Sus precios superan los 400 euros

Hasta en el trasero de los 'youtubers' hay un gran negocio: el 'boom' de las 'supersillas'

El mundo del 'gaming' ha conseguido hacer caja de todo tipo de accesorios y productos informáticos. Ahora, marcas de muebles y 'startups' se pelean por el jugoso pastel de las sillas

Foto: Foto: YouTube/TheGreft.
Foto: YouTube/TheGreft.

Hace casi dos meses The Grefg, uno de los 'youtubers' y 'gamers' con más subscriptores de España (supera los 12 millones y es imagen del famosísimo Fortnite), cambiaba la silla en la que grababa todos sus vídeos. Es muy posible que para alguien no demasiado familiarizado con el mundillo del 'gaming' o que no se fije en estos detalles, el cambio le pareciera algo sin importancia. Quizá una decisión tomada simplemente por comodidad o gusto, pero detrás de ese movimiento hay mucho más. Las 'supersillas' de 'gaming' son el último 'boom' en el lucrativo negocio de los videojuegos y los 'youtubers' se han sumado a la fiesta. Hasta el lugar en el que ponen sus posaderas se ha convertido en un negocio redondo por el que se pelean cada vez más empresas.

Siguiendo con el caso de The Grefg encontramos el ejemplo perfecto de este 'boom'. A pesar de que las primeras marcas de 'gaming' que se sumaron a esto de las sillas llevan años vendiendo sus modelos, el polémico 'gamer' afincado en Andorra eligió como su nuevo asiento una marca nueva y que demuestra cómo este mercado empieza a repuntar en nuestro país. Tras la silla está una marca navarra llamada X Chairs que salió a la luz el pasado mes de noviembre como una rama de otra compañía más grande llamada X Company (es la dueña de X Controllers, una marca especializada en vender mandos de PlayStation y Xbox personalizados).

La empresa de informática, cuyo logo es una gran X que sobresale en la parte alta de su silla Xtyle (así se ve mejor en pantalla), está comandada por David Vidal, un joven navarro 'exyoutuber' que para su apartado de sillas ha seguido la misma estrategia que con los mandos: tirar de 'influencers' y campañas de publicidad en redes sociales. ¿La idea? Según aseguran desde la empresa, pelear con los más grandes de un pequeño mercado jugoso y muy copado. "Hay compañías como Drift, DXRacer, Maxnomic o SecretLabs con muchísimo presupuesto y recursos pero creemos que innovando y siendo diferentes podemos encontrar un hueco", explican desde la X Chairs a Teknautas.

No hablan del dinero que dan a los 'youtubers' por promocionar sus sillas (además de The Grefg también las usan Torete y Agustin51, ambos suman más de 5 millones de seguidores) ni de los resultados tras un mes y medio en marcha, pero sí de inversión. Han dedicado unos 150.000 euros solo al proyecto X Chairs y esperan recuperar el dinero y hacer rentable el negocio en el primera año. Unos números que pueden parecer altos pero que se sustentan en que estos asientos se han convertido en una especie de pieza de lujo que supera, por mucho, las cifras que barajamos a la hora de hablar de sillas de oficina. Y eso que las X Chairs están lejos de ser las más caras.

Cada silla (por ahora solo tienen un modelo) vale unos 219 euros con gastos de envío incluidos, están diseñadas en Navarra y fabricadas en China. "Todo el mundo fabrica allí, aquí no hay fábricas y lo más costoso es encontrar productores y un diseño de calidad que responda a lo que buscas. Hemos estado un año con todo ello hasta lanzar la marca", apuntan. ¿Su público? Gente que busque una silla en la que pasarse horas frente al ordenador sin dolores y les dé igual pagar algo más con tal de tener esa comodidad.

Es pronto para saber si han conseguido, o conseguirán, su objetivo, pero lo que sí se sabe ya es que ese nicho de mercado existe y que está en pleno crecimiento. El mundo 'gamer' y sus accesorios (teclados, ratones, micros, auriculares, pantallas, ordenadores...) llevan años sin parar de crecer (en España el negocio 'gaming' creció un 20,3% en facturación en 2018, según datos de GfK), pero tras el pastel de las sillas incluso se han sumado compañías de muebles tradicionales. Todo sea por sacar tajada.

La pelea por un jugoso pastel

El mismo mes de noviembre de 2019, casi a la vez que nacía X Chairs, salía a la luz la noticia de que Herman Miller, una de las compañías de muebles de oficinas más conocidas del mundo, daba el salto al mundo del 'gaming' fabricando sillas de este tipo y creando un laboratorio para investigar sobre este sector. Un movimiento que demuestra la profundidad del 'boom' en el sector aunque, por ahora, son otras las marcas que llevan la voz cantante en este mundo.

Siguiendo el estilo de los asientos de coches deportivos o de rally (incluso mantienen los agujeros para los cinturones y el diseño pensado para minimizar los daños en caso de accidentes) y sumando algún detalle como cojines extra o posibilidades de regular la altura o el ángulo de la silla al máximo, marcas como Maxnomic o DXRacer se han hecho fuertes en este nicho. Incluso empiezan a aparecer problemas entre marcas como el que existe entre DXRacer y un distribuidor de la compañía en Polonia que calcó el diseño y lanzó su propia empresa llamada DXSeat (Willyrex, un youtuber español con más de 16 millones de seguidores, usa esta marca acusada de plagio).

Las redes sociales son el lugar perfecto para vender estos modelos. Es muy fácil ver sus anuncios en cualquier red social y se rifan a los famosos. ElRubius usa DXRacer, AuronPlay también, ElChurches se sienta en una SecretLab y tanto Ninja como Tfue apuestan por Maxnomic. Los precios de sus asientos pueden superar los 400 euros, pero la palma se la lleva PewDiePie. El 'youtuber' que hasta hace nada era el número uno en YouTube tiene su propia silla personalizada y desarrollada por Clutch Chairz. Cuenta hasta con luces LED, se la hicieron tras llegar a los 100 millones de suscriptores y su precio es de 550 euros.

En cuanto al beneficio de estas compañías no hay cifras finales pero su crecimiento habla bastante bien de su estado. Desde X Company aseguran que los márgenes para los productores son pequeños pero sus palabras chocan con las de otros empresarios del sector como Eduardo Moreno, de la mayorista española MCR, que asegura que "Las sillas de 'gaming', son uno de los productos que aportan márgenes más elevados, ya que son productos de lujo, con precios elevados, pero los usuarios están dispuestos a pagarlo". Sea como fuere el pastel llama demasiado como para quedarse de brazos cruzados y eso también deja algún punto oscuro. Tanto en la idoneidad de las sillas como en la forma de venderlas.

Eso mismo explica Ainhoa Muguerza, PR y Communications Manager de Divimove, una de las empresas de creación de estrategias de vídeo online e 'influencer' marketing más grandes de Europa. En su opinión la palabra de los 'youtubers' cuenta mucho entorno a un accesorio que se ha convertido en una herramienta de trabajo. "El que se interesa por estas sillas saber que el 'influencer' pasa muchas horas sentado en ella y confía en su criterio a la hora de elegir", apunta. Por eso, según sus palabras, muchos de los 'youtubers' que tienen en la agencia, incluso los que no son 'gamers' tienen estas sillas. "Son parte fundamental del decorado y si quieres parecer un 'youtuber' serio es muy importante tener una silla así".

El lado oscuro de un negocio casi perfecto

El uso de los 'youtubers' no es casual. Su prescripción en este caso es clave, ellos se pasan horas frente al ordenador y se tiene la idea de que si deciden apostar por esa silla es que es buena, como el futbolista que elige unas zapatillas en concreto. Además sigue los cánones del sector, sillas estilo coche deportivo tipo Recaro (marca que las puso de moda incluso en los banquillos de los estadios de fútbol) y dan un toque muy especial a tu espacio de trabajo o juego. Pero, no todo es lo que parece.

Grandes 'gamers' como LuzuGames, Swivel o Alphasniper no cuentan con sillas de este tipo sino que apuestan aún por otras del estilo oficina, de sitios como Herman Miller o el propio Ikea. El caso de Alphasniper es llamativo no solo por no contar con una silla de este tipo (a pesar de estar patrocinado por XControllers) sino porque en uno de sus vídeos deja claro que no las utiliza por que no están al nivel que necesita. "Están bien para jugar unas cuantas horas, pero cuando estás frente al ordenador 12, 13 o 14 horas diarias, necesitas ir a otro tipo de silla".

No está claro si estos asientos son mejores o peores que las clásicas sillas de oficina pero la duda sobre los patrocinios llega igual que a cualquier otro elemento 'sponsorizado'. ¿Quién te dice que Messi no jugaría mejor si en vez de usar unas botas Adidas se pasara a Nike?

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