TIENE MÁS PINTA DE MOTO QUE OTRA COSA

Probamos la nueva bici eléctrica compartida que llegará a Madrid: ¡cuidado BiciMAD!

MYGO, que ya ha desplegado sus patinetes en la capital, ultima el aterrizaje de su MYGO X, una suerte de 'motocleta' para uno o dos pasajeros, que competirá con el servicio municipal

Foto: Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Aunque son muchos los frentes que ha tenido que abordar Manuela Carmena en su primera legislatura al frente del Ayuntamiento de la capital hay uno que ha destacado por encima de otros asuntos de la política municipal en el tramo final: el de la movilidad. No solo por la entrada en vigor de las restricciones al tráfico empaquetadas bajo la etiqueta Madrid Central, sino por el intento de la corporación de poner orden en las nuevas fórmulas de transporte urbano. Especialmente, el encaje de los patinetes eléctricos, que se han convertido en una digestión más complicada de lo que se preveía cuando se ejecutó un reparto salomónico de autorizaciones por barrios entre 21 operadores.

MYGO, una de las pocas empresas con licencia que ya está operando con sus vehículos (el próximo viernes el 80% de deben estar desplegados), ultima ahora uno de sus nuevos lanzamientos: una bicicleta eléctrica con la que ofrecer una alternativa a BiciMAD, el servicio municipal, cuya popularidad es pareja a las críticas y usuarios desencantados que ha generado.

Dos diferencias clave

Fotos: M. Mcloughlin
Fotos: M. Mcloughlin

MYGO X, el nombre con el que ha sido bautizado este nuevo vehículo, se podrá alquilar en las próximas semanas a través de la ‘app’ como ya se puede hacer con los patinetes. Va a ser un servicio pionero porque aunque hay bicis compartidas en las ciudad, como las de Mobike, no son eléctricas. Hay dos grandes diferencias con BiciMAD. La primera, que aquí no hay bases fijas. La segunda, el vehículo. Y es que MYGO X es una adaptación exclusiva de Cucabike, la una peculiar bicicleta eléctrica de fabricación española.

¿Y qué es lo que hace tan peculiar a este vehículo? Pues básicamente que tiene alma de bicicleta eléctrica (o sea, motor) pero cuerpo de motocicleta. Si uno no está atento es posible que lo confunda. Su asiento, terminado en cuero, es como el de una moto. Incluso en esta bicicleta se puede llevar a dos personas sin ningún problema, en la parte trasera incluso tiene un agarre metálico para el ‘paquete’. Pero no es lo único: amortiguación y otros detalles hacen que la experiencia sea bastante diferente y más segura.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

En Teknautas hemos tenido la oportunidad de probarla durante este lunes por las calles de Madrid. Han sido bastantes personas las que se han quedado mirando el vehículo y nos han preguntado por ello, teniendo en cuenta, como decimos, que tiene hechuras de moto pero tiene pedales, algo que delata su verdadera condición. No es una bici ligera. Ese es el principal peaje. Sus 40 kilos. Ganas contundencia y uno tiene la sensación de ir más seguro entre los coches (cualquiera que se haya movido sobre dos ruedas en la capital me comprenderá) pero también requiere más esfuerzo moverla.

Aceleración muy suave

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

El arranque, de acuerdo a la normativa, cuenta con una aceleración de 5 kilómetros. Al principio cuesta acostumbrarse. Por un tema de mentalidad más que nada. Cuando vas sobre una BiciMAD tiendes a darle un arreón físico apoyándote en el pedaleo para emprender la marcha. Aquí si intentas hacer eso notarás el peso y el movimiento no es tan natural. Sin embargo, una vez aprietas el manguito y empiezas a mover las piernas, rápidamente se activa la asistencia al pedaleo automáticamente. Es un proceso muy suave y progresivo, en unos pocos segundos has alcanzado una velocidad de crucero, en torno a los 18-20 kilómetros, aunque la velocidad máxima sea de 25. La amortiguación, más propia de una 'scooter', hace que los trayectos sean muy tranquilos en lo que se refiere a los botes y pequeños baches.


Su manillar es donde más se nota la diferencia con una bicicleta como la de BiciMAD. Cuentas con claxon, diferentes opciones de iluminación así como con intermitentes. Nunca está de más señalizar con la mano, pero lo cierto es que se agradece esta opción en algunas situaciones. También cuenta con retrovisores. Puede parece una obviedad, pero esto ha hecho que me sienta mucho más cómodo en la carretera. No es lo mismo sentir el zumbido de un coche que tienes detrás que poder ver exactamente la distancia a la que lo tienes y poder manejarte en consecuencia. También tiene luz de freno trasera.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

El centro del manillar está coronado por una pantalla monocolor que nos dan información de la velocidad, los kilómetros recorridos desde que hemos activado la MYGO X así como de la batería que resta. No nos da un porcentaje cerrado. Esa quizás sea una de sus mayores pegas.

El sistema de barras te hace una estimación de lo que queda en ese mismo momento, en esas mismas condiciones. Así que si estás subiendo una cuesta puede ser que te aparezcan dos de las cinco barras y cuando vuelvas a terreno llano, cuatro. La que hemos probado es una de esas unidades 'casi' finales.

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Ese detalle, dos chasis de tamaños diferentes, una cesta inferior y un soporte para colocar el móvil (cuentas con USB para cargar el teléfono) serán mejoras de las 'motocletas' que se pongan en las calles. El indicador de batería es necesario además para que la empresa haga el seguimiento y puedan reemplazar las baterías.

Hasta 40km de autonomía

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Y es que la historia es que estas bicis, al igual que los patinetes de MYGO, cuentan con baterías intercambiables. Así, en vez de tener que retornarlos a base cuando se descargan, una de las furgonetas de la empresa acude al punto donde está la bici y la 'recargan' al instante.

Son baterías de 48 V de voltaje y 12Ah de capacidad. En condiciones óptimas, la autonomía puede alcanzar los 40 kilómetros con un solo 'depósito'. Eso sí, depende el peso del sujeto, las cuestas, la velocidad...

Foto: M. Mcloughlin.
Foto: M. Mcloughlin.

Su motor es de 250w y como decimos alcanza una velocidad máxima de 25km. Se maneja bien por la geografia madrileña. Las hemos puesto a prueba en varias de las cuestas de Malasaña y con el ‘morlaco’ que firma estas líneas a bordo ha podido superar todas ellas, manteniendo un ritmo de 12-14 kilómetros. Si mides más de 1,80, como es el caso, el asiento quizás se te quede un poco bajo y te obligue a ir en una la parte trasera, donde se eleva ligeramente. En la puesta en marcha, habrá modelos más elevados.

La altura, incluyendo retrovisores, llega a 1,08 metros, su anchura es de 64,5 centímetros y de largo ocupa 1,65 metros. Unas cifras que hacen que puedas aparcarla tanto en la acera junto a otras motos, pero también en un parking de bicis. Es más, si uno la deja ahí, pegada a una hilera de motos, pasará bastante desapercibida.

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