite el diseño que estrenaron el año pasado. 15mm de grosor. (M. Mcloughlin)
Repite el diseño que estrenaron el año pasado. 15mm de grosor. (M. Mcloughlin)

Hemos tenido la oportunidad de probar una de estas televisiones durante varias semanas con el fin de valorar los avances e intentar vislumbrar algo de luz por si quieres comprarte un pantallón cual es mejor elegir. Mi salón ha estado ocupado por una Neo QLED de 65 pulgadas y resolución 8K. ¿Eso no son muchas pulgadas? Depende. Mi consejo en estos casos, a la hora de escoger una 'smart TV', es que optes siempre por la más grande que te permita tu presupuesto y la estancia donde vayas a colocarla. "Pero yo tengo un salón enano en el que el sofá está a dos metros de la tele", responderán algunos. Da igual siempre que sea una 4K, ya que a partir de ese umbral la distancia necesaria para un buen visionado es sensiblemente menor debido al aumento de píxeles.

Las Neo QLED están divididas en dos grandes grupos. Las que tienen 8K y las que tienen 4K. Las de mayor resolución están disponibles en tres formatos, que van desde las 65 pulgadas hasta las 85. Pero dentro de las 8K hay dos productos, las más punteras, identificadas con el nombre QN900A; y unas más baratas pero con alguna renuncia, las QN800A. Las 'entrada' (el precio de salida es de 3.100 y no de 4.200 euros, por eso las comillas) tienen un HDR menos capaz y son algo más gruesas, entre otros detalles técnicos. También probable que pases por completo del 8K, como en su día pasaste de los cantos de sirena del 4K y cogiste una tele Full HD, y que lo de estar preparado para lo que venga el día de mañana te de exactamente igual. Para este caso tienes cuatro tamaños con resolución 4K (55, 65, 75 y 85) y son sensiblemente más económicas con precios que parten de los 1.800 euros.

placeholder Bordes casi invisibles. (M. Mcloughlin)
Bordes casi invisibles. (M. Mcloughlin)

Aunque esta 'review' va a diseccionar la gama superior (Neo QLED 900A) algunas de las mejoras han sido implementadas de forma general en todos los escalones del catálogo de 2021. Una de ellas es el tipo de tecnología que utilizan para la pantalla: miniLED. Su nombre da muchas pistas de por dónde van los tiros. Hay que recordar que a diferencia de las OLED, en las LCD los diodos no se pueden apagar y encender individualmente, lo que obliga a utilizar un filtro sobre la 'luz' para reproducir el color, incluido el negro. Esto hace que se fugue cierta luz y aparezcan en ocasiones ciertos halos cuando se reproducen escenas oscuras ('blooming').

MiniLED, la clave

Es cierto que los fabricantes han ido mejorando con el paso de los años, pero es un fenómeno que sigue presente. Y aquí es donde entra en juego el miniLED. Los diodos (que siguen sin ser autoemisivos que eso ya llegará cuando el microLED sea la norma) son mucho más pequeños, con tamaños de entre 100 y 200 micras. Esto lo que permite es ser mucho más fieles en la reproducción al minimizar esas fugas. No es lo mismo tapar un agujero hecho con un taladro que con un alfiler. Pues aquí ocurre lo mismo.

Pero si comparten esta tecnología, ¿qué razón hay para dejarse los cuartos en el modelo pata negra y no en una gama inferior? ¿Solo el 8K? No solo. Otra de las diferencias está en las zonas de atenuación local que tiene cada modelo. Estas zonas de atenuación son conjuntos de diodos que funcionan de manera independiente. Cuantas más haya, mejor. ¿Por qué? Porque permite introducir muchos más matices en la imagen, en las sombras, en los degradados, en la profundidad al tener muchas más zonas autónomas de iluminación. Esta QN900A cuenta con 1920 zonas. Un volumen francamente alto. La 8K de referencia de Samsung el año pasado tenía 480. Las 4K de este 2021 (también Neo QLED y por tanto paneles MiniLED) rondan las 800. Esto da fe del salto que ha dado la compañía en este sentido.

Obviamente el caviar sigue siendo caviar y la carne sigue siendo carne. El 'blooming' puede ser perceptible todavía cuando estás viendo las películas a oscuras, pero las ocasiones son cada vez menos. Creo que en lo que se refiere a la reproducción de los negros, las LCD y las OLED nunca habían estado tan cerca como en esta ocasión, aunque todavía hay diferencias. Las segundas todavía lideran este apartado (y también el del contraste), pero hay que tener en cuenta el brillo máximo que pueden alcanzar esta QN900A: picos de hasta 3.000/ 4000 nits dependiendo el tamaño escogido (es el nivel máximo, no el que habitualmente utiliza).

Algo que tiene varias ventajas. La primera poder disfrutar de la calidad de imagen independientemente de la iluminación que te rodee, pero también disfrutar de colores muy muy vivos cuando se utiliza. En la balanza hay que poner otros elementos, algunos no positivos precisamente. Por ejemplo, Samsung sigue insistiendo en no incluir compatibilidad con Dolby Vision y apostar mayormente por HDR10+ como estándar de referencia. ¿Qué quiere decir esto? Si alguna película o serie solo está preparado para uno de los formatos, el televisor que no incluya el estándar de turno pues no verá el contenido en todo su esplendor. ¿Es la decisión correcta? Cada una tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. El HDR10+, por ejemplo, rescata más detalles de las zonas más oscuras de la imagen, pero Dolby Vision quizás hace un tratamiento más equilibrado (y ha sido elegido por plataformas de videojuegos como Xbox). Dicho esto, el ojo del común de los mortales se conformará con cualquiera de los dos estándares.

Lo deseable es, cuando hablamos de estos precios, que incluyesen ambas tecnologías. Ocurre lo mismo con Atmos, no es compatible y si quieres disfrutar de este aditivo para gozar de sonido ambiental y envolvente tendrás que utilizar una barra de sonido externa. Estos dos puntos son las cosas que más me siguen extrañando y me parecen una cabezonería exagerada por parte de Samsung. Sumar esto sería poner la guinda a una gran propuesta que no olvidemos tiene un coste muy alto.

placeholder Pedestal de la QLED. (M. Mcloughlin)
Pedestal de la QLED. (M. Mcloughlin)

Después de estas disquisiciones sobre lo tecnológico y lo humano, se puede concluir que esta Neo QLED es un televisor que va a rendir a un muy buen nivel en prácticamente todas las situaciones. Su alto brillo le permite, como decíamos, desempeñarse muy bien en estancias con buena iluminación, aunque a veces si la luz impacta directamente se pueda generar algún reflejo algo molesto que te obligue a correr la cortina. Genera unos buenos negros, como nunca había visto en una LCD, aunque todavía no pueda alcanzar a las OLED y eso puede hacer que los más puristas con un ojo clínico muy entrenado prefieras una de estas.

Los ángulos de visión (a pesar de ser un panel VA, que sacrifica algo de este aspecto para reforzar el contraste) son notables, gracias a una tecnología propia de Samsung. El soporte de 4K a 120Hz lo hace muy interesante también para aquellos que quieran una televisión a la altura de una consola de nueva generación, gracias también al tiempo de respuesta (inferior a los 10ms). Es cierto que en algunos aspectos concretos puede ser claramente superada por algunos modelos OLED de LG, pero en lo que se refiere a imagen es una propuesta sobresaliente. No podía serlo de otra manera en una televisión —la QN900A— cuyo modelo más básico parte de 4.200 euros. Perdón por repetir la factura, pero es importante no perderlo de vista. Si tiene ese presupuesto, la compra es de las mejores que puede hacer. Pero eso, hay que preparar la cartera.

Todo lo que rodea a la imagen

La calidad de imagen, cuando hablamos de televisiones de este calibre, puede ser argumento insuficiente para decantarse por uno de los dos bandos. Por eso este pulso es probable que acabe decidiéndose en todos los aspectos que rodean a la televisión en concreto. Por ejemplo, el diseño. Las Neo QLED heredan el refinado diseño de las QLED. Este modelo tiene un grosor de 1,7 centímetros en el cuerpo central, que luce un aspecto industrial especialmente atractivo. Los marcos de la pantalla miden dos milímetros en la parte más estrecha, siete en la más gruesa. Casi imperceptibles desde el sofá.

placeholder El nuevo mando de Samsung. (M. Mc.)
El nuevo mando de Samsung. (M. Mc.)

Los bordes de aluminio vuelven a estar repletos de agujeros, tal y como se puede ver en una de las fotos superiores. Estos agujeros, además de servir para evitar aumentos drásticos de temperatura al ayudar a ventilar el interior del dispositivo, también sirven para dejar salir el sonido de los altavoces repartidos en los laterales, encargados de las frecuencias medias y notas más altas. Los graves corren de la mano de ocho situados en la parte trasera. Un apunte sobre el audio: el modelo superior cuenta con una tecnología que analiza la composición de la escena y ajusta la reproducción para que la fuente del sonido sea el objeto o la persona protagonista, reforzando la emisión por unos canales o por otros.

placeholder La caja One Connect, nuevo diseño. (M. Mcloughlin)
La caja One Connect, nuevo diseño. (M. Mcloughlin)

Yo siempre recomiendo reservar parte del presupuesto que tengas para la tele para hacerte con una buena barra de sonido. Obviamente siempre suma, pero en el caso de que no puedas o no quieras hacerlo, el audio que ofrece la televisión es muy muy solvente y bastante rico. Me sigue pareciendo un trabajo tremendo de diseño ser capaces de meter esta cantidad de altavoces en un grosor de apenas 17 milímetros. Aquí se merecen una ovación cerrada.

Una de las claves es lo que viene haciendo Samsung con las conexiones: sacarlas del cuerpo central y meterlas en una caja externa, unida por únicamente un cable. Hasta ahora tenía la forma de un ladrillo. Pero ahora lo han rediseñado con un modelo mucho menos grueso, aunque la base es más ancha. Pero incluye una posibilidad que no tenía el anterior diseño. Si no tienes sitio para colocarlo en el mueble de la tele, siempre puedes engancharlo en la parte trasera de la peana. Una manera muy cómoda e ingeniosa de tenerlo oculto. Viene bien servido de conexiones.

Cuenta con 3 USB 2.0, puerto ethernet, la entrada de antena, una salida óptica de audio digital, así como la ranura CI. Pero lo más importante es que cuenta con 4 HDMI 2.1. Esta tecnología es importante por varios motivos, entre ellos, que permite soportar velocidades de transmisión de 40 gbps. Estos conectores pueden ser clave cuando aparezcan fuentes externas capaces de reproducir 8K. Los puertos USB también los soportan. Es decir, están preparados para lo que venga. Si alguien se compra una tele con esta resolución a día de hoy, no lo hace solo por lo que puede hacer ahora con ella, sino también dentro de uno años. Por cierto, esta televisión viene dotada de Wifi 6 y BT 5.2. No se puede pedir más en este aspecto.

placeholder Modo de entrenamiento de las Neo QLED de Samsung. (M. Mc.)
Modo de entrenamiento de las Neo QLED de Samsung. (M. Mc.)

Hablando de 8K, Samsung ha creado un nuevo procesador para mover estas Neo QLED. Se supone que es un nuevo motor más potente y más capaz el de la anterior generación. Lo cierto es que yo he notado un paso adelante en fluidez y cosas como la apertura de aplicaciones, el cambio de menús o la puesta en marcha.

Este nuevo chip también ha mejorado sus capacidades neuronales para tener una inteligencia artificial que haga el reescalado mejor los contenidos para crear un 8K que a día de hoy es prácticamente inexistente. Es cierto que con las fuentes que son Full HD se nota una mejora importante, más difícil de ver y de percibir en el caso resulta cuando hablamos de un contenido 4K, porque el margen para apreciar esos detalles se reduce.

placeholder Detalle de la interfaz. (M. Mc.)
Detalle de la interfaz. (M. Mc.)

Por último, otra de las fortalezas que ofrecen estos televisores, desde mi punto de pista, es el software. Es cierto que cada vez encuentras propuestas muy atractivas como el PatchWall de Xiaomi, pero lo cierto es que Tizen, un sistema operativo exclusivo de Samsung. Me parece que está muy depurado, que es intuitivo y fácil de utilizar, con las suficientes opciones para personalizar la experiencia y, más importante, con aplicación oficial de todos los servicios de 'streaming'. Desde Netflix a HBO, hasta Apple TV +, Disney Plus o Atresmedia. Samsung ha conseguido, además, completar la carta de servicios con una serie de funcionalidades que pueden ser útiles para ciertas personas. Algunas son la 'Guía Universal' o una función para partir la pantalla y poder ver vídeos de YouTube mientras entrenas en casa o conectar tu cámara para ver si estás haciendo bien los ejercicios.

Un mando muy mejorado

Una de las cosas que personalmente me resultaba más atractivo de las QLED era su mando. Personalmente no le veía mucho margen de mejora, más allá de la posibilidad de personalizar botones de acceso a directo a las plataformas de 'streaming' o que la rueda fuese giratoria para navegar más rápido, especialmente cuando pasas canales. 

Pero Samsung ha hecho dos mejoras importantes. Ambas tienen que ver con el fin de las pilas. Por una parte ha puesto un cargador USB tipo C y batería, así que nos podemos olvidar de andar comprando pilas cada ciertos meses.

Pero lo más llamativo es que ha incluido un pequeño panel solar en la parte trasera. Y funciona muy muy bien. No he tenido que enchufar el mando en ningún momento. Este característico control ha cambiado de color, ahora es negro y está rematado en un plástico muy agradable al tacto. 

 

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