OBJETIVO, EL 95% EN 2021

El mito de la banda ancha en la España rural: ¿sirve para que no se mueran los pueblos?

Existe consenso sobre el derecho de llevar internet por toda la geografía, pero no sobre el cómo ni si es efectiva para revertir la despoblación. "El café para todos no sirve en este caso".

Foto:  Montaje: EC.
Montaje: EC.

Jaime Herranz tiene 29 años. Es ingeniero. Ejercía de ello hasta principios de este año en Zaragoza. "Siempre había tenido el 'run run' de montarme algo por mi cuenta". Lo hizo en febrero. Montó 'Ajamon.com', una tienda 'online' de productos de proximidad. "Vendemos embutidos, vinos y demás cosas de esta zona a todo el país", relata. "Vamos a empezar dentro de poco con envíos a Europa". Los cuarteles generales de este negocio están en Alustante.

Se trata de un pequeño pueblo de Guadalajara, de apenas 150 habitantes, cercano a la provincia de Teruel. Este joven ha conseguido montar esta plataforma, a pesar de las dificultades que tiene para conectarse a su mercado: internet. "Aquí hay dos opciones. O tiras del ADSL, que llega a uno o dos megabits por segundo; o como yo usas internet radio con un router con una SIM", explica. "Es una solución de Movistar, que no hay otra por aquí, que te da 20 mbps. En verano, es menos aún, que la gente que veranea aquí se enchufa a esa misma señal". Dice que él puede apañárselas pero que este escenario "es imposible" para proyectos mayores como un 'call center' o las oficinas de una empresa agrícola que necesite una infraestructura más estable.

El de Jaime es uno de esos tantos casos que se suelen sacar a la palestra para demostrar que eso del emprendimiento también es cosa de la España vacía. Hay otros ejemplos como casas rurales que aumentan sus reservas cuando ofrecen wifi o de cabezas de ganado equipadas con un dispositivo GPS que se localizan desde una 'app' del móvil. Pero todos, en mayor o menor medida, se encuentran con el mismo problema: la calidad de la conexión. Y es que la España vacía también es la España desconectada (o malamente conectada).

El tema ha entrado de lleno en la agenda política durante la sarta de campañas electorales que hemos vivido en este 2019. Ahora ha cobrado una nueva dimensión con la entrada de Teruel Existe! en el Congreso de los Diputados. La plataforma aragonesa maneja un único escaño pero dada la 'starwarización' del arco parlamentario puede resultar imprescindible para la formación de Gobierno. Entre las peticiones que han puesto encima de la mesa es la de hacer cumplir a rajatabla la orden ministerial que obliga a llevar internet a una velocidad mínima de 30 mbps a todos los pueblos de menos de 5.000 habitantes antes del 1 de enero de 2020. Este punto estaba incluido en la subasta de 2011 del espectro del 4G, exigencia que quedó guardada en un cajón hasta que en noviembre del pasado curso el Ejecutivo de Pedro Sánchez lo recuperó. Este 'despliegue', según el texto, debe hacerse sin cargo al erario público y no impone el tipo de tecnología que deben utilizar las 'telecos' que sacaron tajada de aquella puja pública.

El resto de condiciones de Teruel Existe! en este sentido son que todos los pueblos tengan un nodo de fibra óptica a menos de 20 kilómetros (en el marco del programa Europa Conecta) así como la implantación de cobertura 5G para proyectos pilotos en la provincia.

Hay un consenso más o menos generalizado para facilitar el acceso a la Red a toda la población. Existe bastante menos 'quorum' en el cómo, el cuándo o si realmente puede funcionar para revertir el éxodo que sufren las zonas más remotas en favor de los grandes núcleos urbanos. No hay que olvidar que el 90% de la población española se concentra en el 30% del territorio. Este dato es uno de los tantos que suelen enarbolar las grandes operadoras para justificar que centren el despliegue de fibra óptica y otras tecnologías en estas zonas y no en otras más despobladas: la rentabilidad.

¿Quién paga la cuenta?

¿Quién paga la cuenta entonces? ¿Se 'obliga' a las telecos o se carga a las arcas del Estado? "Hay que partir de la situación de que las telecomunicaciones están equiparadas con derechos básicos pero se prestan en régimen privado por diferentes empresas. Y lo que en estos casos se mira al final es la cuenta de resultados", resume Pere Tuset, profesor de la Universidad Oberta de Cataluña. "Técnicamente llevar banda ancha a los confines de España es viable. Económicamente, no tanto", dice este docente, "partidario absoluto" de ofrecer conectividad a todos los ciudadanos indistintamente del lugar donde se encuentren.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Tuset comprende las dudas que pueden plantearse desde las grandes compañías del gremio. "Haces todo el despliegue de la infraestructura de fibra hasta el cliente final para una provincia con poca densidad de población, sabiendo que no te va a reportar grandes ingresos. Todo ello con el hecho de que a menos concentración de personas más se incrementa el coste. Y finalmente lo contrata un diez o un veinte por ciento... es lógico que escurran el bulto, que ellos lo que miran son los resultados". Sin embargo, también tiene críticas para un actor esencial en este asunto: Telefónica. "El año pasado presentó un plan para llevar internet a las poblaciones más remotas del Amazonas. Eso está muy bien, pero ¿por qué no hacer aquí lo mismo?".

El plan 300x100 quiere llevar conexión de 300mbps al 95% de la población para 2021

A sabiendas que movilizar al sector privado para llevar a cabo estas inversiones es harto complicado, las diferentes administraciones crearon planes de ayudas públicas. El Gobierno central tiene entre manos con el 'Plan 300x100' - básicamente, un 'rebranding' del plan PEBA-NGA vigente hasta entonces - que dispone de una dotación de 525 millones (tanto de Presupuestos Generales como de fondos comunitarios) para el periodo 2018-2021. El objetivo es llevar banda ancha ultrarrápida de 300 mbps al 95% de la población de cada provincia. A estas subvenciones (que suelen cubrir el 75% de los proyectos) hay que sumarle las partidas que destinan ejecutivos autonómicos y diputaciones.

¿Obsesión con la fibra óptica?

"El problema quizás es ceñirnos a la fibra en todos los supuestos. No hay una solución idónea que sirva siempre. Lo primero que hay que hacer es definir qué es una necesidad básica tanto para negocios como para personas", argumenta Tuset, también investigador del grupo WINE (Wireless Networks) de la UOC. "¿Qué es lo básico? ¿Hacer una videollamada? ¿Ver vídeos de Youtube? Si eres un restaurante en la montaña para tener pagos móviles y un sistema de reservas no necesitas 100 megabits por segundo. Como este hay muchos ejemplos más". En 2004, con la Ley de Telecomunicaciones, se fijó la universalidad del acceso de 1 mbps para todo el mundo. "Este debate ya lo hemos vivido. Pasó lo mismo con el despliegue del ADSL".

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Destaca que la fibra es más barata en su despliegue que el cobre, pero que también tiene sus limitaciones. "En el caso del ADSL dependías de la distancia a la central. Ahora nos encontramos que si dividimos mucho el ancho de banda para llegar a una región concreta nos podemos encontrar que la velocidad que les llega también está muy mermada". Este experto también subraya que existen tecnologías inalámbricas de solvencia reconocida como WiMax (mediante ondas electromagnéticas) que pueden facilitar la tarea.

Tirar fibra hasta un punto concreto y mediante antenas repartir la señal. "Aquí hay un coste menor y aunque la estabilidad de la señal y las capacidades son menores también se puede dar una buena conectividad". Eso sí, recuerda que hay zonas donde la cobertura 3G no funciona correctamente. "Hay bastante trabajo sea cual sea la receta", añade. ¿Un reclamo para la repoblación económica? "Todo el mundo no puede vivir de una tienda 'online'. Los negocios por cuenta propia que se pueden crear en estos lugares son limitados. E instalar una empresa mediana o grande allí no significa luchar únicamente con el tema de la conectividad, sino que se renuncia a muchos otros servicios".

De 4G o 5G

Foto: Michael Mcloughlin.
Foto: Michael Mcloughlin.

"Llevar cable hasta el cliente, hasta el último punto, siempre va a ser más complejo y más costoso que una solución mixta", sugiere Sergio Carrasco, ingeniero de telecomunicaciones. En línea con lo expresado por Tuset, sostiene que a todas las tecnologías "se les puede sacar un pero". "En el caso del internet por satélite está el tema del retardo. En los servicios de internet radio al final dependen de la cobertura LTE, lo que ya descarta a varias poblaciones, ya que en muchos casos la señal es mínima".

"Hay muchos escenarios en los que llevar fibra óptica no va a ser viable. No económicamente, sino geográficamente o físicamente", enuncia. "Hay que buscar entonces sí o sí soluciones inalámbricas donde dar entrada a la red troncal de la operadora", sostiene. Carrasco cree que el 4G, con las intervenciones necesarias, puede ser suficiente como para dar una banda ancha en condiciones mediante internet por radio a millones de personas. También lanza un aviso sobre el 5G y ciertas peticiones en torno a esta tecnología. "Está en pañales. El estándar está cambiando cada dos por tres y requiere más antenas. Además, no está concebido para mejorar el alcance sino para ofrecer más velocidad o menor latencia". Sea como sea, este ingeniero pide soluciones globales más allá de la conectividad.

Efectos demográficos

"No soy partidario de que los españoles estén discriminados en estos asuntos por el lugar donde vivan. Va a suponer una mejora notable de servicios de los que viven allí pero dudo mucho de que llevar internet de alta velocidad tenga efectos demográficos", comenta Joaquín Recaño, profesor titular del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador asociado al Centro de Estudios Demográficos.

"El problema no es tanto no estar conectado o no, es fijar la población", resume este docente al que no le gusta el término de la España vaciada. "Utilizar un participio invita a pensar que ha sido por una acción mal intencionada. El problema de la España despoblada es que no ha sido un lugar tan idílico como ahora parece ser. Durante décadas la ciudad ha supuesto una vía de liberación para la mujer y también para nuevas generaciones que no querían ocuparse de las labores del campo". Dice, además, que hay que valorar otros factores para entender la razón por la que la gente se está yendo. "Donde no hay gente joven es muy difícil retenerlos. Tradicionalmente estos se marchaban a las capitales de comarcas que se nutrían de esa migración intraprovincial. Pero ahora el problema también lo están sufriendo esos lugares de mayor entidad".

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Café para todos

Este docente es más partidario de ejecutar "una jerarquización" a la hora de realizar estas implementaciones si se quiere que internet sea un elemento para darle la vuelta en cierta medida a los flujos migratorios o, por lo menos, taponar las fugas. "Aquí no sirve el café para todos. Hay poblaciones que, por su estructura biológica están condenadas a extinguirse. Los que quedan allí, en un contexto de sobreenvejecimiento y una inmigración que no llega, tienen ya formas de subsistencia no dependientes de internet", añade. "Los que más se van a beneficiar de todo esto es la gente que tenga segunda residencia y puedan tener su línea de Movistar u Orange para cuando estén allí".

Además Recaño también dibuja un universo finito en lo que se refiere a la creación de negocios. "Hay sitios que están cerca de ciudades con gran patrimonio turístico o en un entorno natural como Brihuega con los campos de lavanda donde se puede montar una casa rural. Hay otros que tienen una gastronomía o una industria en su entorno como Jabugo para montar un negocio 'online'. Pero hay otras que no tienen esa base, esas posibilidades para atraer nuevos negocios".

El negocio de casi nadie

"A día de hoy sin internet no hay actividad económica. Es como el agua o la electricidad", argumenta Ramón Roca. "Esto de que llevar fibra a lugares remotos porque no es posible financieramente o porque no hay interés son 'fake news'", añade. El fundador y presidente de Guifi.net es el más crítico de los consultados con el sector de las telecomunicaciones y el mensaje de que no se puede llevar fibra a lugares remotos.

"No es una historia de viabilidad económica. Es una historia de márgenes de negocio. Una historia de beneficios empresariales", denuncia el creador de este operador sin ánimo de lucro en la que los usuarios pueden colaborar cediendo un espacio en el que poner una antena, un supernodo que emite una señal, un repetidor wifi o una canalización por donde pase la fibra óptica. Con este modelo colaborativo ya han conseguido conectar muchísimos municipios en Cataluña principalmente pero también en Asturias o País Vasco. Lugares donde cuentan con más de 30.000 nodos activos.

Roca, que mantiene un discurso bastante beligerante en este asunto, asegura que el abandono de poblaciones no es cosa solo de pueblos perdidos en la meseta o en la montaña. Pone el ejemplo de Castroserracín, una población a apenas hora y media de la capital en coche. "Allí internet puede ser un buen reclamo para que se instalen gente y empresas que necesiten desplazarse ocasionalmente a Madrid, pero no siempre", afirma Roca, quien asegura que como mucho a 50 kilómetros de cualquier lugar en España hay una torre de alta tensión, un molino de viento o instalaciones ferroviarias que contienen o pueden contener un nodo de fibra. "Falta interés. La fibra es la que debe vertebrar el despliegue de internet por toda España. Siempre habrá excepciones, como si estás en una pedanía a 3.000 metros de altura en el Pirineo".

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Sitios donde la alternativa pasa por Internet por satélite. Eurona, que se apoya en Hispasat, es una de las firmas españolas que más ha apostado por esta tecnología. "A los grandes operadores, teniendo millones de clientes, no les interesa hacer despliegues en zonas rurales, supondrían una parte muy pequeña de su negocio y un coste muy elevado para dar servicio a pocas personas, no es rentable para ellos", dicen desde esta compañía, que recuerdan que la conexión satelital es la única que puede garantizar a día de hoy una cobertura al 100% de la población. Es un sistema, por ejemplo, sensible a las inclemencias metereológicas. "En esos casos lo que hacemos es incrementar la capacidad espectral para asegurar una buena señal".

Desde esta compañía aseguran que dar acceso a la Red es la única manera de igualar las oportunidades entre el entorno rural y entorno urbano, siendo internet una herramienta indispensable para el emprendimiento o el teletrabajo. Recuerdan que la Secretaria de Estado para el Avance Digital tiene ayudas de 400 euros para llevar internet a pueblos de menos de 5.000 habitantes no conectados o para hogares donde la velocidad no llegue a 10mbps. Ayudas que se podrían beneficar unos 4 millones de personas, que son las que calculan en Eurona que viven en núcleos despoblados o de difícil orografía cuya cobertura a día de hoy es limitada o deficiente.

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