Duelo de drones

Rusia devuelve el golpe: estos son sus nuevos drones de combate para desafiar a EEUU

Rusia ha vuelto a crear revuelo internacional en el sector de defensa con dos nuevas aeronaves: drones de combate pensados para contrarrestar a los aparatos homólogos de EEUU

Foto: El dron ruso S-70 Okhotnik. (Imagen: Pravda/Ministerio Defensa de Rusia)
El dron ruso S-70 Okhotnik. (Imagen: Pravda/Ministerio Defensa de Rusia)

Dos recientes videos, uno de estos mismos días, han generado un enorme revuelo en el sector militar en todo el mundo. Ambos son oficiales y fueron grabados y difundidas por el ministerio de defensa ruso. Muestran por primera vez dos nuevos drones de combate de última generación en maniobras y pleno despegue. Son grandes, sigilosos y mortíferos. Y no habrían levantado tanto ruido si no fuera porque son la respuesta directa del gobierno de Putin a otros dos drones estadounidenses, dos de los más potentes de su arsenal: el XB-47 y el RQ-4 Global Hawk.

En realidad no deberíamos hablar de drones, algo demasiado genérico y aplicado normalmente a modelos bien distintos. No estamos hablando de modelos de tamaño reducido, movidos por un pequeño motor de hélice y dotados de cámaras. Hablamos de verdaderos ingenios de combate no tripulados, de grandes dimensiones y con unas capacidades militares equivalentes a las de muchos aviones de combate actuales. Se trata en realidad de UCAVs, acrónimo de Unmanned Combat Aerial Vehicle o vehículo de combate aéreo no tripulado.

Los UCAV de último diseño y altas capacidades no son muy conocidos, pero son el futuro de la aviación de combate y serán sin género de dudas el complemento perfecto a las aeronaves tripuladas en las misiones que hoy realizan. Son también máquinas diseñadas para combatir, por lo que desde su origen se ha previsto que puedan operar con todo tipo de armamento a cuál más sofisticado.

Rusia "se pone las pilas" con el Okhotnik

Desarrollar un aparato de estas características es muy caro, prohibitivo para la mayoría de países del mundo y solo las grandes potencias se lo pueden permitir. Estados Unidos ha sido el primer país en operar con éxito este tipo de drones de combate y parecía que Rusia se había quedado fuera. Nada más lejos de la realidad. Es verdad que va con unos años de retraso, pero sus dos nuevos 'pájaros' han salido a la luz con el golpe de efecto al que los rusos ya nos tienen acostumbrados.

El primero en aparecer fue el Sukhoi S-70 Okhotnik (Охотник), cuyo nombre se puede traducir por “Hunter” o “cazador”. Aunque ya se habían filtrado imágenes con anterioridad, el 9 de agosto una agencia gubernamental dio la noticia del primer vuelo del Hunter, para días después publicar un vídeo de dicho evento (lo puedes ver arriba). Este vuelo tuvo lugar en el Centro de Ensayos de Chkalov, cerca de Akhtubinsk, en la región de Astrakhan. Es su principal centro de ensayos, el equivalente ruso a la famosa "Área 51" norteamericana, donde se ensayan todas sus armas secretas. Allí, por ejemplo, también se prueban los nuevos Su-57. Fue un vuelo de unos 20 minutos en los que el UCAV despegó, dio varias vueltas al campo alcanzando 600 metros de altura y luego aterrizó.

El S-70 es un modelo claramente inspirado en el diseño del bombardero B-2 norteamericano, su planta alar es muy parecida y se trataría de una aeronave pensada para actuar como complemento de aviones tripulados en misiones de ataque a tierra. Es un gran aparato con un peso estimado de 20 toneladas, más o menos lo que pesa un F-16, lo que ya nos da una buena idea sobre la importancia del modelo.

Capacidades de avión de combate

El S-70 Okhotnik va propulsado por un reactor de avión con postcombustión. Según diversas filtraciones, el motor podría ser un Saturn AL-31F, el mismo motor que equipa la planta motriz del caza de combate Sukhoi Su-27, aunque podría recibir los más modernos AL-41F, que son los que equipan al Su-35F y al mismísimo Su-57. Esta enorme potencia le permitiría volar en régimen subsónico hasta los 1.000 km/h con un alcance de 3.500 km.

El dron ruso S-70 Okhotnik. (Imagen: Ministerio Defensa de Rusia)
El dron ruso S-70 Okhotnik. (Imagen: Ministerio Defensa de Rusia)

Para el armamento dispondría de una bodega interna con capacidad de dos toneladas de armas, lo que le capacita para utilizar una amplia gama de armamento de precisión para ataque a tierra. Además contaría con unas buenas capacidades “stealth” o “furtivas”, esto es, indetectables al radar. Estas características se consiguen con la propia planta alar (recordemos, “inspirada” en la del bombardero B-2) así como con el empleo de materiales compuestos y revestimientos antiradiación.

Sin embargo, en este capítulo de operar con sigilo es obvio que le falta camino por recorrer. De las propias imágenes del vídeo se puede deducir que hay aspectos donde la discreción es escasa. La salida del reactor, por citar un detalle, es demasiado visible y la huella térmica sería fácilmente detectada. Otros aspectos del fuselaje, con partes que sobresalen, también confirman que a este prototipo hay que pulirle aún muchas cosas.

El Okhotnik es la respuesta al XB-47 norteamericano que la US Navy lleva probando ya varios años. Ambos modelos son prácticamente de tamaño y peso similares y es evidente que el ruso se parece mucho al americano. El XB-47, del que tan solo hay dos prototipos, lleva bastante camino recorrido y ya ha demostrado su capacidad para repostar en vuelo y para operar desde portaaviones, siendo lanzado por catapulta y recuperado con cable de frenado, nada extraño para una aeronave que es casi como un F-18.

El dron de combate de EEUU XB-47. (Foto: US Navy)
El dron de combate de EEUU XB-47. (Foto: US Navy)

No obstante, ambos diseños de americanos y rusos van a ir despacio. El dinero para uno de estos programas es ingente y si bien del ruso no sabemos nada en absoluto, de los americanos se sabe que de momento llevan gastados más de 800 M$ solo en el programa del XB-47.

Segunda sorpresa: el Altius-U

El martes día 20, siendo de nuevo la fuente el propio ministerio ruso de defensa, se dio a conocer el primer vuelo del Altius-U. En esta ocasión el prototipo de este UCAV ruso realizó un vuelo de 32 minutos alcanzando una altura de 800 metros. La aparición de este modelo era esperada desde hace tiempo, pero numerosos problemas técnicos en su desarrollo, constantes incrementos de los costes, así como alguna otra circunstancia un tanto novelesca como la detención del diseñador jefe del programa, Alexander Gomzin, acusado de fraude y malversación, han hecho que su aparición se haya retrasado varios años.

Este nuevo UCAV es, sin embargo, bien distinto del Okhotnik. El Altius es un modelo mucho más ligero de tan solo 6.000 kg, propulsado por dos motores de hélice en una disposición muy convencional, como la de cualquier avión, de hecho, parece un común avión bimotor. Se trata de un modelo orientado al combate, pero con una mayor incidencia en el reconocimiento, espionaje y labores de inteligencia, lo que se denominan “misiones ISR” (Intelligence, Surveillance, and Reconnaissance) para lo que llevaría en su interior una gran variedad de equipos específicos para esas tareas.

El Altius basa sus capacidades en una gran autonomía, de la que las propias fuentes rusas hablan de 24 horas de vuelo, así como un elevado techo de servicio. En el aspecto del armamento el Altius podría llevar 1.000 kg de armas, basando su supervivencia en el vuelo a gran altura para penetrar el espacio aéreo enemigo. Este modelo trata de ser una respuesta a dos modelos norteamericanos muy concretos: por un lado al Northrop Grumman RQ-4 Global Hawk y por otro al General Atomics MQ-9 Reaper, aunque es bastante diferente de ambos.

El dron ruso Altius-U. (Imagen: Ministerio de Defensa de Rusia)
El dron ruso Altius-U. (Imagen: Ministerio de Defensa de Rusia)

El RQ-4 es un UAV (Unmanned Aerial Vehicle) pero no es de combate pues al ser su misión exclusivamente de vigilancia, carece de armamento. El Global Hawk es enorme, con una envergadura de casi 40 metros y un peso de 14.000 kg, más del doble del Altius ruso, además de que el americano está propulsado por un turbofán Rolls-Royce y su autonomía es superior a las 32 horas.

El dron estadounidense General Atomics MQ-9 Reaper. (Foto: US Navy)
El dron estadounidense General Atomics MQ-9 Reaper. (Foto: US Navy)

Frente al Reaper, un desarrollo del famoso MQ-1 Predator, las cifras son más comparables entre ambos, ruso y americano. El MQ-9 sí es un UCAV pues, como ya ha demostrado en numerosas ocasiones, además de realizar labores de vigilancia es capaz de atacar con total efectividad objetivos en tierra. El modelo americano tiene una envergadura de 20 metros, un peso de casi 5.000 kg y una autonomía de 28 horas de vuelo (14 a plena carga), siendo propulsado por un motor de hélice. Su armamento es ligeramente superior al estimado para el ruso, pues dispone de bodegas internas y puntos de anclaje en las alas para llevar un armamento muy variado, desde misiles AGM-114 Hellfire, de unos 50 kg cada uno, a bombas GBU-12 Paveway II de guiado por láser y de muy alta precisión.

El dron de EEUU Global Hawk. (Foto: US Navy)
El dron de EEUU Global Hawk. (Foto: US Navy)

La batalla está servida y los drones, sustituyendo en determinadas misiones a los aviones tripulados, como es el caso del Global Hawk, que ha reemplazado los vuelos de aviones espía U-2, o bien complementando a los aviones de ataque en combate aire-tierra, como es lo previsto para el XB-47 o el Okhotnik, han venido para quedarse. El futuro nos dirá hasta dónde llegará la el software de inteligencia artificial que ya se está desarrollando para controlar estos aparatos y hasta qué punto sustituirán a los vuelos tripulados.

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