EL DOMINIO FUE SUBASTADO EL 14 DE MARZO

El inesperado final de la web de La Nevera Roja: reconvertida en página pirata por 800€

La compañía que sustentaba este dominio desapareció después de que la comprara la multinacional Just Eat y acabaron por vender la URL. Ahora, su nuevo dueño la usa para colar timos y malware

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Los dominios de internet son un poco como la materia. Estos no se crean ni se destruyen, solo se transforman. Por mucho que hayas asociado una URL a una compañía o a una persona concreta, esa empresa puede desaparecer o ser absorbida, pero los caracteres que formaban el nombre de su web seguirán pululando unidos por la red hasta que alguien lo compre de nuevo para hacer con él lo que le dé la real gana, incluso convertirlo en una página pirata. Ese es el caso de la conocida 'startup' española La Nevera Roja, cuyo antiguo dominio ahora es usado para colar todo tipo de timos y 'malware'.

Por si no lo recuerdas, esta 'startup' estuvo en boca de todos en el periodo entre 2016 y 2017 después de que sus dueños, dos emprendedores españoles, consiguieran vender el negocio a una empresa alemana por 80 millones de euros. Solo un año después, este actor, Rocket Internet, tuvo que revenderla por solo 30 millones a su gran rival, Just Eat, y fue en ese momento cuando la marca desapareció. La empresa se quedó bajo el paraguas de la multinacional inglesa y su nombre se metió bajo la alfombra. Es más, si buscas ahora mismo 'La Nevera Roja' en Google verás que Just Eat aparece como primer resultado para que no quede ninguna duda.

El problema es que en esa limpieza a conciencia se dejaron algún cabo suelto, en concreto la URL de la antigua compañía. Nadie se preocupó de renovar su licencia y acabó, como muchas otras, sin dueño. Hasta este 14 de marzo, cuando fue subastada en una de las grandes webs de subastas de dominios (sí, estas webs existen) y comprada por 850 dólares (unos 760 euros). ¿El comprador? Jane Dew, una cuenta con sede en las Islas Caimán.

La cosa es que el tal Jane Dew no es un usuario cualquiera que quiere aprovechar el tirón de la marca para conseguir lanzar un nuevo proyecto o uno de sus antiguos dueños que quiere recuperar un dominio que le ha traído muchas alegrías, sino que se trata de un, como los denomina Sergio de los Santos, especialista en ciberseguridad de ElevenPaths, "carroñero". Si buscas el historial de Jane Dew es muy sencillo ver que se trata de un usuario que compra sin parar todo tipo de dominios con una idea clara, llevar a todo el tráfico que generan a webs piratas.

Todas repiten el mismo 'modus operandi'. Su contenido va rotando y pocas veces repiten un mismo resultado. Puede que si entras en 'laneveraroja.com', la primera vez acabes en una supuesta noticia sobre Amancio Ortega y las criptomonedas (es un timo del que ya hablamos en Teknautas) o a un supuesto convertidor de documentos word en PDF. Pero también puedes acabar en un extraño buscador o incluso es posible que no te aparezca nada.

Supuesta noticia a la que te puede reenviar la web. Obviamente es un timo
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También te puede llevar a un extraño descuento de Groupon
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"Está claro que este dominio ha entrado en una maquinaria súper industrializada de webs piratas. Estas prácticas están súper controladas y preparadas y no es para nada algo 'amateur'. Geolocalizan al usuario y rotan el contenido constantemente. Al final es una idea más para aprovecharse de los resquicios de internet para sacar dinero", explica De los Santos en conversación con Teknautas. "Hay gente que incluso paga por saber en qué momento va a caducar la licencia por un buen dominio para poder hacerse con él y aprovechar su popularidad o para posicionar mejor en Google, es todo un negocio", apunta este experto.

Solo hay que pasarse por páginas de subastas como la citada anteriormente para ver que los precios por un dominio pueden superar incluso los 3.000 dólares. Todos sabemos la importancia y del valor de un nombre de usuario en internet ya sea en Instagram, en Twitter o en una web.

Las subastas más potentes de este miércoles
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El negocio de los carroñeros

Pero esto no pasa solo con dominios o URLs, sino que también se da en muchos otros entornos. Aquí ya destapamos el caso de las cuentas de Instagram que utilizan los nombres de marcas como Netflix para ganar usuarios para luego venderlas al mejor postor, y hay más. De los Santos recuerda una investigación que realizaron desde ElevenPaths y que descubrieron que incluso había piratas que aprovechaban los repositorios inactivos de GitHub para colar contenidos maliciosos y otra situación muy conocida se da con las extensiones de Chrome. "El que crea todos estos espacios no tiene tiempo o dinero para seguir manteniéndolos y acaba por venderlos a extrañas empresas que les dan una buena cantidad de dinero por tomar el control completo", apunta el experto.

También ocurre con aplicaciones como las 'apps' Gremlin, que descubrió el conocido experto en ciberseguridad Chema Alonso en 2015. "Al final todos los casos siguen los mismos patrones. Los carroñeros encuentran un proyecto con bastante tráfico o muchos usuarios, pagan por ello al desarrollador y utilizan todo su potencial para colar 'malware', 'adware' y demás contenido malicioso. Eso sí, yo creo que en el caso de los dominios, para lo poco que cuesta mantenerlos, se merecen un final feliz. No le habría costado nada a la gente que tuvo La Nevera Roja poner un mensaje de despedida o redirigir su tráfico a Just Eat y habrían evitado ensuciar su marca", termina De los Santos.

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