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¿Lo escuchan? Es el silencio: los auriculares de Sony que llegan donde Apple y otros no

Los WF1000xm3 son auriculares compactos con tecnología 'noise cancelling' que llegan con el aval de un excelente sonido. Pero tienes que tener claro que estas cosas se pagan

Foto: Los Sony WF-1000XM3. (M.Mcloughlin)
Los Sony WF-1000XM3. (M.Mcloughlin)

"¿Lo escuchan? Es el silencio". Esa frase pronunciada por Albert Rivera en uno de esos debates electorales en los que llevaba encima más sorpresas en el bolsillo que Doraemon le sienta como anillo al dedo a una de las últimas creaciones de Sony. Tras el poco o nada atractivo nombre de WF-1000XM3 se esconden unos nuevos auriculares compactos e inalámbricos —toda la vida me he referido a ellos como cascos— cuyo principal valor es una capacidad asombrosa de acallar el ruido que no hay alrededor.

El 'noise cancelling' (cancelación de ruido, en este caso activa), una tecnología que básicamente busca poder aislarnos del mundo y centrarnos en lo que está sonando en nuestros oídos, es la punta de lanza de un dispositivo que pretende adelantar por la derecha a los AirPods y otros tantos. Pero ¿qué significa el silencio en este caso? Pues significa que con el volumen al 50% el ruido cuando viajas en un avión se convierte en un leve murmullo. Lo mismo con el Cercanías o en el metro. En el gimnasio puedes concentrarte en lo tuyo sin que se cuelen entre tu música algunas de las exasperantes conversaciones que allí se oyen entre mancuernas y testosterona o ese hilo musical de fondo que sirve tanto como para sudar la gota gorda como para amenizar las compras en cierta cadena de moda donde lo difícil es encontrar algo discreto.

Pero claro, esto, llegar hasta donde no llega Apple y otros tantos que lo han intentado, cuesta lo suyo. No me refiero a sudor y lagrimas. Me refiero al dinero. A la guita. No es un producto, digamos, barato. Si fuiste capaz de, cuando los AirPods vivían sus días de vino y rosas, conformarte con uno de esos clones baratos de 25 euros y todavía los defendías a capa y espada, te parecerá algo cuasi pornográfico los 249 euros de precio de salida. Si en este punto no has puesto el grito en el cielo y has contestado que por bastante menos te compras un móvil, sigue leyendo. Esta es nuestra experiencia con lo mejor (y lo peor, que no es infalible) de uno de los auriculares 'in-ear' más prémium que ahora hay en el mercado.

Antes de entrar en materia, un apunte obvio. Seguramente, si es que has oído hablar de ello, cuando te mencionan el 'noise cancelling' te vienen a la cabeza esos enormes auriculares de diadema. El tamaño influye. El formato también. En esos casos, el dispositivo ya ejerce un aislamiento físico al cubrir completamente nuestras orejas, al que se suma el que ejerce ya esta tecnología. Aquí tenemos un aparato más pequeño, que aunque no alcanza en aislamiento a sus hermanos mayores o los Quietconform 35 II (Sony y Bose son los reyes de esa categoría a día de hoy), rinde a un nivel excepcional para sus condiciones.

Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)
Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)

Una batería 'hermosa'

Lo primero que llama la atención de estos auriculares es... su estuche. Es grande. Puede entrar en un vaquero sin problema pero te ocupará todo el bolsillo. Yo lo he llevado sin problema pero no pasa tan desapercibido como la caja de los AirPods o de los Samsung Buds. Pero este 'mamotreto' portátil tiene una razón de ser. La batería. La marca promete hasta 32 horas de autonomía. Eso si no utilizas la cancelación de ruido, que, bueno, es su principal virtud. Si haces uso de ella, la duración total se queda en 24 horas de reproducción. Aquí estamos hablando de la capacidad total.

Si nos ceñimos al auricular, cada uno nos da ocho o seis horas, dependiendo del perfil sonoro que utilicemos. Por tanto, debemos tener en cuenta que el estuche nos da para tres cargas completas una vez acabemos el depósito de cada uno de ellos. Pero esto es la teoría. Partimos de la premisa de que los fabricantes siempre suelen sacar pecho de más en este asunto. Además, hay que añadir que es prácticamente imposible ceñirse a un único perfil de uso. Es probable que en la oficina quieras dejar pasar el 'ruido ambiente' no vaya a ser que tu jefe te llame tres veces y no contestes.

Es difícil cuantificar la batería exacta, pero dándoles chicha, los cargarás una vez por semana

En otras circunstancias, querrás aislamiento total. La media se ha situado en torno a las 25 horas. En estas dos semanas de uso he consumido dos cargas de cero a cien y un 10% de la tercera. Y digamos que les he metido bastante cera. Cuenta además con carga rápida (USB tipo C), por si se te ha olvidado enchufarlos la noche anterior poder meterles un chute rápido.

Peculiares pero cómodos

El diseño de los auriculares también es bastante peculiar. Hay quien dice que son "tochos" —esa es la palabra concreta que he escuchado dos veces—, pero eso lo dicen cuando los ven en la mano. Cuando te los pones, aunque siguen siendo más visibles que otros modelos, quedan bastante más disimulados. Personalmente, este aspecto me parece bastante logrado y mejora la anterior generación.

Sin embargo, tendrá detractores y partidarios. De la misma manera que los AirPods. Recuerdo cuando se presentó la primera generación cómo gente de mi entorno, incluso yo mismo, criticó hasta la saciedad lo del bastoncillo blanco a la vista de todos. ¿Qué pasó? Que muchos de ellos ahora no los sueltan. Mientras no sea una cosa superexcéntrica y sean cómodos, que lo son, no hay mucho más debate más allá de los gustos personales.

Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)
Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)

Se sienten bien en la oreja. Cuando aprendes la maniobra (te lo explican bastante claro), se fijan bastante bien. Hay que introducir bien el auricular y luego girar hacia delante. Los he utilizado para correr en cinta, correr por la calle, andar y moverme en el día a día. Camino a la oficina o moviéndome por la calle, sin problemas. Cuando he ido echando una carrera, alguna vez me he tenido que llevar la mano a la oreja como medida de precaución. Pero a la hora de la verdad, no se me ha caído más que una vez.

Eso sí, si eres de oreja sensible (me he encontrado muchas personas a las que eso de tener que meter los auriculares a las puertas del conducto auditivo, como que no) tienes que escoger muy bien la almohadilla. Yo utilicé la que viene por defecto y al rato me percaté de que eran demasiado grandes para mí y necesitaba cambiarlas porque tenía una pequeña molestia.

Sonido bestial

Vayamos a lo que realmente importa en un producto de este tipo. El sonido. Es una de las grandes virtudes de este equipo. Y no solo por la cancelación de ruido. Recientemente, hice una larga comparativa de nueve auriculares de este tipo y estos Sony WF-1000XM3 se sitúan en lo más alto de la categoría. Seguramente solo los Sennheiser Momentum puedan ofrecer un rendimiento similar, cuando se habla de música. Aquí nos encontramos que tanto con la cancelación de ruido como sin ella los auriculares reproducen muy bien la música. Con el aislamiento activado podrás sentir perfectamente los agudos, los graves o los medios. Sin ello, se pierde algo de profundidad, pero el desempeño es sobresaliente. Sin dudas en este aspecto. Tampoco hay retardo a la hora de ver vídeos, algo que ocurre con modelos más baratos.

Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)
Los Sony WF-1000XM3. (M. Mcloughlin)

El problema es a la hora de utilizar el micrófono. Tanto a la hora de hacer llamadas como con el asistente de voz. Cuando pedía algo a Siri o Assistant, me he encontrado que he tenido que repetir el comando de voz y he acabado sacando el móvil para hacerlo. Cuando lo he utilizado de manos libres, he tenido que levantar la voz más de lo que me gusta. Además, la gente se quejaba de sonidos de fondo, de mi voz lejana y más. "¿Qué narices haces y qué narices es ese ruido?" o "¿Dónde andas, que no te oigo?" han sido preguntas habituales. La primera vez, eché la culpa a mi señora madre, pero cuando poco después probé con un amigo y con mi hermano, me di cuenta de que en lo de las llamadas no era tan fino como se esperaba.

Conectividad y controles

Sobre la conectividad, comentar que tienen NFC y Bluetooth 5.0 (así como perfiles A2DP, AVRCP, HFP y HSP). Son realmente fáciles de conectar. Especialmente si tienes un Android. En cuanto los sacas de la caja, si tienes el BT activado en tu terminal, te saldrá una ventanita para sincronizarlos. En menos de un minuto estás usándolos. En iOS tienes que seguir el modo tradicional. En todo momento, la conexión ha sido muy estable.

Los Sony WF-1000xm3. (M. Mcloughlin)
Los Sony WF-1000xm3. (M. Mcloughlin)

Aunque no es estrictamente necesaria, la 'app' ayuda a exprimirlos al máximo. Más allá del ecualizador (que permite multitud de opciones) está la opción del sonido adaptativo que ya vimos en otros auriculares de la marca. Pueden distinguir cuando estás parado de cuando estás andando o en transporte público. Y lo hacen con una precisión pasmosa.

Dispone de dos círculos en el lado exterior de cada auricular como controles táctiles. Son bastante útiles si les dedicas un tiempo, porque la curva de aprendizaje no es lo más intuitivo del mundo y de vez en cuando te lías y no sabes si dar un toque, tres o cuántos. Puedes fijar una función para cada lado desde la 'app'. En mi caso, el derecho para parar la reproducción y el izquierdo para cambiar entre 'noise cancelling' y ambiente.

Aplicación de los Sony WF-1000xm3. (M. Mcloughlin)
Aplicación de los Sony WF-1000xm3. (M. Mcloughlin)

Si alguien viene a hablarte, basta con que dejes el dedo presionado sobre el que tengas configurado para cambiar los perfiles de audio y dejar pasar el sonido. Cuando termines, es quitar la yema y volver todo a como estaba. Para pasar una pista deberás darle tres veces —no es del todo cómodo—, y dos para aceptar llamadas o activar Siri o Assistant. Lo raro, que no te deja controlar el volumen. Si quieres variarlo, tendrás que sacar el móvil o la tableta.

¿Merecen la pena? ¿Son para mí?

Como decíamos desde el principio, estos auriculares se pagan. Por 249 euros tenemos uno de los mejores sonidos que podemos encontrar y al que pocos pueden hacer sombra, a lo que hay que unir una cancelación de ruido activa espectacular. Un tándem que está a la altura de su precio, que no es para todos. La batería, su tercera gran baza, aunque ello conlleve un estuche, digamos, voluminoso.

Si lo que te importa es la música, no encontrarás pegas en este aspecto. Si eres de los que dan mucho valor a las llamadas, debes saber que no rinde tan bien, como comentábamos en el texto. Ese es su mayor lunar, aunque tiene otras cosas que mejorar para próximas ediciones, como unos controles más intuitivos o más variedad en las almohadillas. 

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