creador de Botangle

Finman, el millonario de 18 años que quiere revolucionar la educación con bitcoins

Sus profesores le dijeron que su futuro estaba detrás de un mostrador del McDonalds. A los 15 dejó el colegio y con 1.000 dólares invertidos en bitcoins ha logrado su primer millón y tiene dos empresas

Foto: Erik Finman dando una conferencia en Londres. (Twitter)
Erik Finman dando una conferencia en Londres. (Twitter)

Se apostó con sus padres que si superaba la barrera del millón de dólares no iría a la universidad. Y lo ha conseguido. Su nombre es Erik Finman y muchos ya le consideran uno de los jóvenes más inteligentes y prometedores del mundo. Y todo gracias a los bitcoins.

Hay que echar la vista atrás a 2012 para entender su historia. Ese año su abuela le regaló por su cumpleaños un sobre con 1.000 dólares y en vez de gastárselo en un monopatín, una videoconsola o un iPod como cualquier adolescente prefirió invertirlo todo en bitcoins. Y ahí se quedaron, en el limbo digital durante casi dos años hasta que consultó su cuenta de bitcoins. Los 1.000 dólares se habían multiplicado por 100 alcanzando los 100.000 dólares, suficiente para crear una plataforma que fuera punto de encuentro entre estudiantes que buscaban una información distinta a la que se aprenden en colegios y universidades y expertos que podían ofrecerles su apoyo.

Erik nació en 1998, un mes después de que Serguéi Brin y Larry Page crearan Google. Una señal del destino. Y es que con solo 15 años propuso a sus padres, Paul y Lorna, abandonar la escuela porque sus profesores "eran negativos" y "me decían que lo único que haría en mi vida sería trabajar en McDonalds". Quería montar su propio negocio y lo tuvo mucho más claro cuando leyó la biografía de Walter Isaacson sobre Steve Jobs con solo 12 años. Y aceptaron sin muchos impedimentos ya que sus otros dos hijos estudiaron en casa y no les fue nada mal. Scott, el mayor, fue niño prodigio ya que con 16 años ingresó en la prestigiosa Universidad Johns Hopkins y Ross, el mediano, trabaja en el mundo de la robótica tras pasar por Harvard y el MIT. Quizá los genes tuvieron algo que ver, ya que sus padres fueron brillantes estudiantes de Standford que tras pasar apuros económicos y montar sin mucho éxito un criadero de llamas lograron que sus inventos militares sean imprescidibles para el Ejército de Estdos Unidos.

Un profesor online en cualquier lugar del mundo

Con los 100.000 dólares, Erik Finman puso en marcha Botangle, una empresa de educación a través de Internet que tiene como objetivo que estudiantes frustrados como él pudieran encontrar buenos profesores solo con acceder a un chat. Tenía a su cargo a 20 trabajadores. También decidió cambiar el ambiente rural de Post Falls (Idaho), donde vive su familia, por Silicon Valley, pero aquello no le convenció.

Sin carnet de conducir, debía moverse de un lado para otro con Uber y por su edad no podía entrar en bares o discotecas como el resto de sus compañeros. Además, el ritmo de trabajo no se adecuaba a su edad ni a sus pretensiones de futuro así que cogió sus cosas y volvió a casa no sin antes viajar durante varios meses. En uno de sus destinos, Colombia, a punto estuvo de ser asesinado. "Me gustó mucho ese país, pero es peligroso. Me retuvieron a punta de pistola pero gracias a un botón de emergencia que programé en Android no pasó nada más", dijo en una entrevista en 'Reddit'.

Tras un tiempo en casa, decidió poner rumbo a Londres, donde montó otro proyecto: SmartUp, una herramienta destinada para aquellos que quieren conocer de cerca qué es la robótica y otras ramas del conocimiento. Tal ha sido el éxito de sus dos proyectos que con solo 18 años ya ha logrado su primer millón de dólares, lo que le ha valido para ganar una apuesta a sus padres. Si lo conseguía, no iría a la universidad y así será. Por el momento, su fortuna siguen siendo bitcoins, una criptomenda que no está respaldada por ningún Gobierno y cuyo futuro pende de in hilo.

¿Cómo funciona Botangle?

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Su filosofía es clara: aprender cualquier cosa en cualquier lugar y momento. Su funcionamiento es sencillo. Una vez accedes a su página web, debes registrarte y elegir si quieres ser profesor o estudiante. No hay límites de edad. Botangle permite estudiar desde programación hasta idiomas, álgebra o incluso baile.

La clase es online, por lo que no es necesario trasladarse a ningún sitio para recibirla, y se pagan bien por horas o por minutos. Eso sí, hay que tener en cuenta los husos horarios de todo el mundo, ya que muchos profesores imparten sus clases desde distintos puntos del globo.

Además, cualquiera puede mandar su currículum si quiere ser profesor. Tras ser verificado y si cumple con las exigencias de Botangle, se puede formar parte de la cartera de profesores. Solo hay que saber ofrecer algo más de lo que uno puede encontrar en una clase cualquiera.

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