Siete días con el iPhone 12 Pro: tan bueno como siempre, pero menos convincente
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¿Mejor esperar al Mini... o al Pro Max?

Siete días con el iPhone 12 Pro: tan bueno como siempre, pero menos convincente

El ascenso del iPhone 12, grandes avances tecnológicos que solo exprimirán unos pocos y la necesidad de promocionar el Pro Max frente a este modelo le dejan en un extraño lugar

Foto: Siete días con el iPhone 12 Pro: tan bueno como siempre, pero menos convincente
Siete días con el iPhone 12 Pro: tan bueno como siempre, pero menos convincente

*Bienvenidos a ¿Me lo compro?, nuestros análisis a fondo de los 'gadgets' más deseados del momento. Cada semana analizaremos nuevos dispositivos y, sobre todo, los compararemos entre sí para que puedas responder al instante a esa pregunta que a veces nos quita el sueño: ¿qué móvil, TV, portátil, auriculares... me compro? Podrás preguntarnos lo que quieras sobre cada producto, la idea es ayudarte a tomar mejores decisiones y... de paso, ahorrarte tiempo y dinero.

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¿Cuánto tiempo tiene que pasar entre un récord de los 100 metros lisos y el siguiente? A lo largo de los años, hemos visto que, por la razón que sea, ese hito caía destrozado hasta tres veces en una misma temporada. En cambio, en otras citas, tenía que pasar mucho más tiempo. No ocurre siempre que hay ocasión. Cuanto antes se detiene el cronómetro, más difícil es lograr esta hazaña de nuevo. Y cuando no ocurre la gesta, el resultado se recibe con menos emoción como si bajar de los diez segundos en la prueba estrella de los JJOO no mereciese el aplauso del común de los mortales absolutamente siempre.

A Apple le ha ocurrido este año exactamente eso. Esa es la sensación que tengo tras pasar siete días con el iPhone 12 y el iPhone 12 Pro, los primeros que han llegado al mercado de la nueva hornada de 2020. Dentro de un par de semanas, lo harán el 12 Mini y el 12 Max, de los que también daremos buena cuenta en Teknautas.

En Cupertino llevaban unos años sirviendo el plato bastante lleno. Pero llega un momento en que toca rebañar detalles mientras se cocinan otras cosas. Esos detalles a veces son grandes novedades desde el punto de vista tecnológico, pero invisibles para muchos. Uno no puede estar reinventado la rueda cada 12 meses. Y más si esa rueda cuesta 1.000 euros.

El iPhone 12 Pro es tan bueno para este 2020 como el iPhone 11 Pro lo era para 2019. Casi sin lugar a dudas es el mejor móvil que haya en el mercado a estas alturas de la vida. Pero las circunstancias han querido hacer que tenga menos solera, que impresione menos.

Esto ocurre por varias razones. Una de ellas es porque el acento de toda esta generación se ha puesto en el 5G. Lo de esta tecnología ha sido el cuento de 'Pedro y el lobo'. Nos han dado tanto la brasa desde tiempos inmemoriales que se nos ha hecho monótona antes de que la podamos disfrutar en plenitud, cosa que aún no ha sucedido.

La segunda razón es todo el ruido ante la muy cuestionable decisión de no incluir cascos ni adaptador de corriente. Pero lo realmente sustancial para que tenga esa percepción es que el iPhone 12 a secas ha subido notablemente el nivel, reduciendo la brecha entre uno y otro. Si Pro significa Plus y Plus significa más, hay que sentenciar que el iPhone 12 Pro no es tan Pro en esta ocasión si lo comparamos con su hermano menor. A esto hay que sumarle que el Pro Max no solo se diferencia en pantalla, sino que vendrá con una cámara mejor.

Indistinguibles por delante. Algo más por detrás.

Hace dos meses, eso de Pro suponía diferencia de tamaño, de acabados, de diseño, de pantalla y de cámara. Ahora no. Ahora, básicamente, la pregunta que hay que hacerse si dudas entre estos dos modelos (otra cosa es cuando aparezcan los Mini y los Pro Max), es si eres capaz de distinguir los beneficios de un 'zoom' óptico y un 'zoom' digital. Ese es el gran cambio, aunque haya más. Si no eres capaz de contestar, quizá ya tengas la respuesta y el iPhone 12 sea más que suficiente para ti.

El tamaño de estos dos modelos es el mismo: 6,1 pulgadas. El Pro ha crecido desde las 5,8" hasta igualar la diagonal del iPhone 12 a secas. No es un salto tremendo, pero si eres de los que les gustan terminales compactos, se te hará raro. Cuentan con el mismo marco y el mismo 'notch', al que ya nos hemos acostumbrado después de cuatro generaciones con la ceja ahí plantada. Esa frontal ahora está recubierta por un material llamado 'Ceramic Shield', que promete mejorar la protección del cristal templado tradicional. Sin novedades tampoco en la biometría. Hubiese venido bien tener una forma para desbloquear el móvil con la huella ahora que el Face ID queda fuera de juego por la mascarilla.

Apple ha recuperado las hechuras de un icónico diseño como el del iPhone 4S. Eso significa cantos planos, de aluminio en la versión más económica y de acero inoxidable en el superior: me resulta agradable el agarre del teléfono con esta nueva silueta. En ambos casos, la parte de atrás es calcada en su forma, pero no en su textura. El Pro cuenta con esa carrocería mate y el iPhone 12 apuesta por el acabado brillante.

El modelo más modesto deja atrás la LCD que tanto dio que hablar y monta el mismo OLED que su hermano mayor. Es un panel de primerísimo nivel. En ambos casos, el brillo es más que solvente (en el Pro, es ligeramente superior, aunque no he notado un cambio bestial), los colores están bien representados (contamos con esa bendición que es 'True Tone', que atempera la temperatura de color según las condiciones), los ángulos de visión y la respuesta táctil son más que suficientes. Y los 120Hz... ¿qué? Es cierto que Apple ha pecado de conservador al optar por una tasa de refresco de 60Hz. Multiplicarla, siendo honestos, podía haber supuesto un lastre en una autonomía que alcanza el buen fondo que tenía el 11 Pro, como comentaremos más adelante.

La pantalla del Pro es algo mejor, pero están superparejas. (M. Mcloughlin)
La pantalla del Pro es algo mejor, pero están superparejas. (M. Mcloughlin)

El procesador de esta generación de iPhones ya lo vimos en el iPad Air. Se trata de un Bionic A14, el primero que Apple fabrica con arquitectura de cinco nanómetros. Ha recibido nuevas capacidades neuronales, entre otras cosas. Solo cabe decir que es nuevamente un perro de presa y el más capaz de este año. Está jalonado con una gráfica de fabricación propia y 4GB o 6GB de RAM dependiendo el modelo. En cualquier caso, potencia a raudales para los que son los dos terminales más potentes del curso.

El A14 es un perro de presa. Este chip te asegura un rendimiento prémium en cualquiera de los dos

La autonomía, en ambos casos, está ligeramente por debajo de sus predecesores. No es mucho, pero es digno de destacar teniendo en cuenta que estamos con móviles que parten de los 900 y los 1.150 euros, respectivamente. Tiene su lógica. En el caso del iPhone 12, ahora toca mover una pantalla de mayor resolución. En el caso del Pro, una de mayor tamaño. A todo esto hay que sumarle el salto al 5G en toda la gama. Recuperando el símil del corredor, a Apple le ha tocado cambiar el tartán por el asfalto puro y duro, y se tiene que acostumbrar. Además, hay que tener en cuenta que el módem escogido es el x55, menos eficiente que el x60 que montan algunos terminales Android de este año.

El 5G, no el de los iPhone sino de todos, es algo aún tierno. Es interesante contar con esta tecnología de cara a tener un móvil que envejezca bien, pero a nadie le va a cambiar la experiencia de utilizar un móvil, al menos en los próximos años. Es compatible con redes NSA (las que utilizan la infraestructura del 4G) y las 'stand alone' (autónomas, aún no puestas en marcha a nivel comercial). Y las pruebas que he realizado en la zona de Cuzco (Madrid) me han dado picos de hasta 290 mbps de descarga.

Batería ligeramente menor

El Magsafe, original pero no libre de críticas. (M. Mcloughlin)
El Magsafe, original pero no libre de críticas. (M. Mcloughlin)

Todo esto es una ensalada de aspectos que influyen en el desempeño final de la batería, en torno a hora y pico menos que lo que vimos hace un año. La impresión es que volvemos al desempeño energético de los Xs. ¿Eso es malo? Da para pasar el día de sobra sin tener que seguir un uso estajanovista para ahorrar batería. No será la mejor del mercado, pero cumple su función perfectamente. Hablando de baterías, quizás es buen momento para hablar del gran 'escándalo' del año (nótese la ironía): la no inclusión del cargador.

El movimiento de Apple tiene que ver, según sus palabras, con sus objetivos ecológicos y de reducción de la huella de carbono. Pero hay que mirar más allá del relato. Aquí, ganan todos menos el usuario que no tenga un adaptador compatible. El medioambiente gana, pero también los de Cupertino, que ahorran en costes de fabricación, de logística, al hacer la caja más fina (en un palé, se manda un 70% más de teléfonos), y también rascarán algo de los que acaben comprando el oficial (que no tiene por qué ser la mejor opción).

El Magsafe: buena idea, pero...

El cable que viene en la caja tiene en un extremo el conector Lightning y en el otro un USB tipo C. Será compatible con lo que tienes en casa si compraste un iPhone 11 Pro, cualquier iPad lanzado este año, un iPad Pro de segunda generación o algunos de los últimos Mac. Cabe decir que, cuando puedes utilizar la carga rápida, de 20W, funciona bastante bien: en media hora, me ha dado entre el 47-49%.

Aquí solo queda hacer un breve apunte sobre el Magsafe, el cargador magnético que han lanzado junto a este teléfono. La idea está bien desde el punto de vista de un cargador inalámbrico que te permita utilizar el móvil mientras hace el repostaje. Pero también tiene que mejorar. No es tan rápido como el normal y el cable resulta algo corto en ciertas ocasiones. Yo lo he probado con la funda de silicona en el iPhone 12 y la de plástico rígido en el Pro. En este último caso sí he notado que se calentaba ligeramente después de largos periodos de uso. Además, no es barato (49 euros), teniendo en cuenta que no viene ni con adaptador de corriente y hay que comprar una funda compatible si no quieres estar quitándola cada vez que vayas a utilizarlo. Es decir, toca pasar por caja.

Las cámaras, el gran duelo de esta comparativa. (M. Mcloughlin)
Las cámaras, el gran duelo de esta comparativa. (M. Mcloughlin)

Repasemos rápidamente los elementos y capacidades de cada modelo para tratar el asunto de la cámara, que es donde más diferencias hay. Comparten el mismo sensor principal (12 megapíxeles, f/1.6, 26mm, estabilizador óptico, píxeles de 1,4 micras) y el mismo gran angular (12 megapíxeles, f/2.0, 13mm, 120º, estabilización electrónica). El modelo Pro cuenta con un telefoto (12 megapíxeles, f/2.0, estabilizador óptico 52mm) que proporciona un 'zoom' óptico de dos aumentos así como un LiDAR, un sensor que ya vimos en el iPad Pro encargado de medir la profundidad y que puede ser muy útil, entre otras cosas, a la hora de utilizar 'apps' de realidad aumentada, el modo retrato y la fotografía nocturna.

El estilo de las fotografías sigue siendo el que viene marcando Apple, con colores, desde mi punto de vista, bastante ajustados a la realidad y un HDR que cumple su función de recuperar información en las zonas más subexpuestas y sobreexpuestas. Cabe decir que en ambos casos se han beneficiado de las mejoras en procesamiento y reconocimiento de imagen, que proporcionan un tratamiento y un acabado un tanto más natural. Todos ellos son sensores bastante solventes. Es cierto que el teleobjetivo puede saber a poco teniendo en cuenta que otras marcas de Android ofrece zooms ópticos mayores, pero el resultado en el caso del iPhone 12 Pro es bueno. Quizás, a pesar de ser bastante solvente, donde más se le puede pedir es en el gran angular.

Sería tremendamente injusto venderlas como dos cámaras prácticamente iguales, porque no lo son. Contar con un telefoto nos permite sacar una toma desde más cerca apoyándose en el 'hardware', sin hacer un recorte de la imagen, que es lo que hace el 'zoom' digital. Un ojo entrenado notará detalles, texturas, definición en los objetos más lejanos que delatarán cuándo uno usa un sistema u otro. Otra cosa es que si no eres un sibarita de la fotografía sepas sacarle partido y valorarlo en su justa medida. Contar con esta pieza también permite llegar a los 10 aumentos digitales al iPhone 12 Pro, frente a los cinco del iPhone 12.

Aunque ambos terminales se pueden apoyar en el ultra gran angular para ejecutar el modo retrato, en el caso del 12 Pro también lo hace en ese sensor telefoto. Esto le permite encuadres y planos más cerrados. Además, gracias al LiDAR, se consigue un silueteado más fino a la hora de utilizar el 'bokeh'. Salva la papeleta en situaciones de poca luz, donde antes sufría muchísimo. Eso sí, no hace milagros. Habrá que ver qué consiguen sacar de esta pieza los desarrolladores independientes.

Dicho esto, volvemos al mismo brete. Las diferencias no son tan abismales, y la del iPhone 12 (a pesar de ser menos versátil) es una gran cámara. Además, la función DeepFusión, reservada para los pata negra el curso pasado, ha llegado a toda la gama, lo que ayudará a tener texturas más realistas. La otra novedad digna de destacar es la posibilidad de disparar en RAW nativamente. Sobre la cámara delantera, un brevísimo apunte: ahora incluye modo nocturno y un mayor ángulo de visión.

Decir que no hay diferencias en las cámaras es falso. Otra cosa es que las vayan a aprovechar

En el aspecto del vídeo, llueve sobre mojado. Apple sigue siendo el rey absoluto en móviles. Permite grabar en 4K hasta 60 frames por segundo y tiene la mejor estabilización de todos los móviles que he probado. Incluso la del gran angular, que se hace digitalmente, asombra por su eficacia. Cero dudas en este sentido. Las grandes novedades en este apartado llegan a toda esta generación. Es probable que hayas oído hablar de que graba nativamente en Dolby Vision, uno de los tipos de HDR para vídeo que se utilizan en la industria audiovisual. Tecnológicamente, es un hito tremendo, pero todavía le queda mucho recorrido y a día de hoy solo un puñado de personas que usen este móvil por motivos profesionales podrán aprovecharlo (y aun así les costará, porque algunos están reportando ciertos contratiempos). Si no eres de estos, debes quedarte con que no hay mejor manera de grabar vídeo con un teléfono móvil a día de hoy.

Y el veredicto es...

El iPhone 12. (M. Mcloughlin)
El iPhone 12. (M. Mcloughlin)

Tras esta autopsia de uno y otro modelo, es probable que ya tengas claro el terminal que quieres. O quizá no. Personalmente, creo que, salvo contadas excepciones, recomendaría el iPhone 12 normal a prácticamente todo el mundo. Los 200 y pico euros de diferencia entre el modelo básico de uno y de otro (el iPhone 12 Pro comienza en 1.159 euros) son una razón de peso. Sobre la cámara, es cierto que el telefoto y los retratos del 12 Pro te pueden poner los dientes largos pero la cámara doble del 122 rinde a gran nivel, tanto en foto como en vídeo aunque pierda algo de versatilidad.

Obviamente, si quieres un terminal compacto, te diría que esperases al iPhone 12 Mini. De la misma manera que si te gustan las pantallas grandes y quieres tener la mejor cámara posible de Apple, esperes a ver el iPhone 12 Pro Max. Si el telefoto es algo imprescindible y 6,7 pulgadas te parece bárbaro, el 12 Pro es tu alternativa. Sea cual sea tu elección, vas a tener un terminal de muy gran nivel, aunque cuando se trate de la manzana, eso se pague.

La gran pega que se le puede sacar al iPhone 12, a día de hoy, es que a pesar de ser 100 euros más caro que el 11 en su versión básica, sigue ofreciendo 64GB de salida. Son las estrecheces a las que aún acostumbra Apple. El debate debería estar centrado ahí y no tanto en el cargador. Esta subida de precio se justifica en la aparición del modelo compacto, que llegará al mercado por 809 euros en noviembre.

Es probable que se te escapen de presupuesto. Todos. Que esto no va de teléfonos chollazo. Es probable que haya gente que ponga el grito en el cielo al ver estos costes y diga que su Xiaomi de tres veces menos hace lo mismo. Sí, de la misma manera que hay aguacates ecológicos a 10 euros el kilo y otros a granel por dos euros. Al final, todos sirven para hacer guacamole, ¿no? Lo mejor de esta generación, teniendo en cuenta que el 5G no es un argumento tan sólido como parece, es la rebaja del Xr y del iPhone 11, en 549 y 649 euros, respectivamente. Si lo quieres aún más barato, siempre te queda el SE.

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