adiós a los mensajes masivos (o no)

WhatsApp prohíbe a los partidos enviar mensajes masivos (pero te van a llegar igual)

WhatsApp asegura que bloqueará a los partidos que realicen envíos masivos durante la campaña del 10-N. Sin embargo, no explica cuáles son las reglas. ¿Se avecina otro lío como el 28-A?

Foto: Comparecencia de Iglesias en el Congreso.
Comparecencia de Iglesias en el Congreso.

Queda justo una semana para el arranque de la campaña electoral de las elecciones del 10-N y no solo los partidos políticos calientan motores. También Facebook y WhatsApp, plataformas donde se va a librar buena parte de la batalla de la propaganda electoral y la pelea por los votos. En las pasadas elecciones del 28 de abril, WhatsApp, más que Facebook, estuvo en el foco de la polémica: cerró cuentas a Podemos por envíos masivos de mensajes, Podemos les acusó de censura y Facebook cerró luego las de PSOE, PP y más partidos. La compañía asegura que esta vez va a ser diferente: se ha propuesto prohibir de forma tajante el envío masivo de mensajes por parte de los partidos. Conseguirlo de verdad, sin embargo, va a ser mucho más complicado de lo que parece.

"WhatsApp no es una plataforma de comunicación masiva, está pensado para las conversaciones privadas uno a uno o entre un número reducido de personas. Por eso no vamos a permitir que los partidos políticos en España u otro país hagan un uso abusivo para envíos masivos de mensajes", explica en un encuentro reducido con medios Ben Supple, responsable de elecciones a nivel mundial en WhatsApp. La compañía ha transmitido recientemente el mismo mensaje a todos los partidos: cero tolerancia con el uso indiscriminado de la plataforma. Bloquearán todas las cuentas que incumplan los términos de uso de la aplicación. La gran pregunta es, ¿cómo lo van a hacer?


"Ese es el gran problema. No sabemos qué es para ellos abusivo o cómo definen envío masivo. ¿Son 1.000 mensajes a la hora? ¿Al segundo? No se sabe, no lo dicen. Las reglas del juego no están definidas y, por eso, a día de hoy, nosotros hemos decidido no usar WhatsApp para la campaña. Igual mañana decidimos lo contrario, pero ahora mismo, al no ser una plataforma fiable, no la vamos a usar", explica a Teknautas Alfredo Ruiz, director de sistemas del PSOE y uno de los encargados de ejecutar la estrategia digital del partido para el 10-N.

La propia postura de WhatsApp gira como una tortilla en cuestión de minutos dependiendo de la pregunta. "No vamos a permitir que los partidos externalicen a terceros el envío de sus mensajes, ni que usen 'software' para automatizar esos envíos", explica Ben Supple. ¿Quiere eso decir que queda totalmente prohibido el uso de programas de automatización de envíos, incluso si no es para mensajes masivos? Todos los partidos lo usaron para el 28-A y prácticamente todos lo iban a usar para el 10-N, contratando a un proveedor externo. ¿Ya no pueden hacerlo? "Bueno, si lo usan de forma responsable y no abusiva, no hay problema", matiza Supple.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La opacidad de WhatsApp y su negativa a plantear y publicar unas reglas y límites claros hacen que los partidos políticos, nuevamente, no sepan muy bien a qué atenerse. "¿Qué 'software' se puede usar y cuál no? ¿Hay algunos certificados y otros no? No dicen nada sobre esto y pinta que se van a producir las mismas confusiones que en abril", explica a este diario uno de los responsables de la estrategia digital de Podemos, ahora ya fuera del partido y que pide el anonimato.

WhatsApp se limita a explicar que su algoritmo lo sabe casi todo. La compañía asegura que la plataforma combina y analiza múltiples variables para detectar comportamientos anómalos: la velocidad de envío de los mensajes, picos anómalos de actividad, la cantidad de números de móvil dados de alta, números que reciben muchas denuncias por 'spam'... Todo lo que circula por sus tripas está cifrado, es decir, la aplicación no sabe qué se está enviando y quién está detrás de cada número. Solo ven un número y detectan un comportamiento anómalo. Si resulta que coincide con campaña electoral, deciden cerrar las cuentas involucradas. Es entonces cuando se enteran, porque los partidos les acusan de censura, o directamente por los medios, de que han cortado el grifo a un partido político.

Por muy avanzado que sea el algoritmo, especialistas del sector aseguran que hay formas muy sencillas de saltarse el control de la plataforma. "Se usaron el 28-A y seguro se volverán a usar el 10-N. Por ejemplo: cada imagen que se envía en WhatsApp tiene un identificador asociado a través de un sistema de cifrado llamado MD5. Con 'software', es posible cambiar ese identificador para cada imagen, de forma que WhatsApp, en lugar de ver que hay 1.000 fotos enviadas con el mismo identificador, ve que hay 1.000 fotos diferentes. Así es más difícil que salten sus alarmas internas", explica a Teknautas un especialista del sector que ha trabajado con partidos políticos en campañas de envíos por WhatsApp y que pide el anonimato.

Albert Rivera, consultando su teléfono móvil. (EFE)
Albert Rivera, consultando su teléfono móvil. (EFE)

"La mayoría de estos cierres de cuentas se producen porque WhatsApp detecta muchos envíos desde la misma IP. Basta con cambiar la IP usando 'proxies' para cada envío o cada tanda de 10-20 y listo", señala. "Es un sector en el que los partidos no entienden todavía cómo funciona todo por detrás. El responsable de estrategia digital va a su proveedor y le dice: quiero 10.000 envíos. Y el proveedor lo gestiona. Ahora habrá proveedores que digan que no, y otros que lo hacen sin problema y sin riesgo. ¿Por qué? WhatsApp tarda mucho en reaccionar".

Ese es uno de los retos clave a los que se enfrenta la plataforma en cada elección y el motivo por el cual nunca van a poder prohibir el envío masivo de mensajes de forma completa. El tiempo que transcurre entre el momento en que alguien (a sueldo o no de un partido) envía 10.000 mensajes en bloque con un 'meme' de Abascal o Sánchez, con un enlace a una noticia falsa o un vídeo manipulado, y para cuando WhatsApp tumba la cuenta, suelen haber transcurrido varias horas. Tiempo suficiente para que el contenido en cuestión se haya viralizado y haya llegado al móvil de millones de personas.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El PSOE, de momento, se ha bajado del carro, pero el resto de partidos políticos ya trabaja con proveedores de herramientas para automatizar los envíos, algo que WhatsApp va a estar mirando con lupa. "Estamos ya trabajando con varios partidos, sí, pero sin mensajes masivos, todo de forma controlada y con envíos a nivel regional y no a nivel nacional y para todo el mundo por igual, como se hizo en abril", explica un directivo del sector al frente de un pequeño proveedor tecnológico que, por acuerdos de confidencialidad, prefiere no desvelar su nombre.

Hay proveedores como NexMo o Twilio que cuentan con acuerdos con Facebook para ofrecer a partidos envíos controlados mediante WhatsApp Business (su modalidad para empresas), pero el coste no está al alcance de todos. NexMo, por ejemplo, cobra 2.000 euros por número y 0,069 por mensaje enviado, además de una tarifa de 400 euros al mes. Establece unos límites para evitar envíos masivos aunque, de momento, no tienen ningún contrato cerrado de cara a las elecciones. Los partidos políticos tienen ahora dos opciones: jugar a lo seguro y apenas usar WhatsApp como herramienta electoral, o acercarse a esa línea roja imaginaria y arriesgarse a ser señalados por WhatsApp... y millones de votantes. La respuesta, en unos días.

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