"Este mensaje se autodestruirá": WhatsApp ya permite enviar fotos y vídeos efímeros
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"Este mensaje se autodestruirá": WhatsApp ya permite enviar fotos y vídeos efímeros

Los archivos no se guardan en la galería, no pueden destacarse en el chat, restaurarse mediante una copia de seguridad ni reenviarse..., pero sí se pueden sacar capturas de pantalla

placeholder Foto: WhatsApp ya permite enviar imágenes que se borran tras su visualización.
WhatsApp ya permite enviar imágenes que se borran tras su visualización.

WhatsApp ha hecho oficial el lanzamiento de la función 'visualización única', que permite enviar imágenes y vídeos de un solo uso. La aplicación de mensajería instantánea llevaba tiempo trabajando en ella, sobre todo después de implementar con éxito los mensajes efímeros, pero lo único que había hasta la fecha eran rumores y versiones de pruebas. Desde este martes, ya está disponible para los usuarios que hayan actualizado a la última versión, aunque la compañía advierte de que irá llegando progresivamente a todos.

El funcionamiento es sencillo. Los archivos multimedia se envían de la misma forma que antes. Ahora bien, si se quiere hacer uso de la nueva función, habría que pulsar un botón antes de mandarle el vídeo o la imagen en cuestión a la otra persona para indicar que el contenido solo se podrá ver una vez. Este botón aparece a la derecha de la barra para enviar cualquier mensaje, señalizado con el icono de un número uno enmarcado en un círculo que cierra con líneas discontinuas. Una vez seleccionado, aparece el siguiente mensaje: "Foto configurada para verse una sola vez". Después, el archivo aparece en el chat con el mismo símbolo del número uno en el círculo. Una vez que el otro usuario ve el archivo, este se marca como "abierto".

placeholder Así es la nueva funcionalidad de WhatsApp.
Así es la nueva funcionalidad de WhatsApp.

"Por ejemplo, puedes enviar una foto de visualización única para mostrar la ropa que te estás probando en una tienda, para compartir con los demás una reacción rápida o para enviar algo confidencial, como la contraseña de Wi-Fi", explica WhatsApp en su blog. Estos archivos no se guardan en la galería del destinatario, no pueden destacarse en el chat, restaurarse mediante una copia de seguridad ni reenviarse. Además, solo aparecerá la notificación de archivo abierto en el caso de que el destinatario tenga activada la confirmación de lectura y, si no se abren en 14 días, desaparecerán igualmente de la conversación. La idea es incrementar la privacidad cuando se trata de contenidos sensibles: "Los archivos de visualización única están protegidos por cifrado de extremo a extremo, por lo que ni siquiera WhatsApp puede verlos".

Ojo: sí se pueden sacar capturas de pantalla

No todo el mundo está de acuerdo con esta afirmación. Aunque la nueva funcionalidad da al usuario mayor control sobre su privacidad, el receptor de los mensajes no tiene restringida la capacidad de realizar capturas de pantalla, lo que deja abierta la puerta a la extorsión por motivos sexuales (o sextorsión) y el 'grooming', el acoso o abuso sexual a menores que comienza con la solicitud de fotos a través de redes sociales, a juicio de la empresa de seguridad informática Panda Security.

"Teniendo en cuenta que la edad mínima para utilizar WhatsApp es de 16 años en la Unión Europea y en el resto del mundo es de 13 años, que un menor sea víctima de acoso y abuso sexual 'online', a través de esta 'app', es relativamente fácil", asegura Panda en un comunicado. "Tras generar un vínculo de confianza, puede pedirle el número de teléfono para agregar a la víctima en WhatsApp y, ya desde la aplicación, comienza el acoso, compartiendo contenido sexual y pidiendo al menor el mismo contenido. Aquí es donde radica el problema de seguridad. El ciberdelincuente tiene todas las facilidades para capturar el archivo que solo puede verse una vez, algo que no solo afecta a los menores", detalla.

"La víctima puede tener una falsa sensación de seguridad cuando envía este contenido"

Entre adultos, el envío de contenidos sexuales puede acabar mal. Si no se toman las precauciones necesarias, la otra persona podría recurrir al chantaje bajo la amenaza de compartir los archivos privados a sus contactos o hacerlos públicos. "La víctima puede tener una falsa sensación de seguridad cuando envía este contenido usando funciones como la de WhatsApp, creyendo que el contenido delicado desaparece una vez que el destinatario lo visualiza. Nada más lejos de la realidad", analiza la firma de antivirus.

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