NO, NO HAY BARRA LIBRE

El cuento de las tarifas de datos ilimitadas: por qué debes desconfiar si te ofrecen una

"Ilimitado/a: que no tiene límites". Así define la RAE una de las últimas modas de los operadores. Eso sí, es mejor que pases de los adjetivos y revises las excepciones de la letra pequeña

Foto: Foto: Reuters.
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"Ilimitado/da: que no tiene límites". La RAE es así de taxativa a la hora de definir una palabra muy usada por los operadores de telecomunicaciones, aunque en ocasiones no de una manera totalmente correcta. Tras la llegada hace varios años de las tarifas con llamadas ilimitadas ahora es el turno para los datos. Pero ojo, que el “ilimitado” de los operadores nunca es tan real como “ilimitado” de la RAE. Y cumplir con esa definición no es solo un tema de marketing, es un tema de infraestructura.

En las conexiones fijas nunca ha habido problemas con nuestro uso, podemos navegar y descargar todo lo que queramos sin preocuparnos por cuántos gigas gastemos, hay barra libre. Ha habido opciones puntuales en el pasado que nos ofrecían un precio rebajado a cambio de limitarnos el tráfico, pero acostumbrados los usuarios a no mirar a un contador, esas opciones han desaparecido.

Con las conexiones móviles pasa prácticamente lo contrario: el tráfico siempre ha estado limitado, y ha sido en los últimos tiempos cuando han empezado a aparecer las primeras tarifas con datos ilimitados. La primera fue la de Yoigo, aunque bajo la condición de contratar también fijo y fibra, llevando la factura mínima a los 99 euros al mes (ya rebajados a 79 euros en la actualidad).

Luego llegaron los datos ilimitados de Vodafone con la particularidad de que podemos elegir entre navegar a la máxima velocidad que nos ofrezca su red en cada momento o a velocidades reducidas (2 o 10 Mbps). Pero, como comentábamos al inicio, detrás de ese concepto de “ilimitados” de los operadores hay algo más.

La baza de las políticas de uso razonable

Foto: Efe.
Foto: Efe.

Los operadores siempre se guardan algún resquicio para limitar todo lo que en principio es "ilimitado". Ocurre con las llamadas, que cuando no tienen límites de minutos o destinos incluyen cláusulas para evitar que se usen como walkie-talkies o vigila bebés, y con los datos también ocurre. La barra libre absoluta no existe.

En el caso de Yoigo, su tarifa convergente con datos ilimitados incluye la siguiente cláusula en su letra pequeña: “Yoigo intentará proporcionar una resolución y velocidad optimizadas para el consumo de servicios multimedia en dispositivos móviles (calidad mínima aproximada a la de un DVD). Con la finalidad de velar por la calidad del servicio de datos, así como en caso de un uso no razonable del mismo, Yoigo podrá reducir la velocidad de navegación, además de otras medidas que legal y/o contractualmente pueda implementar, hasta que se esclarezcan las circunstancias que lo motivan.”

Traducido: nos deja claro que podría limitar la calidad del streaming de vídeo en sus conexiones móviles y una más ambigua vigilancia de “usos no razonables” que no se especifican y que podrían llevar a la reducción de la velocidad. Igualmente, es cierto que en su caso es difícil encontrar en internet pruebas o quejas de usuarios por la aplicación de estas cláusulas, aunque algunos aseguran que la velocidad se reduce si se superan los 200 GB de tráfico en las redes de Orange o Movistar, a los que Yoigo alquila sus redes para ofrecer cobertura donde no llega la suya propia.

400GB, el tope de Vodafone

Un caso muy distinto es el de Vodafone, cuyas tarifas con datos ilimitados tardaron poco más de un mes en levantar la polémica: lo que era tráfico totalmente ilimitado se quedaba en realidad en 400 GB, según la experiencia que han denunciado varios clientes en diversos foros y grupos de Telegram. El problema, más allá del mal uso del término “ilimitado”, es que desde el operador se insistió (e insiste a día de hoy en la descripción de las tarifas en su web) en el carácter ilimitado de sus tarifas, cuando no es así realmente.

A día de hoy Vodafone cuenta en su web con un apartado de “Política de uso lícito de particulares” que intenta arrojar luz sobre este punto, aunque no menciona una cantidad de datos específica. Dentro de estas políticas el operador prohíbe usos como el de aplicaciones de vigilancia y lo más importante, “realizar conexiones a través de routers” o “el uso intensivo y continuado que pueda provocar o provoque congestión en la red Vodafone”. En resumen, utilizar una SIM con una tarifa de datos ilimitados de Vodafone en un router o su uso continuo puede ser motivo de reducción de velocidad.

Pese a que varios clientes aseguran haberse encontrado con un límite en los 400 GB, un portavoz de Vodafone asegura a este diario que no tienen límite de datos móviles. "Vodafone vela para que no se realicen uso abusivos o fraudulentos que pudieran perjudicar, por ejemplo, el acceso a la red por parte del resto de usuarios. Los usos ilícitos para los que estas tarifas no están diseñados son entre otros: aplicaciones de vigilancia con video, foto, voz o cámaras web o conexiones “máquina-a-máquina”. Solo en caso detectado de uso fraudulento se procede a avisar al usuario y, si persiste en su uso ilícito, se reduce su velocidad de conexión".

4G para hogares y el papel de los OMVs

Cambiar el router de tu casa te puede dar una experiencia mucho mejor.
Cambiar el router de tu casa te puede dar una experiencia mucho mejor.

Estamos a mediados de 2019 y en España solo contamos con dos operadores ofreciendo datos ilimitados y con condiciones tras ellas que ponen límites a lo que supuestamente es ilimitado. Tampoco es una situación mucho peor a las de otros países, ya que aunque las tarifas de datos ilimitadas están presentes, en ocasiones incluso a precios por debajo de los 20 euros mensuales, las limitaciones son muy habituales. Un ejemplo es el caso del famoso Free, una especie de Yoigo francés, con una política similar precisamente a la de Yoigo: si quieres datos ilimitados tienes que contratar fibra e igualmente, no puedes gastar más de 100 GB si usas la cobertura 3G de Orange, en la que se apoya Free para cubrir los lugares a los que no llega su propia cobertura.

De hecho, si las opciones para contar con datos ilimitados en el móvil son escasas, tampoco son más las opciones para conectar a internet un hogar mediante cobertura móvil, a pesar de que muchas veces el 4G ha sido señalado como alternativa para lugares sin cobertura de fibra. Orange tiene dos opciones de 4G en casa, mediante su propia marca y con Amena, pero con un límite de 50 GB de tráfico, Movistar tiene Internet Radio para zonas sin cobertura fija pero con la velocidad limitada a 20 Mbps de descarga y 800 kbps de subida, y Vodafone limita a 80 GB el tráfico de su Internet One Básico que también solo ofrece para zonas sin cobertura de ADSL o fibra. De todas estas opciones, solo Amena permite la movilidad, llevarse el router a cuestas fuera del domicilio.

No hemos mencionado hasta ahora a los operadores móviles virtuales (OMVs), en muchas ocasiones los dinamizadores del mercado, pero el problema de este tipo de operadores es que tienen que pagar a sus proveedores de cobertura cada giga consumido por sus clientes, por lo que tienen muy difícil poder ofrecer este tipo de tarifas.

El embudo de los datos ilimitados

Vista de una antena de telefonía móvil. (Efe)
Vista de una antena de telefonía móvil. (Efe)

Llegados a este punto nos preguntamos, ¿por qué a día de hoy no hay más tarifas con datos ilimitados y las que existen tienen sus límites? La respuesta a esta pregunta no está solo en los deseos de los operadores o en que en sus calendarios de planes de marketing el boom de los datos ilimitados esté fijado para más tarde. El embudo está en la actual infraestructura tras las redes móviles, que dificultan que este tipo de tarifas sean realmente posibles.

Para ayudarnos a conocer más a fondo la parte técnica que dificulta la existencia de las tarifas de datos realmente ilimitadas, hemos transmitido nuestras preguntas a Fidel Liberal, profesor en la Escuela de Ingeniería de Bilbao de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y coordinador de MCOP (Mission Critical Open Platform) que ofrece una alternativa abierta a las redes de comunicaciones críticas propietarias.

La primera piedra en el camino se encuentra en cómo se asigna a los usuarios una conexión, tal y como nos explica Fidel Liberal:

“La tecnología de última milla de las redes cableadas, la que permite el acceso directo de los usuarios a la red de su proveedor, se basa hoy en día generalmente en conexiones de fibra óptica. La fibra permite grandes velocidades de forma continua con un amplio margen de aumento de velocidad y proporciona una conexión dedicada, de uso exclusivo para cada suscriptor prácticamente hasta que llega a cierta infraestructura del proveedor. El espectro radioeléctrico, sin embargo, es un recurso muy escaso y caro. De ahí que, en las redes móviles actuales (de hecho desde las últimas variantes de 3G con HSDPA) por lo general no se asignan canales o recursos de forma fija y predeterminada a cada usuario, sino que la información se transmite sobre canales compartidos.“

Como el espectro radioeléctrico es limitado y cada operador tiene sus licencias para usar pequeñas porciones, las antenas se encargan del reparto de los recursos, que como nos cuenta Liberal se basa en diversos factores “incluyendo la calidad de su conexión en ese momento -en función de si está cerca o lejos de la estación base-, su demanda y consumo de datos real a lo largo de un determinado espacio de tiempo e incluso condicionantes de consumo de recursos radio y energía total de la celda".

El objetivo de los operadores, en la actual metodología de despliegue de redes móvil, busca “un reparto equilibrado de recursos entre usuarios y un uso eficiente del espectro, aunque, desgraciadamente ambos objetivos son contrapuestos”, nos explica Liberal.

La popularización de los datos ilimitados

Foto: Efe.
Foto: Efe.

Y llegamos al nudo gordiano, la problemática que introducirían las tarifas de datos ilimitados en las redes móviles, tal y como están ahora diseñadas:

“La inclusión de un número significativo de usuarios con tarifa plana haciendo un uso continuo de su conexión requeriría un replanteo de la planificación radio y una adaptación de los schedulers para garantizar que la voracidad continua de unos no afecte a los usuarios tradicionales. Ese impacto consistiría no sólo en una bajada en la velocidad promedio, sino también en conexiones más variables, con variaciones de velocidad y retardo puntuales muy altas, que también tienen un impacto en el comportamiento de las aplicaciones, especialmente en gaming/aplicaciones en tiempo real".

Fidel Liberal añade que el efecto que producirían la popularización de las tarifas de datos ilimitadas ya lo podemos experimentar actualmente “conforme el número de usuarios activos varía a lo largo del día (con diferencias que pueden resultar hasta de 5 veces más/menos velocidad media en función de la franja horaria).”

¿Hay alguna solución para el problema que supondría que una alta cantidad de usuarios accediesen a datos ilimitados?:

“La forma de mitigar este desequilibrio se debería optar o bien por reducir la velocidad de los primeros pasado un umbral (muy similar a las tarifas semiplanas actuales) o considerar métodos de scheduling más complejos, que asignaran prioridades analizando comportamientos de los usuarios a largo plazo. Esto último no resulta sencillo y podría incluso chocar con los principios de neutralidad de la red.”

Liberal también nos transmite que las redes móviles “se diseñaron asumiendo un uso intermitente y en movilidad”. Así, los móviles pasan a un estado de reposo cuando no están en uso que además de ahorrar batería, también optimiza su conexión, ya que “escuchan únicamente una mínima información general de gestión y posibles alertas de nuevos datos disponibles en sentido descendente desde la red”. Así, “aligeran la cantidad de información que la red tiene que gestionar asociada a cada usuario.”

Foto:Efe.
Foto:Efe.

Cuando los móviles están en activo, además de la información transmitida “se genera un tráfico no sólo de datos reales sino de señalización necesaria para el funcionamiento de las redes móviles que incluye por ejemplo medidas de los indicadores de calidad del canal.”. Aquí llega otro de los retos a los que someten las tarifas con datos ilimitados:

“Desgraciadamente, ese reporte periódico de la calidad consume recursos en las redes móviles, lo que establece una limitación por cada celda del número máximo de usuarios activos. Las tarifas ilimitadas favorecen una conexión continua a la red, lo que llevaría a restringir la entrada de los usuarios que hacen un uso clásico a la misma.”

¿Y qué ocurre cuando hay multitud de usuarios conectados a un mismo nodo o antena?

“Cuando varios móviles quieren transmitir información hacia Internet al mismo tiempo, compiten entre ellos por ver quién obtiene de la red el permiso para emitir. La eficacia de ese mecanismo de competencia -contención- decrece según aumenta el número de móviles que quieren transmitir simultáneamente, pudiendo llegar a situaciones de bloqueo.”

Esa situación de saturación de una antena está salvada en las tecnologías dedicadas al IoT, preparadas para servir a miles de dispositivos, pero Liberal explica que esa tampoco es la solución:

“Para salvar la limitación en la señalización se definieron varias variantes de tecnologías radio alternativas (como NB IoT y LTE-M) y hubieron de modificarse los mecanismos de estructura de canal y señalización que no son compatibles con los móviles 4G actuales o futuros (al estar diseñados para la transmisión de una baja cantidad de datos de forma muy intermitente y altos retardos.”

¿El 5G como rayo de esperanza?

Foto: Reuters.
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Nos ha quedado claro que las redes actuales, un uso generalizado de tarifas de datos realmente ilimitadas son imposibles si se quiere mantener la calidad de las conexiones para todos los usuarios. Pero con el 5G a la vuelta de la esquina, era obligatorio preguntarle a Fidel Liberal si el 5G puede ser la solución a todos estos problemas y nos puede traer por fin las tarifas con datos ilimitados de verdad:

“Es pronto para responder a esta pregunta, la respuesta corta sería … depende. Por un lado 5G se definió con el requerimiento explícito de soportar un número varios órdenes de magnitud superior de dispositivos conectados, con la vista puesta en IoT y las redes vehiculares entre otras. De ahí que su diseño contempla mejoras para soportar un mayor número de usuarios simultáneos. Las velocidades que se persiguen permitiría además plantearse 5G como posible alternativa de acceso frente a redes cableadas.

La experiencia 5G consistente para todos los usuarios pasa por un despliegue ultradenso real

Por otro lado, las modulaciones cada vez más exigentes requeridas para alcanzar velocidades 5G y el uso de tecnologías como Massive MIMO y mmWave requieren despliegues de muchas más estaciones base cubriendo áreas cada vez más pequeñas. Para garantizar una experiencia 5G consistente para todos los usuarios ese despliegue ultradenso debería ser real, lo cual requiere que la inversión en infraestructura sea alta. Esto sólo será posible si salen las cuentas a los operadores con las cifras de negocios para los nuevos sectores verticales que se proponen para 5G.”

Nunca nos tenemos que olvidar que a la capacidad técnica se le suma un problema de rentabilidad. El despliegue del 5G va a comenzar este mismo año en España, pero la velocidad de su implantación y despliegue dependerá de que los operadores vean la rentabilidad en ello. Y con Europa apostando por las conexiones Wi-Fi para el coche conectado, si a ello añadimos que tras la llegada de los datos ilimitados se quedarían sin extras que vendernos, la tarifa de datos móviles ilimitados verdadera parece que queda todavía lejos.

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