Más de 30 millones de euros estafados

Desmantelada una macroestafa millonaria en telefonía que afecta a miles de usuarios

Hasta seis empresas españolas, entre ellas Billy Mobile, creada por los impulsores de SeriesYonkis, están acusadas de fraude. La investigación ha durado más de tres años

Foto: (Reuters)
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Más de 30 millones de euros defraudados a cerca de un millón de usuarios en España. Son los datos de una investigación llevada a cabo por la Guardia Civil que ha acabado en el desmantelamiento de una red de empresas españolas dedicada presuntamente a fraude en telefonía móvil a través de alertas y números premium. Hay siete detenidos y al menos seis empresas involucradas, una de ellas Billy Mobile, dos de cuyos fundadores son David Martínez y Jordi Tamargo, impulsores de la web de descargas SeriesYonkis. "Se trata de la operación más importante en años que ha llevado a cabo en España en los últimos años contra el fraude en telefonía móvil", ha señalado esta mañana Juan Sotomayor, responsable de delitos telemáticos de la Guardia Civil y responsable del operativo.

El Grupo de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha presentado hoy jueves los datos clave de la operación, bautizada como Rikati, que se venía gestando desde hace tres años y hasta en tres juzgados diferentes de Cataluña. El juzgado de instrucción número 5 de Mollet del Vallès, en Barcelona, es el que finalmente se ha hecho cargo del caso.

Varias fuentes conocedoras de la investigación aseguran que es la más "mediática y compleja" (por la cantidad de dinero supuestamente defraudado) que se ha realizado en España en los útlimos años. La magnitud de la estafa ha llevado a la Guardia Civil a habilitar a partir del jueves una página web donde cualquier usuario podrá introducir su número de móvil, comprobar si ha sido objeto de fraude y realizar las reclamaciones pertinentes.

La investigación se inició en 2014 tras las denuncias de varias operadoras. Telefónica se presentó desde el inicio como parte afectada

La investigación se inició en el 2013 tras las denuncias de varias operadoras. Fuentes conocedoras de la misma confirman que Telefónica se presentó desde el inicio como parte afectada. Las defensas de las compañías acusadas intentaron recurrir la presencia de Telefónica en el caso (hasta ahora en secreto de sumario) pero finalmente el juez ha fallado en contra y aceptado la inclusión de la operadora. Las otras dos grandes operadoras del país, Vodafone y Orange, están también personadas en la causa como perjudicadas.

Billy Mobile es una de las empresas clave acusadas y se encuentra en el centro de toda la trama. Su defensa da una idea de lo que está en juego: la lleva el bufete de Cristóbal Martell, letrado por cuyo despacho han pasado (y pasan) algunos de los casos más importantes de corrupción en España, como el caso Gürtel, Pujol, Nóos, Messi o Neymar.

La Guardia Civil registró la sede de Billy en Barcelona el pasado marzo. Dos de los dueños de la empresa, David Martínez y Jordi Tamargo, fueron los impulsores de la web de descargas SeriesYonkis, que habían adquirido a su fundador y administrador inicial, Alberto García Sola. Martínez y Tamargo anunciaron en el 2012 el abandono del proyecto de Burn Media SL, propietaria de SeriesYonkis y PeliculasYonkis, para crear a finales de 2013 Billy Mobile, dedicada a la "publicidad en el móvil". El caso de SeriesYonkis está también en la actualidad pendiente de juicio en Murcia.

Los cuatro socios fundadores de Billy, de izquierda a derecha: Jordi Cid, David Martínez, Vicens Martí y Jordi Tamargo. Martínez y Tamargo fueron exlíderes de SeriesYonkis
Los cuatro socios fundadores de Billy, de izquierda a derecha: Jordi Cid, David Martínez, Vicens Martí y Jordi Tamargo. Martínez y Tamargo fueron exlíderes de SeriesYonkis

Según la investigación de la UCO, Billy Mobile y el resto de empresas habrían estafado más de 30 millones de euros mediante alertas o suscripciones premium. Los detenidos creaban aplicaciones para móviles que realizaban llamadas automáticas a números de tarificación adicional o suscribían automáticamente a servicios de mensajes 'premium'. Estas compañías creaban además aplicaciones que realizaban automáticamente las llamadas a altas horas de la madrugada bajando el sonido del teléfono para no ser detectadas.

Para conseguir que los usuarios se descargaran las aplicaciones empleaban el nombre y los logos de otras muy conocidas. Además, las anunciaban como gratuitas en redes sociales y páginas web, cuando en realidad cobraban una vez instaladas en el móvil. La Guardia Civil ha confirmado que distribuían 'apps' fraudulentas tanto en la tienda oficial de Google como en tiendas de terceros, pero solo con aplicaciones Android (no iOS para el App Store). Algunas de las apps fraudulentas tenían nombres como "La linterna molona" o usaban frases como "los mejores trucos de WhatsApp" para atraer usuarios y conseguir descargas.

Las 'apps' fraudulentas tenían nombres como "La linterna molona" o usaban frases como "los mejores trucos de WhatsApp" para atraer usuarios

La práctica no es nueva pero es tremendamente efectiva. "Los dueños de estas compañías suelen tener el mismo patrón de comportamiento, gente relativamente joven que no se oculta, que se creen Google, que son prototipos de emprendedores y no tienen conciencia de hacer nada ilegal sino que van al límite y aprovechan los resquicios de la ley", argumenta Sergio de los Santos, especialista en seguridad de Eleven Paths.

De los Santos, que no ha estado involucrado en la investigación, explica que la actividad de Billy se mueve "en una zona gris" en la que la firma se encarga de redirigir al usuario a páginas con "adware agresivo para el móvil" o "aplicaciones Android con malware" de las que la compañía también se lleva una comisión. Es decir, realiza una actividad de intermediación de tráfico en la que ambas partes, intermediario y web final, se reparten los ingresos generados por la suscripción sin consentimiento a alertas y números premium.

Según ha detallado la Guardia Civil esta mañana, había dos tipos de aplicaciones: las primeras realizaban llamadas a números 803 y las segundas enviaban SMS a números 'premium'. En total, estas aplicaciones lograron generar 21 millones de SMS que fueron enviados desde los teléfonos móviles de los clientes.

Los acusados cobraban 1,5 euros por mensaje y solían enviar entre 20 y 25 al mes, por lo que el fraude a cada persona perjudicada era de unos 30 euros al mes. Por eso la Guardia Civil habla de "microestafas de telecomunicaciones": el objetivo es conseguir pequeñas cantidades económicas de miles de víctimas que ante la escasa cuantía del perjuicio sufrido no suelen denunciar los hechos. Para ingresar todo este dinero, los supuestos defraudadores crearon entramados de sociedades en hasta diez paraísos fiscales como Luxemburgo o Andorra.

En la operación se han practicado 11 registros donde la Guardia Civil ha intervenido cerca de 1.000 aplicaciones en distintas fases de desarrollo (los autores iban introduciendo modificaciones para perfeccionar más las técnicas de engaño). Billy Mobile y el resto de empresas investigadas se enfrentan ahora a uno de los casos de estafa telefónica más graves de los últimos años en nuestro país. Si al final del proceso son declarados culpables, las penas podrían ascender a hasta seis años de cárcel y a cuantiosas multas.

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