IFA DE BERLÍN

Así funciona el Galaxy Fold, el móvil por el que Samsung quiere que te dejes 2.000€

Los coreanos convierten su presencia en IFA en la excusa para relanzar su teléfono plegable, que llegará en octubre a España. Lo hemos probado y estas son nuestras primeras impresiones

Foto: Galaxy Fold. (Michael Mcloughlin)
Galaxy Fold. (Michael Mcloughlin)

Lo mismo que una tele buena y de gran pulgada. Más del doble que una lavadora conectada y con puerta secundaria para meter la ropa que se te ha olvidado una vez se ha iniciado la colada. O bastante más que, probablemente, cualquier otro teléfono que haya pasado por tus manos. Cuando la mayoría de móviles que se vende en nuestro país no supera los 300 euros, Samsung quiere que te dejes 2.000 euros en uno. En el Galaxy Fold. Es más que probable que el nombre te suene. Es su primer 'smartphone' con pantalla plegable. Ayer, en la antesala de la IFA de Berlín, fue presentado por segunda vez en un año. Los coreanos, en esta ocasión, no lo lanzan. Eso lo hicieron en febrero. Ahora lo relanzan después de los problemas experimentados en las pruebas de algunos analistas, periodistas y 'youtubers' y que obligaron a posponer su comercialización.

Hoy sale en Corea del Sur. El próximo día 19 lo hará en Francia, Reino Unido, Alemania y EEUU. En octubre nos toca el turno. Aunque cuando se canceló su estreno comercial muchos vieron la posibilidad de que este modelo acabase en el mismo cajón que el malogrado Note 7 no ha sido así. Es más, finalmente Samsung ha sido el primero en esta carrera, adelantándose al Mate X de Huawei, donde a buen seguro andan faenando con otros menesteres. Hemos podido pasar un rato con este terminal y aunque no es una prueba en profundidad nos da una idea de su funcionamiento.

Joya tecnólogica, no de diseño

Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)

Existe la máxima en el sector tecnológico de que muchos de los avances que hoy llegan a nuestras manos, llevan un lustro o más inventados. La historia es que no es lo suficientemente fácil fabricarlas a un precio razonable para llevarlo al mercado. 2.000 euros es un precio alto muy alto pero es el peaje que hay que pagar por el primer móvil con pantalla plegable. Porque es el primero. Nada tiene que ver con el estridente ZTE Axon M y su bisagra al aire o aquel G Flex de LG que permitía doblar ligeramente el teléfono para luego recuperar su forma. Este Samsung Galaxy Fold es una joya tecnológicamente hablando. Estéticamente no tanto.

Muchas veces innovación y diseño no se dan la mano. Ojo, que no es un esperpento. Pero no cumple los cánones de 'belleza' que estamos acostumbrados, por su propia naturaleza. Vaya por delante una cosa, cuando está desplegado, si lo miras de frente, impresiona y mucho. Son 7,3 pulgadas cuando está abierto. Es un panel Dynamic AMOLED de 2152 x 1536 píxeles de resolución, lo que suponen 362 píxeles por pulgada. Es una gozada leer o ver un vídeo. Una experiencia que otro móvil a la venta simplemente no puede alcanzar.

Abierto impresiona. Pero la tecnología condiciona los cánones de diseño en este caso. Y mucho

Cuenta con bordes reducidos y esquinas redondeadas. Eso sí, en tres de las cuatro puntas. No tenemos un formato simétrico porque tiene un recorte en la parte superior izquierdo donde está la doble cámara, que hace las veces de frontal en esta situación. El protector de pantalla, la pieza de la polémica que muchos retiraron pensando que era el plástico protector que te encuentras cuando se estrena un móvil, ahora se estira hasta el final de la misma. Es imprescindible y así queda claro.

Cuando se pliega nos encontramos con un móvil muy estrecho y alargado. Las medidas son de 6,28 centímetros de ancho por 16,2 de largo. El grosor varía de 1,57 centímetros en su parte más fina a 1,76 en su parte más gruesa. No es cómodo de llevar en bolsillo. Tampoco es fácil abrirlo con una mano. Casi imposible. Cuando está desplegado, por cierto, hablamos de 11,7 centímetro de largo por 16,9 de alto. El grosor pasa a ser en este modo de entre 0,69 y 0,76 centímetros. El peso, por cierto, es de 296 gramos.

Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)

Como podéis ver en las imágenes superiores, cuando está cerrado, la pantalla no ocupa toda la superficie disponible, sino que solo el área central. Cuenta con un panel en esta zona, digamos, modesta. Calidad HD+ y solo 4,6 pulgadas. Encima tiene otra Para hacer llamadas, consultar WhatsApp y poco más. La otra cara que falta, la trasera, está rematada en cristal templado. Ahí está la cámara principal, triple, por lo que nos encontramos con un móvil de seis sensores fotográficos. El sensor de huellas para su desbloqueo está en la zona lateral. En la parte inferior podemos ver el puerto USB tipo C así como los altavoces estéreo. Un detalle, el Galaxy Fold incluye unos 'Buds', los Airpods de Samsung. La verdad que es una decisión acertada, porque andar abriendo y cerrando el teléfono con unos auriculares conectados por cable tiene que ser un peñazo.

Notas resistencia al cerrarlo pero ningún 'clac' mecánico que te llame la atención demasiado

Cuando está cerrado las caras interiores, el panel de 7,3 pulgadas, no llega a quedar completamente en contacto. Hay una ligera apertura, de manera que queda en forma de ligera pinza. Cuando Huawei presentó su Mate X aseguró que era capaz de plegarse al 100%, pero aún no está en juego. La única pega del Fold, es que por esa apertura se puede colar particular o polvo que nos obliguen a limpiar la pantalla. Cuando lo vas a cerrar o abrir no sientes ningún 'clac' mecánico, aunque si se siente una notable resistencia hasta que la bisagra empieza a estar recogida.

Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)

Está equipado con un Snapdragon 855, de siete nanómetros y ocho núcleos. Jalonado con 12GB de RAM. En el tiempo que hemos podido probarlo, poco insistimos, las transiciones parecían ligeras. Cuando volteabas para ver el vídeo de YouTube a toda pantalla era inmediato, el cambio entre cámaras y la apertura de las mismas también. Incluso el cambio de pantalla, de plegado a abierto, también se hacía ligeramente.

El almacenamiento interno, no ampliable por microSD, es de 512 GB y de tipo UFS 3.0, el más rápido de escritura y lectura que ahora mismo existe en el mercado de móviles. El tema de la dual SIM varía según el modelo. Si optamos por el modelo 4G, podemos tener una nanoSIM y una eSIM. En el caso del modelo 5G, que supone soltar 100 euros más, solo una nano SIM. El software, para el que tenga curiosidad es Android 9.0 adaptado.

Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)

Como decíamos al principio tenemos seis cámaras. La principal, un sensor triple situado en la parte trasera. Está compuesto por una cámara gran angular de 16 megapíxeles, f2.2 de apertura y un ángulo de 123 grados; un sensor RGB de 12 megapíxeles con tecnología super speed dual pixel, estabilizador óptico, píxeles de 1,4 micras y apertura de 77 grados; y un teleobjetivo de 12 megapíxeles, con doble estabilizador óptico, doble zoom óptico y hasta 10 aumentos digitales.

En el caso de que lo tengamos plegado, los 'selfies' dependerán de un único sensor de 10 megapíxeles, f/2.2 y píxeles de 1,22 micras de tamaño. Cuando esté desplegado y quieras echar un autoretrato (pareces Moisés con las tablas de la ley cuando lo haces) dispones de dos sensores. Uno idéntico al anterior y acompañado de uno de profundidad con 8 megapíxeles y f/1.9 de apertura.

Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)
Galaxy Fold. (M. Mcloughlin)

Por último, cabe mencionar la autonomía. Pocos datos a este respecto más allá de la capacidad. El modelo estándar cuenta con 4380 mAh, mientras que el 5G con un poco menos, 4235 mAh. Supongo que el gasto energético dependerá y mucho de lo que lo uses desplegado, el brillo y otros detalles de los que daremos cuenta en un análisis cuando lo tengamos entre manos.

Estos son los principales argumentos de Samsung para convencerte de que te gastes 2.000 euros en un móvil. Anteriormente, si no contamos ediciones especiales de fabricantes chinos, el terminal más caro que habíamos visto era el iPhone XS Max de 512 GB, que salió con un precio de 1649 euros. Ahora, por muy especial que sea, hay alguien que se ha atrevido a romper el techo de los dos mil euros. Para muchos será el precio de la innovación, para otros un precio casi pornográfico. Pero alguien tenía que empezar. Si son el futuro o no, habrá que verlo y esperar.

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