Tencent ya supera a Facebook en valoración

Cómo Alibaba y Tencent han cazado a Amazon y Google gracias a la censura china

Las 'big five' tecnológicas ahora son siete: las chinas Tencent y Alibaba se han colado en este grupo donde, hasta hace poco, solo figuraban Apple, Google, Facebook, Microsoft y Amazon

Foto: Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo de Alibaba. (Reuters)
Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo de Alibaba. (Reuters)

Una capitalización de mercado que ronda los 500.000 millones de dólares. Líderes de un sector tecnológico. Potentes inversores fuera de su país de origen y las estrellas de internet dentro de sus fronteras. Aunque se trata de dos compañías con estrategias y culturas completamente distintas, las chinas Tencent y Alibaba tienen bastantes cosas en común, más allá de su procedencia.

Otra de sus similitudes es que ambas han ingresado recientemente en el selecto grupo de empresas que superan los 400.000 millones de dólares de valoración, hasta hace poco integrado únicamente por nombres estadounidenses: Apple, Google, Facebook, Microsoft y Amazon. Las cifras de los dos gigantes asiáticos sobrepasan con creces las de otras firmas como Intel, Cisco o IBM.

Si bien no se habla mucho de ellas en Occidente —donde reinan las ‘big five’ originales—, en China, el mayor mercado digital del mundo, con más de 700 millones de usuarios, son el pan de cada día. En conjunto, las plataformas de comercio electrónico propiedad de Alibaba cuentan con más de 500 millones de consumidores activos mensuales y la popular aplicación de mensajería WeChat de Tencent ha rebasado los 1.000 millones de cuentas.

Desde finales de los años 90, ambas empresas han alcanzado su posición hegemónica echando profundas raíces en el estado asiático que las ha visto nacer, donde la implacable censura del Gobierno impide que posibles competidores norteamericanos, como Facebook y Amazon, puedan siquiera probar suerte. Las peculiaridades de un vasto mercado doméstico en continuo crecimiento y su habilidad para inventar y cubrir necesidades tecnológicas las ha catapultado a un éxito que comienza a traspasar fronteras.

Videojuegos y redes sociales

Las dos firmas asiáticas basan su estrategia en sectores muy diferentes. “Mientras que Tencent proporciona plataformas de redes sociales, videojuegos ‘online’ y servicios de contenidos digitales líderes en China, Alibaba tiene el dominio del comercio electrónico”, explica a Teknautas Ivy Buche, investigadora y responsable de transformación empresarial en la escuela de negocios suiza IMD.

Las mascotas de WeChat, parte de Tencent. (Reuters)
Las mascotas de WeChat, parte de Tencent. (Reuters)

El actual líder de Tencent, el emprendedor Ma Huateng, apodado Pony Ma, cofundó la empresa en 1998. Al año siguiente lanzaba su primer producto: el servicio de chat para ordenadores QQ, una copia del ‘software’ israelí ICQ, el primer cliente de mensajería instantánea de internet. La aplicación de Huateng ofrecía desde llamadas hasta juegos, en los que precisamente basaba sus ingresos. En lugar de bombardear a los usuarios con publicidad, les cobraba por comprar extras dentro de las partidas.

La intensa apuesta por la innovación dentro de la compañía, donde más del 50% de los empleados se dedica a la I+D, impulsó el desarrollo de WeChat. La aplicación para móviles destituyó a su predecesor y amplió el ecosistema de servicios hasta convertirse hoy en día, prácticamente, en una especie de sistema operativo que permite a los chinos pagar en cualquier establecimiento del país con la función WeChat Pay.

En 2016, más del 70% de los ingresos de Tencent provenía de las suscripciones y las compras realizadas en sus videojuegos y plataformas sociales. Solo últimamente se ha decidido a introducir anuncios: “Sus beneficios por publicidad han pasado de ser inexistentes en 2008 a suponer un 19% en 2016”, subraya Buche.

En 2016, más del 70% de los ingresos de Tencent provenía de las suscripciones y compras realizadas en sus videojuegos y redes sociales

El empresario Jack Ma, cofundador y actual presidente ejecutivo de Alibaba, también optó por una estrategia de negocio poco común cuando creó la compañía en 1999 junto con 17 socios en un complejo de apartamentos del distrito de Hangzhou. En su plataforma de comercio electrónico Alibaba.com, que ofrece productos de diversos países a clientes internacionales, los vendedores pueden registrarse gratis y solo pagan por extras como mayor visibilidad.

En 2010, la firma lanzó AliExpress como una alternativa para que usuarios y pequeños negocios foráneos pudieran comprar artículos de China. Tres años después veían la luz tanto Tmall Global, una web de ‘ecommerce’ enfocada a empresas extranjeras, como Taobao, un sitio similar a eBay. En todos los casos, su principal fuente de ingresos —representa alrededor del 85 %, según Buche— son los vendedores chinos, aunque de distinta forma: en TaoBao les cobra por publicitarse y en Tmall deben abonar tanto una cuota anual como una comisión por las transacciones.

Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo de Alibaba. (Reuters)
Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo de Alibaba. (Reuters)

Como Tencent, Alibaba también apuesta desde 2003 por los pagos virtuales a través de su aplicación Alipay, una plataforma que permite desde comprar productos en tiendas físicas escaneando códigos QR hasta realizar transacciones bancarias o almacenar documentos de identificación digital. En 2015, la herramienta, constituida como una empresa independiente, cambió de nombre a Ant Financial Services Group. Según fuentes del sector, la valoración de la ‘startup’ ronda actualmente los 150.000 millones de dólares (cerca de 130.000 millones de euros).

Érase un país a un móvil pegado

Ambos gigantes demuestran un insaciable afán inversor que los ha llevado a meter mano en compañías y ‘startups’ tanto nacionales como extranjeras, haciéndose con un pedazo o comprándolas directamente. Es una de sus estrategias para abrirse paso en otros territorios, sobre todo del sureste asiático, donde las dos firmas han puesto la vista de cara a su expansión internacional debido a las similitudes con su país de origen.

A pesar de su exponencial crecimiento, ambas empresas siguen obteniendo el grueso de sus beneficios de China. Allí es donde verdaderamente triunfan. “Su éxito se debe a las particularidades del mercado doméstico”, señala Buche. Por una parte, continúa la experta de IMD, las tecnológicas se han desarrollado en unas condiciones de mercado muy singulares: el proteccionismo chino ha impedido que Facebook, Twitter o Google puedan operar en el país. Asimismo, Buche alude a la falta de regulación del Gobierno en torno a la privacidad y la seguridad de los datos que ha reinado en el país asiático durante los últimos años.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Por otra parte, China se caracteriza por una creciente penetración de la internet móvil y los ‘smartphones’. Los usuarios prefieren jugar en el teléfono que en el ordenador o en consolas, emplean las redes sociales en todos los ámbitos de su vida y han convertido los ‘smartphones’ en su principal canal de consumo. Solo en 2017, se realizaron en China pagos móviles a través de plataformas de terceros valorados en 15.400 billones de dólares (algo más de 13.000 billones de euros), más de 40 veces las transacciones registradas en los Estados Unidos en el mismo periodo. De estos, Alipay gestionó alrededor del 54 %, mientras que WeChat Pay acaparó un 39%.

La asignatura pendiente de las dos tecnológicas sigue siendo Estados Unidos. Si bien han invertido en distintas empresas norteamericanas, la Administración bajo el mando de Donald Trump se ha encargado de echar el freno a todas aquellas operaciones que a su juicio podían suponer un riesgo para la seguridad nacional, como fue el caso de la compra frustrada de MoneyGram por parte de Ant Financial Services en enero.

A pesar de su éxito, Tencent y Alibaba deben enfrentarse a varios retos para mantener su hegemonía. Entre ellos figuran su competencia en cada vez más sectores, las dificultades para conquistar Occidente, los límites de crecimiento del mercado de internet chino y el aumento de la presión por parte del Gobierno del país asiático, consciente de la importancia de la vida digital de los ciudadanos. Por ahora, sin embargo, parece que los más de 750 millones de usuarios de internet son suficientes para mantener a estos dos gigantes a flote.

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