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Un día con la Brompton Electric: la bici urbana que querrás solo tiene un gran fallo

La compañía inglesa que se ha convertido en una especie de Apple de las bicis plegables estrena su nueva 'e-bike' con grandes prestaciones y un gran inconveniente

Foto: Imagen de la Brompton Electric (Reportaje fotográfico: Guillermo Cid)
Imagen de la Brompton Electric (Reportaje fotográfico: Guillermo Cid)

Si alguna vez has estado pensando en comprarte una bici plegable, o la llegaste a adquirir, seguramente sepas muy bien qué es Brompton. Esta compañía inglesa se ha convertido en el Apple de estos modelos. No fue la primera en inventar este tipo de bici, no hace apenas publicidad ni es la que más ha cambiado este mercado, pero, gracias a su sistema plegable (algunos dicen que es el mejor del mundo) y el boca a boca, se ha vuelto todo un icono para los ciclistas urbanos. Ahora, para no perder este puesto, y obligada por la guerra por el transporte urbano que ha explotado con el ‘boom’ eléctrico, ha decidido lanzar su propio vehículo con batería. Y había que probarlo.

Bajo el nombre de Brompton Electric, esta empresa ha lanzado una bicicleta eléctrica bastante particular y diferente a lo que estamos acostumbrados a ver por las calles. Siguiendo las líneas de la compañía, su diseño es casi idéntico a sus hermanas tradicionales. Tanto es así que si no te fijas en los detalles es muy posible que la versión con batería pase totalmente desapercibida. Entonces, ¿dónde están los cambios? Pues aquí te los enseñamos.

Hemos circulado por todo Madrid durante un día con esta bicicleta y, aunque el tiempo es bastante justo para probar todas las prestaciones de una bicicleta hecha a mano que, además, como buen producto inglés, está pensada para que dure muchos, muchos años, hemos podido sacar conclusiones bastante claras. Y es que desde el momento en que la coges descubres que no, no es una ‘e-bike’ más, ni mucho menos.

La calidad de los materiales está más que garantizada, respeta la comodidad y versatilidad que caracteriza a la marca, su rapidez en el pliegue y el despliegue (se tarda como unos 20 segundos en hacer todo el proceso y es un símbulo de Brompton) y sus posibilidades son muchísimas. El motor eléctrico te ofrece ese ‘punch’ que hace que el ir todo el día con la bici de un lado para el otro deje de ser algo que eche para atrás al usuario para convertirse en una ventaja e incluso detalles como su amortiguador trasero hacen que gane en diversión y opciones para moverte por la ciudad. Eso sí, los problemas también existen, hay muchos detalles que podrían pulirse y mejorarse y que se acrecientan cuando vemos el precio de salida del vehículo: 2.995 euros.

(Foto: G. C.)
(Foto: G. C.)

Es cierto que es un coste acorde al mercado de las bicicletas eléctricas y a lo que normalmente suele costar uno de sus producto (su bici tradicional ronda los 1.200 euros), pero, sinceramente, esa cifra de cuatro dígitos es el mayor escollo para cualquier usuario que desea lanzarse a este tipo de sector. Pero vamos a ver con más detalle qué es lo que trae esta particular bicicleta.

Batería para varios días

Como comentábamos anteriormente, en el diseño la bicicleta es casi un calco de sus hermanas tradicionales y, en este caso, eso es un puntazo. Si algo funciona, por qué lo vas a cambiar. Como toda bici plegable cuenta con un pequeño cuadro, ruedas de 16 pulgadas y una tija alargada que permite ajustar el vehículo a todo tipo de alturas y además sirve, en este caso como sistema de seguridad en el pliegue. También cuenta con dos tipos de cambios, uno con 2 velocidades, simpleza al máximo, y otro con 6 que hace que la bici sea más práctica en todo tipo de terrenos, estos cambios son internos por lo que puedes poner la velocidad que quieras en parado y arrancar sin problemas.

Ahí hay poco que criticar, el amortiguador trasero es genial para circular por las parcheadas calles de la capital y acaba con los miedos de aquellos que estamos acostumbrados a las bicis grandes en un momento. El peso, aunque notable (unos 17 kilos con la batería en la versión de 6 velocidades), es fácil de transportar y cuenta con un 'modo carrito' para llevarla arrastrando con dos ruedines que tiene acoplados. Yo también me he reído muchas veces de estos pequeños modelos comparándolos con las bicis que solemos llevar desde pequeños, pero, eh, con esto te mueves entre coches y pedaleas igual que con una bici con ruedas de 27”, y con el añadido eléctrico.

Primer paso del pliegue (Foto: G. C.)
Primer paso del pliegue (Foto: G. C.)
Modo carrito. (Foto: G. C.)
Modo carrito. (Foto: G. C.)

Modo plegado. (Foto: G. C.)
Modo plegado. (Foto: G. C.)

Vamos con la parte eléctrica. Desde la compañía se afanan en vender que es una bici por la que hay que cambiar el ‘chip’. En nuestro país, al contrario que ocurre en otros lugares como Holanda o el propio Reino Unido, estamos acostumbrados a pensar en bicis de montaña o de carretera como herramientas para hacer deporte y es en estos sectores donde más bicicletas eléctricas hemos empezado a ver (marcas españolas como Orbea están más que asentadas en el espacio de las ‘e-bike’ de montaña, por ejemplo), pero esto es algo diferente, puramente urbano.

La Electric es un vehículo para transportarse, deja de lado los conceptos deporte o sudor, y lo cierto es que la batería es fundamental para este cometido en una ciudad llena de cuestas como Madrid. Su sistema se basa en una serie de sensores colocados en el pedalier que, dependiendo del esfuerzo que estés haciendo para avanzar, calcula la potencia que necesitas y te la otorga en el siguiente movimiento. ¿De dónde viene esa energía? Pues de un sistema de tracción delantera bastante llamativo con un motor acoplado a la rueda y una batería que se disimula como si fuese una bolsa para transportar tus cosas.

Imagen de la batería una vez instalada en la bicicleta. (Foto: G. C.)
Imagen de la batería una vez instalada en la bicicleta. (Foto: G. C.)
Motor delantero. (Foto: G. C.)
Motor delantero. (Foto: G. C.)

Para evitar pesos innecesarios y facilitar la manejabilidad, la batería es extraíble y se lleva en un enganche situado en la parte delantera disimulada como una pequeña alforja. La marca quiere simplificar al máximo este añadido, por ello ni siquiera tienes que ver cómo es la batería entera sino que se puede cargar y manejar escondida en una mochila brompton que incluso te puedes colgar una vez que dejes de utilizar la bici.

(Foto: G. C.)
(Foto: G. C.)

Las prestaciones son más que aceptables. Su capacidad da para entre 30 y 70 kilómetros (dependiendo de cómo la utilices) tiene tres modos que puedes cambiar, eso sí, cuando estés parado para exigir más o menos potencia, te permite elegir el tipo de iluminación que quieres y tiene un indicador del nivel de batería. Detalles a favor: cuenta con un puerto USB para cargar el móvil mientras circulas. Detalles en contra: no se recarga con el movimiento, algo que sería clave para aumentar la vida de la pila y que daría mucha más autonomía.

Nosotros hicimos más de 15 kilómetros por todo el centro de Madrid intercalando subidas, bajadas, arrancadas, tiempo en parado y jugando con los tres modos y las velocidades, y aún quedaba dos quintos de la batería para poder seguir circulando. Como resultado se ve facilmente que es un sistema muy cuidado y preparado, pero que podría mejorarse, sobre todo en el momento de la carga. Además de necesitar un cargador especial, tarda entre 3 y 5 horas en llenar la pila.

El problema del mercado

Tras probarla queda bastante claro que tenemos ante nosotros uno de los mejores modelos de ‘e-bike’ urbana que se pueden adquirir en el mercado actual y que busca dar un golpe sobre la mesa en este terreno. Pero el precio es un gran inconveniente.

A Brompton, cuyas bicis tradicionales rondan los 1.200 euros, quizá la subida hasta los 2.955 para su versión eléctrica no le parezca demasiado, pero sí lo es para un usuario que vive fuera de este mercado y que compara este precio con posibles alternativas como motos o patinetes. Y es que si en algo están perdiendo terreno las ‘e-bike’ sobre otras soluciones con batería es en sus costes son desorbitados.

(Foto: G. C.)
(Foto: G. C.)

Es fácil ver modelos de 'e-bike' que superen los 4.000 y los 5.000 euros, y hay muy pocos que bajen de los 1.000, ni siquiera Xiaomi lo hace (solo encontramos algún ejemplo en el terreno de las semiplegables). Si comparamos su utilidad con la de los patinetes que suelen rondar los 400 euros encontramos que hay una diferencia sustancial que puede hacer caer la balanza del lado de los segundos. Sus opciones cada vez están más parejas y las diferencias desaparecen a pasos agigantados.

Está claro que Brompton no busca con este modelo crear una bici para todo tipo de usuarios. Siempre ha sido una marca ‘premium’ y aspiracional y en esa línea va su Electric. Habrá que ver si esta estrategia funciona en un mercado, el del transporte urbano, cada vez más lleno de competidores y con alternativas muy rompedoras. La experiencia de uso es espectacular pero, ¿cuántos usuarios pueden llegar a probarla?

¿Merece la pena?

Si has llegado hasta aquí la pregunta está clara. La respuesta, no tanto. Es obvio que se trata de un vehículo de primerísimo nivel, hecho a mano, personalizable (puedes cambiar el manillar, las velocidades o añadirle guardabarros) y con una durabilidad que se presupone muy alta. Si buscas algo así querrás tener esta Brompton Electric. El problema es si podrás.

El precio es prohibitivo y eso es un 'handicap' claro, pero le salva, sin duda, sus capacidades y la calidad que atesora. Un punto que juega tanto a favor como en contra de este modelo es que es el primero que la marca saca de este tipo por lo que el rango de mejora es brutal (por ejemplo aún no se puede probar la supuesta ‘app’ que permitirá optimizar el uso de la batería y ajustar puntos que como la seguridad).

(Foto: G. C.)
(Foto: G. C.)

Sin duda es un gran vehículo creado por una compañía que no para de crecer y que en 2018 subió un 12,5% a nivel global y tiene una posición más que cómoda en su sector. La decisión es si con ese dinero en la mano prefieres apostar por la Brompton Electric o por otra opción. Contando con ese presupuesto, el problema está en la decisión final habrá que ver si Brompton es capaz de dar una empujón en esa duda.

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