“TENGO MUCHOS SEGUIDORES, INVÍTAME”

"Una 'influencer' me pide 100 € y cenar gratis en mi restaurante por una foto en Instagram"

El chef de un restaurante de Salamanca ha compartido la oferta que le ha llegado por parte de una ‘influencer’, pero no es el único caso en el que se cambian seguidores por comer gratis

Foto: Tapas 3.0, el restaurante de Jorge Lozano.
Tapas 3.0, el restaurante de Jorge Lozano.

Una cena para dos en un buen restaurante que no solo te sale gratis, sino donde además, de postre, recibes 100 euros. Es la oferta que le ha llegado a Jorge Lozano, el chef del local salmantino Tapas 3.0. A cambio, él recibiría publicidad: una fotografía de la cena publicada en el Instagram de la comensal 'influencer'.

“Ella colgaría una foto en Instagram y me daría la posibilidad de elegir la comida con la que la agasajaríamos. Por todo este arduo trabajo, comer por la patilla, tener camareros y cocineros trabajando para la 'influencer', yo tendría que pagarle 100 euros más IVA”, ha publicado en su perfil de Twitter. “Ni una mención a la comida, da igual que sea buena, mala o regular”.

Jorge ha compartido, además, una captura de pantalla del mensaje que ha recibido con la propuesta por parte de la representante de la 'influencer', de quien no ha querido decir el nombre, “porque no quiero líos, las redes sociales pueden ser muy traicioneras”, ha explicado a El Confidencial, y añade que en una ocasión anterior ya rechazó cambiar un vídeo de YouTube por una cena.

En el 'mail' se puede leer que buscaban “algún restaurante muy 'cool' y muy chic” donde la 'influencer' “pueda comer o cenar algún día con su fotógrafa y a cambio, sacarlo en YouTube nombrándolo, una foto en Instagram y muchos 'stories”. En el mismo 'mail', se explicaba que la repercusión que podría conseguir sería de “150.000 personas reales”, pero al chef no le ha convencido: “Que quieran comer en tu casa sin pagar no me hace gracia, pero que vengan vendiéndote la moto de que esto me puede generar seguidores, visitas o incluso clientes reales, pues me jode, para qué nos vamos a engañar”, comentaba.

Jorge Lozano lleva desde 2010 como dueño y chef del gastrobar Tapas 2.0 y fue en 2014 cuando abrió Tapas 3.0. Ha recibido reconocimientos, como el 2º premio en el IV Concurso Microgastronómico de Salamanca 'Nos vamos de setas 2016’ o ser dos veces finalista del Campeonato Nacional de Pinchos y Tapas de la Ciudad de Valladolid. “La chica creo que se confundió de ámbito laboral, su rama es la moda y el 'lifestyle', no la gastronomía, no se puede juzgar un restaurante por la decoración”, cuenta a este periódico. “En ningún caso se habló de publicidad, ella comía y yo le pagaba. Una colaboración entre profesionales me parece lícita, pero esto no me ha gustado, me ha parecido una falta de respeto y de querer generar dinero amparada por unos seguidores de un 'target lifestyle' que no es el mío”.

Ha querido generar dinero amparada por unos seguidores de un 'target' que no es el mío

El chef asegura que las redes sociales “son muy buenas” y que las usa para compartir su trabajo, pero que en este caso “la chica no sabe ni lo que hacemos, solo se ha preocupado de que el local sea bonito”. En su cuenta de Twitter también compartía esta opinión: “Les importa una mierda lo que hagas, lo que cocines, cómo lo sirvas, qué cartas de bebidas tengas, les importa una mierda tu negocio. Lo importante son las palabras gratis, 'cool', chic y seguidores”.

“Mi equipo y yo nos dedicamos a cocinar, a servir mesas y, en resumen, al noble oficio de la hostelería, el cual, según mis 20 años de experiencia, implica pagar por los servicios prestados. Así de fácil”, finalizaba en su perfil.

Aunque mucha gente ha apoyado su postura, otros defienden que este es otro tipo de promoción que no tiene nada de extraño: “Te han ofrecido publicidad y por la publicidad se paga. Puede interesarte o no, pero tampoco es para llevarse las manos a la cabeza”, le respondía un usuario. “Los blogueros y blogueras también crean contenido. De mayor o menor calidad, pero contenido al fin y al cabo, que atrae a una audiencia”.

“O me das la cena gratis o te hundo”

El fenómeno de blogueros decididos a probar restaurantes a cambio de publicidad en sus redes sociales cada vez está más extendido. Tener una gran cifra de seguidores en Instagram puede llegar a ahorrarte una cuenta de 142 euros, como sucedió en un local de Malasaña y ya contó El Confidencial. En el momento de pagar, el joven 'influencer' no sacó su dinero, sino que se acercó al camarero a susurrarle que tenía muchos seguidores en internet y que le perdonara la cuenta a cambio de publicar una foto en uno de sus perfiles. Debido al factor sorpresa, le funcionó y salió del restaurante con el estómago y la cartera llenos. Sin embargo, según contaron a El Confidencial desde el local, la foto nunca llegó a publicarse.

Otros no poseen muchos seguidores en sus perfiles personales, pero sí 'reputación' en las páginas web de críticas de restaurantes y, desde luego, lo aprovechan a base de chantaje: “O me dejas la cena gratis, o te pongo a parir en internet”, han llegado a decir algunos. Cuando esto no funciona, no falta el regateo para conseguir, por lo menos, un sustancioso descuento en el precio final.

Preguntado por estos casos en páginas como Tripadvisor, el chef responde que si se pidieran datos personales, “como por ejemplo DNI, y no fuera todo tan anónimo, sería más creíble, pero creo que Tripadvisor no tendría ni la mitad de críticos”.

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