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Desmayos, accidentes y precariedad: el grave conflicto laboral que Tesla oculta

Varias investigaciones han revelado que la fábrica de Tesla en Fremont (California) presentaba un número inusual de accidentes laborales no registrados. ¿Qué está ocurriendo?

Foto: Empleados en una fábrica de Tesla. (Reuters)
Empleados en una fábrica de Tesla. (Reuters)

Era un chiste era fácil pero irresistible: Elon Musk es capaz de mandar un deportivo rojo al espacio pero no de entregarle el Sedan al medio millón de terrícolas que pagaron más de mil dólares por tenerlo antes. "Si podemos mandar un deportivo al cinturón de asteroides, probablemente podamos arreglar los problemas de producción del Model 3", respondió el famoso director ejecutivo de Tesla. "Es solo cuestión de tiempo". Desde entonces, Tesla ha ocupado titulares, no por haber cumplido sus promesas sino por las denuncias de sus trabajadores, que pierden la salud para poder cumplirlas.

Elon Musk es el Steve Jobs de su generación, pero con una notable diferencia. Jobs era un visionario despiadado que conducía a sus equipos sin comprender sus herramientas de diseño o de programación. Musk se ha configurado como el ingeniero capaz de involucrarse en el producto hasta el último tornillo. El 11 de abril salió en la tele diciendo que estaba tan agobiado que dormía en el suelo de la fábrica y llevaba días sin ducharse.

"¿En serio? ¿Y eso por qué?", le preguntó con aparente incredulidad la presentadora del programa de CBS 'This Morning', Gayle King. "No creo que la gente deba enfrentarse a dificultades mientras el CEO está de vacaciones". Lo que no dijo es que las dificultades eran consecuencia directa de sus extravagantes promesas.

Primero dijo que en 2018 estarían produciendo medio millón de coches, un aumento del 495% con respecto a 2016. Como era de prever, no llegaron. Perdieron 619 millones de dólares. Después dijo que a finales de marzo estarían fabricando 500 al día, 2.500 a la semana. Llegaron a los 2.020, dejando colgados a 400.000 "early adopters" que habían pagado 1.000 euros de más por el privilegio de conducirlo antes que sus vecinos.

Lejos de amedrantarse, en abril Musk dobló la apuesta, diciendo que en junio estarían fabricando 6.000 Model 3 por semana. "Como parte del proyecto de 6.000 por semana, la producción de los Model 3 en Fremont pasará a operaciones de 24/7", escribió en un correo a sus managers hace diez días. "Esto significa que añadiremos un tercer turno a la planta de montaje, carrocería y pintura". Dos días después, una investigación del Center for Investigative Reporting reveló que la fábrica de Fremont presentaba un número inusual de accidentes laborales no registrados. Por segunda vez, Musk tuvo que parar la producción.

El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk. (Reuters)
El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk. (Reuters)

Son accidentes graves. El informe incluye miembros “cercenados por maquinaria, aplastados por montacargas, quemados en explosiones eléctricas y salpicados por metal fundido”. Los responsables de planta incumplieron leyes federales y locales al no reportar los accidentes. En un comunicado oficial, la empresa aseguró que se trataba de una campaña de desinformación orquestada por extremistas sindicales despedidos por Tesla. La Unión Internacional de trabajadores ha denunciado a Tesla por despedir a varios de sus empleados como castigo por sus actividades sindicales.

Me despidieron por tratar de mejorar las vidas de mis compañeros. La gente se está haciendo daño y están cobrando menos de lo que deberían

“Me despidieron por tratar de mejorar las vidas de mis compañeros", explicaba Richard Ortiz, un veterano de la industria. "Sabía que no mejoraría mi popularidad con la empresa pero la gente se está haciendo daño. Y están cobrando menos de lo que deberían. Y están siendo tratados injustamente”. Prueba de ellos es que, durante el parón involuntario, los trabajadores tuvieron que elegir entre gastar sus días de vacaciones o irse a casa sin cobrar.

No solo eso: el alto grado de automatización de la cadena ha duplicado la media de accidentes de una cadena de producción tradicional. "Todo parece el futuro menos nosotros", le contaba Ortiz a The Guardian. El relato recuerda a las granjas de producción masiva. "He visto a gente desmayarse, caerse de bruces al suelo como una tortilla", contaba Jonathan Galescu, otro técnico de la misma planta. "Nos mandan a trabajar a su alrededor mientras todavía está en el suelo". A pesar de las condiciones victorianas, muchos mantienen la ilusión de trabajar en una empresa del futuro. “Estamos cambiando el mundo", dice Ortiz. "No puedo esperar a que mi nieta vaya un día a clase y diga: mi abuelo estaba allí".

(Reuters)
(Reuters)

Tesla asegura que su objetivo es convertirse en la fábrica más segura del mundo. Pero tiene prisa por implantar el Sedán. Es su primer coche para el público general en un mercado que empieza a ponerse las pilas. La competencia le pisa los talones y le gana en producción: General Motors con el compacto Chevrolet Bolt; BMW con el i3 y Nissan con su LEAF. Toyota y Faraday Future ofrecen modelos aparentemente similares a precios competitivos. Es ahora o nunca. Por eso ha prometido un ritmo de producción tan disparatadamente alto que está destrozando la salud de sus trabajadores y su relación con las empresas que subcontrata.

La compañía ha reconocido que el número de accidentes registrados entre 2013 y 2016 estaba por muy encima de la media. Y no solo eso. La fábrica ha recibido numerosas denuncias por serios abusos y casos de discriminación relacionados con la raza, el género y la orientación sexual. Les han acusado de explotar inmigrantes de europa del este por menos de cinco dólares la hora. La empresa más icónica de la última revolución industrial recuerda cada vez más a las fábricas textiles de la primera.

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