Golpe a Correos, SEur, MRW y UPS

El fin de los repartidores, o cómo Amazon va a apuñalar a las grandes 'paqueteras'

La decisión del gigante del comercio electrónico de repartir sus propios paquetes amenaza con poner patas arriba el sector postal patrio. ¿Quién sale perdiendo (y por qué)?

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La sociedad pública Correos y Telégrafos no pasa por su mejor momento: los Presupuestos Generales prevén que cerrará el 2018 con unas pérdidas de 122,6 millones de euros. La empresa estatal lleva varios años acumulando resultados deficitarios, una decadente situación financiera que, según ha dejado entrever recientemente el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, planea capear apostando fuerte por la gestión de paquetes procedentes del ‘e-commerce’.

No en vano, las cifras relativas a la paquetería con origen en el comercio electrónico sí arrojan algo de luz al panorama del sector postal patrio. De acuerdo a los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, durante el segundo trimestre del 2017 movió más de 7.300 millones de euros en España, un 23,4% más que en el mismo periodo del año anterior.

En cuanto a la gestión logística de los envíos, la empresa predominante es el operador público (Correos y su filial de paquetería y transporte urgente, Correos Express), con un 42,6% del total en el primer semestre del año pasado, seguido por Seur y MRW, con un 17,0% y un 13,1%, respectivamente. Pero el sector se enfrenta a una profunda transformación provocada, precisamente, por el auge de las tiendas 'online'' y acelerada por los pasos de Amazon.

Si el desembarco del gigante de internet en España removió las aguas de la distribución y la logística, el hecho de que comience a repartir sus propios paquetes puede causar un verdadero tsunami. Y sus planes van por ahí: el año pasado lanzó su propio operador logístico (Amazon Logistics) y su flamante servicio de entrega a domicilio (Amazon Flex) lleva ya varios meses funcionando en nuestro país en ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia.

Los Presupuestos Generales del 2018 prevén un recorte del de 60 millones de euros en la asignación al Grupo Correos (Foto: Correos)
Los Presupuestos Generales del 2018 prevén un recorte del de 60 millones de euros en la asignación al Grupo Correos (Foto: Correos)

De momento, los de Jeff Bezos entregan a través de Correos Express entre 15.000 y 20.000 paquetes diarios —en Navidad pueden alcanzar los 90.000—, según Juan Carlos Gutiérrez, presidente del Comité de Empresa de Correos Express Vallecas. En caso de que prescindieran del operador público para gestionar un volumen “tan brutal” de envíos, “habría que redimensionar todo: la plantilla, los autónomos contratados, la infraestructura…”, advierte Gutiérrez a Teknautas.

Para hacer frente al aluvión de paquetes procedentes del ‘e-commerce’, Correos ha hecho “un gran esfuerzo inversor tanto en infraestructuras como en tecnología”, indican desde la empresa pública. También estudiaba a finales del año pasado reforzar su servicio de mensajería urgente hasta el 2020 y contratar a unas 10.000 personas, más de las que ya había incorporado a su flota. “Si antes teníamos 250 autónomos para repartir en Madrid, ahora superamos los 400”, dice Gutiérrez.

Convertirse en un operador de reparto significa quedarse con un mayor margen de los beneficios que generan los envíos

La sacudida también podría sentirse en el resto de firmas con las que Amazon ha tejido relaciones comerciales. No solo confía en otros proveedores tradicionales como Seur o MRW, sino que en los últimos tiempos se ha decantado por empresas de reparto más pequeñas como Instapack, Ara Vinc o Tipsa a través de Logistics, en parte porque a los primeros les cuesta cada vez más aceptar sus condiciones abusivas (grandes volúmenes a precios ridículos).

Amazon gana, los repartidores pierden

“Amazon ha visto que la distribución es un negocio y también quieren quedarse con él”, señala el presidente del Comité de Empresa de Correos Express Vallecas. Convertirse en un operador de reparto significa quedarse con un mayor margen de los beneficios que generan los envíos. Se salta a las empresas de transporte y se queda con su parte.

En la flota de su servicio Flex hay tanto empleados propios de la compañía como autónomos. Externalizar el reparto no es ninguna novedad —“en las empresas de toda la vida como Correos Express todo está externalizado”, dice Gutiérrez—, ni que se contraten trabajadores por cuenta propia. El problema es que las exigencias del comercio electrónico están conduciendo a la precarización de la actividad.

Colas de coches particulares, a la espera de recibir sus paquetes para repartir. (Foto: Analía Plaza)
Colas de coches particulares, a la espera de recibir sus paquetes para repartir. (Foto: Analía Plaza)

En Teknautas destapamos recientemente hasta dónde pueden llegar estas prácticas. Entre el ejército de autónomos que reparten en su propio coche se encuentran familias enteras. Mientras uno deja los paquetes, otro vigila el vehículo cargado. Así van mucho más deprisa. La responsabilidad de lo que pase en el coche (accidentes si llevas a tus nietas o robos de paquetes) es uno de los aspectos que más dudas legales generan: Amazon no solo no se hace responsable, sino que no cuenta a quienes se apuntan que para repartir mercancía en coche en España necesitas una autorización administrativa.

"Es uno de los principales problemas. Un particular no puede llevar paquetes por ahí", afirmaba Celia Ferrero, vicepresidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), en este reportaje. A diferencia del reparto de mensajería (el que hacen Deliveroo y Glovo en bici o moto), el de mercancía "está sujeto a una autorización administrativa: el vehículo puede ser propio, pero necesita esa autorización. Si llevan acompañantes, tendrían que estar dados de alta como autónomos colaboradores. Y si tienen un accidente, el seguro del vehículo rechazaría la cobertura por estar realizando una actividad económica".

En el 2016 los ingresos por paquetería subieron un 18,2 % respecto al año anterior (Foto: Amazon)
En el 2016 los ingresos por paquetería subieron un 18,2 % respecto al año anterior (Foto: Amazon)

Ante las consultas de este medio, Amazon ha rehusado hacer declaraciones y solo nos remite a las bases de su servicio Flex, que reconoce a los repartidores a tiempo parcial como “socios de entrega independientes” que utilizan la tecnología de Amazon (una aplicación) “para apoyar sus servicios de entrega ganando 14 euros por hora”.

Tradicionalmente, el autónomo que se dedica a la distribución se lleva un mínimo fijo y un porcentaje según los envíos para capitalizar el servicio. Pero esta figura está desapareciendo porque el comercio electrónico “no deja el margen de ganancia suficiente por la entrega efectiva [Amazon exige un 95 % de calidad, de lo contrario penaliza]. Para percibir una cantidad sustancial tienen que trabajar el doble y triplicar las entregas y eso es muy complicado”, explica Carlos Gutiérrez.

Diversificación de servicios para sobrevivir

Aunque parece que solo sus últimos movimientos han hecho sonar las alarmas en nuestro país, hay quien lleva tiempo advirtiendo sobre sus intenciones. En el 2016, la consultora del sector del transporte y la logística SJ Consulting Group aseguraba en un informe que el objetivo de la firma de Bezos es convertirse en el principal canal entre los fabricantes y los clientes. Cualquier empresa que se sitúe en el medio se verá obligada a trabajar con la multinacional o corre el riesgo de desaparecer.

Consultadas por Teknautas, MRW, Seur y Correos han evitado pronunciarse directamente sobre cuestiones relacionadas con Amazon. Lo que sí ponen de manifiesto son sus esfuerzos por adaptarse a los cambios en el sector y la creciente demanda procedente del comercio electrónico. “En el 2017 casi la mitad del volumen de envíos ha sido B2C [procedentes del ‘e-commerce’], lo que ha supuesto en torno a un 30% de la facturación”, indican desde Seur.

Terminales automatizadas CityPaq de Correos (Foto: Correos)
Terminales automatizadas CityPaq de Correos (Foto: Correos)

La tecnología al servicio del usuario (como las herramientas para seguir los envíos), la destinada a acelerar las entregas (como las taquillas automáticas CityPaq de Correos) y el refuerzo de las divisiones de envío urgente (el servicio Now, de Seur, duplicó su actividad en el último año) son algunas de las estrategias de los operadores tradicionales para no perder cuota de mercado.

En cualquier caso, los acuerdos comerciales, en los que se establece la entrega de un volumen determinado de paquetes a un precio rebajado, tienen una validez de varios años, lo que podría impedir que Amazon prescindiera de un plumazo de todos sus actuales proveedores del servicio de reparto.

Las empresas, por su parte, saben que no conviene meter todos los huevos en la misma cesta. Depender únicamente del gigante estadounidense puede significar un batacazo monumental si este deja de contar con ellos. Por eso se centran en sus otros clientes, en ampliar el abanico de servicios y en apostar por la innovación para adaptarse a los cambios en un sector que, como ya ha ocurrido con otros, internet ha transformado irremediablemente.

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