CUESTA 99 EUROS

15 días con una taza inteligente: una genial pijada para un problema del primer mundo

¿Te imaginas descargarte una actualización para tu taza del café? Ember es un 'gadget' de lujo que te mantiene tu 'latte' o tu té negro a la temperatura que quieras, conectándola a tu móvil

Foto: Ember, la taza conectada. (Foto: Carmen Castellón)
Ember, la taza conectada. (Foto: Carmen Castellón)

Que te abran el enésimo grupo de WhatsApp del mes para trata cualquier chorrada superflua. Que Spotify te proponga una lista con Camela, Mecano, Sonia y Selena y demás temazos de chiringuito de verano después de que tus amigos anduviesen toquetando tu cuenta el pasado sábado. Que Instagram te bloquee los 'me gusta' durante un tiempo porque has abusado de la función en poco tiempo. Estos son algunos de los problemas del primer mundo. Otro puede ser que te tengas que levantar a recalentar el café o gastar otra cápsula porque una inoportuna llamada ha hecho que lo olvides el brebaje a su suerte, quedándose helado.

Hay quien, en medio de la obsesión reinante por conectar a internet absolutamente todo lo que nos rodea, ha creado una solución para esto: una taza inteligente. O conectada, como prefieran adjetivarlo. Un bizarro accesorio que, entre otras cosas, mantendrá a la temperatura deseada el 'latte', el 'espresso' o el té negro. Su nombre es Ember y en Teknautas hemos pasado dos semanas con ella, utilizándola en casa y en la oficina.

¿Una taza conec..qué?

Ember. (Carmen Castellón)
Ember. (Carmen Castellón)

Pero, ¿cómo narices es una taza conectada? ¿Se diferencia de una normal y corriente? A ver a simple vista es difícil distinguirla. No vas a llamar la atención de prácticamente nadie. Es decir, va a pasar desapercibida a ojos de todo el mundo. Solo hay un detalle que delate su condición. Un led traslúcido en la parte frontal, que se puede cambiar de color para personalizarlo a tu gusto. Por lo demás su diseño es plano. Un logo impreso encima de esta luz y punto. Su aspecto exterior, sobrio y minimalista, recuerda al de las tazas que te puedes encontrar en el buffet de un hotel modernete o al de una cafetería de aeropuerto. Acabada en negro o en blanco puede parecer de plástico.

Sin embargo, ese extremo queda desmentido en cuanto le pones una mano encima. Cuenta con un recubrimiento de cerámica pulida que le confiere un toque muy suave. Y 'premium'. Este caparazón esconde un armazón metálico. De esta manera consigues no abrasarte la mano cuando está a pleno funcionamiento. Pesa más, bastante más, que cualquier taza corriente. 340 gramos.

Ember. (Carmen Castellón)
Ember. (Carmen Castellón)

Ember, a simple vista, no se diferencia de una taza corriente. (C. Castellón)
Ember, a simple vista, no se diferencia de una taza corriente. (C. Castellón)

Si a eso le sumas que tiene capacidad para 275 ml, pues si la llenas hasta arriba, la criatura algo más de medio kilo. Su 'depósito' es menor que su altura. El motivo, la maquinaria que esconde en la parte inferior. Si uno mira la base de la taza, la cara oculta de Ember, verá un botón de considerable tamaño rodeado por dos circunferencias doradas, parte del mecanismo de carga inalámbrica.

Yo soy un cafeínomano de 'pro' (al menos en la cantidad que ingiero) y siendo sincero no me preocupo demasiado por lo que me chuto todos los días. Utilizo indiferentemente un 'volutto' que un 'lungo forte'. Soy incapaz de distinguirlos. Mi rutina es la misma siempre. Voy a la tienda a por cápsulas, me dan a probar uno... ¿Me sabe bien? Pues lo compro. Es abandonar el establecimiento y olvidar del nombre de la especialidad en cuestión. Tampoco me había preocupado de la temperatura. Es cierto que por las mañanas, nada más levantarme, me gusta pimplarme un buen tanque más caliente que templado.

Diferencia entre caliente y frío

Gracias a la 'app' de Ember he descubierto que eso son 58 grados. Lo suelo dejar un rato, mientras me doy la ducha (el otro elemento indispensable de mi rutina diaria para conseguir espabilarme) o cuelgo la lavadora. Hay veces que se me va el santo al cielo y se me queda helado. Esta taza te permite escoger una temperatura concreta en cada momento, crear tus propios modos (en mi caso lo he bautizado como 'cafelazo') o escoger entre los que ya vienen configurados ('latte', 'capuccino', 'te negro'...) con el calor recomendado para cada receta. Parece que esto del café y las infusiones tiene mucha más ciencia de lo que podríamos pensar.

Aunque detecta un rango mucho más amplio, te permite mantener tu bebida entre 50 y 62,5 grados. La medición es casi instantánea. Si sirves el café, verás en la aplicación como sube el termómetro rápidamente. Cuando alcanza lo que les has pedido, te envía una notificación al móvil. Su sistema detecta perfectamente si la taza está vacía o llena. Si no hay nada que calentar, se pone en 'stand by' para ahorrar energía.

Foto: C. Castellón.
Foto: C. Castellón.

He realizado la prueba con un termómetro. En varias ocasiones. Y lo ha clavado, siempre. Hayan pasado treinta, sesenta o ciento cincuenta minutos. La batería fluctúa dependiendo lo que le exigas a la máquina. Dura en torno a una hora si le pidas que te lo mantenga a 54-55 grados. Si optas por 58-60 grados, la autonomía se reduce unos 10 o 12 minutos. A rendimiento máximo, te da para tres cuartos de hora.

Ideal para aquellos que les gusta ponerse un café con leche y tomarselo con calma mientras contesta emails de trabajo con calma, se lee las noticas o se da un garbeo por Twitter para ver lo que han dado de sí las últimas horas. Si quieres utilizarlo más tiempo, puedes dejarlo sobre el plato de carga. Tarda cerca de hora y media en pasar de cero a cien en autonomía. El cable de carga es lo suficientemente largo. Sin embargo sería interesante que incluyese un adaptador USB. En mi oficina no andamos sobrado de enchufes y me vendría bien poder conectarlo al PC.

Té, sopas, cremas...

La aplicación también te ofrece temporizadores para saber cuando quitar la bolsita del té. Te ofrece tres sugerencias (180 segundos para el té verde, cinco minutos para el negro y seis para una infusión de hierbas) pero te permite nuevamente fijar los criterios a tu gusto.

Pero no solo mantener, también te puede levantar ese cortado abandonado a su suerte, que lucha por mantenerse por encima de los 30 grados. En unos pocos minutos te lo pone al doble. Eso sí, el café recalentado sigue sabiendo a café recalentado por muy moderno y 'cool' que te pongas.

Te puede levantar ese café cortado abandonado a su suerte pero seguirá sabiendo a café recalentado

En nuestras pruebas, también hemos utilizado Ember con otras cosas como caldo de pollo. A la hora de darles un chute de calor ha sufrido más con las cremas de calabaza y setas que con la sopa de estrellas. Pero, oye, te salva de un apuro. Su interior es antiadherente. Si queda alguna marca, con pasarle la esponja del fregadero, desaparecerá. Tendrás que fregarla a mano. A pesar de ser resistente a líquidos, no está preparada para lavarla en el lavavajillas. Cosas de la vida y de la tecnología.

Pepito Grillo para la cafeína

Cuenta con aplicación para Android y para iOS. Funciona excelentemente en ambas plataformas, pero con los de Cupertino han ido un paso más allá. No en vano, está entre la selección de accesorios de terceros que la manzana también ofrece en su web. Y es que permiten integrar la taza de Ember, que también tiene 'app' para el Apple Watch, con la plataforma 'Salud'.

Hace una estimación de la cafeína que vas consumiendo y alerta en caso de que te pueda afectar a la tensión, el ritmo cardiaco o el sueño. Vamos, como la compañera tocanarices que te suelta cada dos días eso de 'Pero a ver alma cándida, ¿cuántos cafés te tomas tu al día?' pero en versión 'techie'.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Ember es un 'gadget' original. No es su único producto. Ni el primero. Un tiempo antes ya sacó un termo que permite prácticamente lo mismo. Nadie se ve así mismo descargando la última versión de 'firmaware' para su taza de café, como si de un 'router' o una tele inteligente se tratase. Pero si tienes este aparato, lo tendrás que hacer. Llama mucho la atención. Las risas de incredulidad y la sorpresas son las reacciones más habituales. La cosa tiene menos gracia cuando se habla del precio.

En España cuesta 99 euros. Es una idea genial, desde el punto de vista tecnológico. Pero no deja de ser una taza de lujo. Y, por tanto, imprescindible. Si eres de los que te tomas 'espressos' de esos que te dan para mojarte los labios y poco más, no le sacarás mucho partido.

Puede ser un buen y muy original regalo para la típica madre o el típico padre 'techie'. Un buen detalle para ese amigo 'geek' con aspecto de 'entepreneur' al que le gusta tener todo conectado. Pero nadie se va a morir por tomarse un café frío o por tener que ponerse otro. Al fin y al cabo, Ember es una solución para un problema del primer mundo.

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