'ALL MAN KIND'

Sí, los rusos llegaron primero a la Luna pero nunca como Apple se imagina en su serie

Fue Neil Armstrong el primer humano que puso allí el pie poniendo la puntilla a una carrera espacial que parecía dominar la URSS. La de los soviéticos es una historia de personalimos y caos

Foto: Tim Cook, presentando el tráiler de la serie. (Efe)
Tim Cook, presentando el tráiler de la serie. (Efe)

"Un pequeño paso parrrra el hombrreeee, un grrran paso parrra la humanidad". Los dobladores no nos van a regalar esa perla, pero imaginen que esa histórica frase, pronunciada supuesta por el primer ser vivo que posó la planta del pie sobre la superficie lunar, la hubiese dicho un cosmonauta en lugar de un astronauta. Apple ya lo ha hecho. Dos meses después de haber presentado sus armas para entrar a competir al mundo del 'streaming', los de Cupertino ya han empezado a enseñar algo de carne. Nada de insinuar megaproyectos de éxito apoyándose en los nombres de un elenco de muchos quilates. El lunes por fin vimos, aprovechando la conferencia inaugural de la WWDC, el primer tráiler del servicio de Apple TV + que llegará el próximo otoño al mercado.

Se trata de 'For All Mankind', una serie ucrónica que imagina que la antigua URSS se hubiese adelantado a los Estados Unidos y hubiese plantado la bandera con la hoz y el martillo antes que los 'yankies'. Este escenario empujaría el orgullo patrio de los norteamericanos que, privados del que ha sido uno de sus mayores logros en su ajuar austronáutico, eternizarían la llamada carrera espacial.

Pero esto, al fin y al cabo, es ficción. El próximo 20 de julio se cumple medio siglo de que el comandante Neil Armstrong pisase el satélite terrestre. Aún son habituales las confabulaciones y leyendas urbanas que hablan de que la histórica imagen no se produujo en el espacio exterior sino en un estudio de cine. Pero la historia dice lo que dice. Y no fue porque la URSS no lo intentase con todas sus fuerzas. Pero, ¿por qué ganó EEUU este pulso? ¿tenian realidad sido posible que los soviéticos colocasen a uno de sus hombres en suelo lunar?

"En realidad hay que entender el fracaso del programa espacial soviético en el propio fracaso de la URSS", explica Ricardo Artola, autor de 'La carrera espacial: del 'Sputnik al Apolo 11'. "Mientras los estadounidenses, espoleados por Kenneddy, se centraron en un objetivo concreto, las metas de los rusos estaban mucho más difusas", reflexiona. La carrera espacial terminó cuando EEUU conquistó la Luna con una misión tripulada pero hasta ese momento Rusia parecía liderarla. No en vano fueron ellos los que dieron el pistoletazo de salida con el Sputnik 1, el primer satélite que orbitó la Tierra, en 1957.

El primer satélite orbital, Laika o el primer paseo espacial...¿dónde perdieron la carrera?

Ese mismo año, mandó a Laika, una perra, convirtiéndose en el primer ser vivo en el espacio exterior. En 1960, mandó otros dos canes a bordo de una de sus misiones, con el triunfo agregado de recuperarlos sanos y salvos. Todo esto provocó que EEUU "se pusiese las pilas". El 12 de abril de 1961, fiesta nacional en la URSS, el cosmonauta Yuri Gagarin fue el primer hombre en orbitar alrededor del planeta. Rusia confirmó su liderazgo pasajero cuatro cursos más tarde cuando Alexei Leonov realizaba el primer paseo espacial.

Sí, Rusia llegó antes a la Luna

Foto: Wikimedia (Creative Commons)
Foto: Wikimedia (Creative Commons)

Muchos piensan que la primera nave que llegó a nuestro satélite fue el Apolo 11. Pero no. En realidad fue el Луна-2 (en español, Luna-2) el primer artefacto en besar el suelo lunar. Se estrelló allí en 1959. "Obviamente, esto no se puede tener en cuenta como misión exitosa", dice Artola, quien recuerda el intento fustrado de una misión israelí que vimos hace unos meses. La colección 'Luna' dio varias alegrías al por entonces triunfante programa espacial soviético. Por ejemplo, el Luna-3 fue el primero enviar imágenes de vuelta a la Tierra de la superficie.

El éxito llegaría ocho años más tarde, antes de que EEUU tuviese listo el poderoso cohete Saturno V que propulsaría su gran hito. Era 1966 y el Луна-9 llegaba de una sola pieza a la zona del llamado Océano de las Tormentas. El 3 de febrero, cuatro días después de despegar del Cosmodromo de Baikonur, la URSS colocaba por primera vez en la historia una creación humana en una superficie extraterrestre. Durante tres jornadas, esta sonda estuvo transmitiendo imágenes estáticas y datos. Sin embargo, la misión Apolo mandó estos logros y el dominio satelitar moscovita al olvido colectivo, a pesar de que la tecnología de origen ruso ha seguido siendo clave para, por ejemplo, la construcción de la Estación Espacial Internacional.

Una historia de personalismos...

Los nombres propios son inevitables en esta competición. Y no los de Neil Armstrong o Yuri Garagarin. Personalidades desde la política a la ingeniería tuvieron papeles relevantes en ambos bandos para que la balanza se decantase de un lado y no del otro. En el bando estadounidense, el presidente John F. Kennedy y su mano derecha, Lyndon B. Johnson, fueron claves para dar un impulso a la NASA, agencia fundada en el 58 por Dwight Eisenhower. Aprovecharon la inquietud creada por el Sputnik para reunificar el orgullo patrio en torno a la conquista de la Luna, pese a que republicanos y demócratas no lo tenían en primera línea de sus intereses.

En el otro lado del 'ring' diplomático estaba el presidente soviético, Jruschev. "El problema es que instrumentalizó los éxitos soviéticos en favor de la propaganda nacional. Hacía coincidir lanzamientos y misiones con fiestas nacionales o fechas clave en otros países sabiendo que eran un potente altavoz. Eso marco mucho los plazos y el trabajo a largo plazo".

Foto: Nasa.
Foto: Nasa.

Pero en las cocinas también hubo nombres importantes. "En la NASA contaban con Von Braun, que fue el principal ideólogo del Saturno V", aclara este experto. Este cohete -"que sigue siendo el más potente creado a día de hoy"- fue posible gracias a "que los EEUU pusieron los recursos estatales al servicio de un único objetivo" . Wernher Magnus Maximilian Freiherr von Braun nació en 1912 en el Imperio Alemán. Trabajó para el ejército nazi durante la II Guerra Mundial, lo que le sirvió para empezar a trabajar con misiles que servirían de base para crear los cohetes estadounidenses. Sin embargo, su compromiso con la causa final de Hitler le colocó en una delicada posición. Al igual que otros tantos colegas, Braun decidió entregarse a lo Aliados y colaborar con ellos. Pasados los años, tanto él como su equipo empezaron a trabajar para la agencia, participando primero en la construcción de misiles para el programa 'Mercury' y, posteriormente, para el programa 'Apolo'. Aunque su pasado nunca le dejó de perseguir, acabó como un héroe nacional.

Quién sabe si lo hubiese logrado, pero la muerte prematura de Korolev influyó mucho en la URSS

"La URSS tenía un programa mucho más disperso, pero también tenía su 'Braun'. Su némesis soviética era Sergei Korolev", remata Artola. Korolev trató de convencer durante años al presidente de que se reorganizase el funcionamiento de las políticas espaciales. En lugar de lograrlo, acabo viendo cómo surgían programas paralelos -tres en total- que "se restaban recursos y complicaban avanzar". Hasta 1964 no se dió luz verde a una eventual misión para conquistar la Luna. Unos se centraban en envíar sondas, mientras que otros hablaban de orbitar en torno a ese cuerpo celeste. Korolev, sin embargo, lideró la corriente que abogaba porque un cosmonauta pisase el suelo lunar y quería hacerlo en un corto plazo. El problema, que falleció dos años antes en una operación médica. "Quién sabe si hubiese logrado dar con un diseño acorde, pero está claro que esta muerte influyó y mucho".

...y vil metal

El módulo espacial del Apolo 11. (Reuters)
El módulo espacial del Apolo 11. (Reuters)

Aún cuando Armstrong puso la banderola de barras y estrellas entre los cráteres, la URSS lo siguió intentando. Hubo varias misiones de la familia 'Luna' que consiguieron traer de vuelta muestras de tierra y siguieron manteniendo viva la esperanza de un compatriota suyo emulando el éxito 'yanki'. Sin embargo, reiterados gatillazos hicieron que en la década de los 70 abandonasen este objetivo, poniendo fin a la carrera espacial.

Pero también, como asegura en su blog el experto Daniel Marín, hay que "hablar del vil metal". "Lo que invirtieron en el programa de alunizaje N1-L3 era calderilla al lado de lo que se gastaron los Estados Unidos en el Apolo", sostiene. Marín calcula que la inversión original de la Casa Blanca fue de 22.000 millones, que a día de hoy, con la inflación, "equivaldrían a 130.000 millones de dólares". En lado soviético -"difícil de calcular dado el particular sistema económico"- la inversión final fue de unos 7.000 millones de dólares, según este experto, aunque el presupuesto inicial, en 1966, pivotaba en torno a los 4.000. "Este magro presupuesto, sumado a una respuesta tardía, condenaron al programa lunar tripulado soviético".

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