flaska da "instrucciones vibracionales" al agua

La botella que reestructura el agua y otros productos pseudocientíficos engañosos

Vidrio reprogramado para reestructurar el agua, complementos alimenticios con menos fósforo que una sardina y otras formas de tomarte el pelo a base de 'marketing'

Foto: Una botella Flaska.
Una botella Flaska.

"Flaska, la primera botella reutilizable de vidrio programado que cambia la estructura del agua". Así se vende uno de los últimos productos pseudocientíficos del que se habla en Twitter, una botella cuyas propiedades hacen que la estructura del agua cambie para parecerse más al agua de un manantial, siendo por tanto más natural y más beneficiosa para la salud. Añadan a esa frase el adverbio 'supuestamente' tantas veces como sea posible.

"Con la botella Flaska, queremos conseguir que la estructura vibracional del agua sea más similar a la estructura del agua de manantial, es decir, al agua en su entorno natural. Gracias a la tecnología de programación del sílice, se le transmite al vidrio un programa vibracional que consta de varios tipos de información extraída de la naturaleza", explica el equipo de Flaska en su web. Esa tecnología consiste en grabar varios símbolos en el vidrio, uno de ellos un "cosmograma circular" que protege el "programa vibracional" de la botella, y otro, denominado 'ORO', que hace que la "estructuración del agua" sea más eficaz.

El proceso conlleva dos fases más, una para eliminar las vibraciones que el vidrio hubiese podido absorber en otras vidas y otra para programarlo con las nuevas vibraciones, utilizando unos dispositivos llamados cañones de Oron. Terminado este proceso, Flaska está lista para contener agua y "transferirle la información vibracional a través de las oscilaciones electrodinámicas cuánticas de los dominios coherentes del vidrio".

Puesto que todo el proceso y sus supuestos efectos suenan a receta mágica, en Teknautas hemos contactado con el químico José Manuel López Nicolás, profesor de la Universidad de Murcia y divulgador sobre la ciencia (y pseudociencia) que hay en la publicidad de productos cotidianos. Sorprendido ante las promesas de Flaska, López Nicolás explica que "la estructura del agua es siempre la misma, provenga esta del grifo de casa o de un manantial en las montañas. Y aunque no lo fuese, ¿cuál sería el beneficio de beber agua de un manantial? No hay evidencias de que beber agua mineral de manantial sea mejor para la salud que beber agua del grifo". Flaska es, por tanto, un sinsentido tanto desde el punto físico-químico como desde el punto de vista de sus efectos sobre la salud.

Flaska es uno de los ejemplos más disparatados de productos pseudocientíficos que hemos visto en mucho tiempo, pero ni mucho menos es el único. La red y los medios están llenos de ejemplos de campañas de 'marketing' en que se insinúan o directamente se prometen beneficios para la salud que en muchos casos no están demostrados y en otros son completamente absurdos.

1. Los calzones antirradiación

"Para que protejas tus activos más importantes"; "la ropa interior de los superhéroes", "¿por qué llevar cualquier otra cosa?"... Visto así, ¿quién dudaría en comprar un puñado de calzones antirradiación, aunque cuesten 35 libras cada uno? ¿Qué precio es ese a cambio de "proteger tus activos más importantes"?

En la web de Wireless Armour explican que se trata de una línea de ropa interior "inteligente y 'wearable" para hombre, que actúa como escudo ante el wifi con la intención de proteger la fertilidad masculina ante los riesgo que supone la radiación wifi proveniente de dispositivos como los 'smartphones' o los portátiles. Para conseguirlo, llevan en el interior de la tela una malla de plata que crea "un escudo completo contra la radiación electromagnética".

Pero antes de sacar la cartera, espera un segundo. Explica Alberto Nájera, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Castilla-La Mancha, que los estudios científicos recientes no han encontrado relación entre la radiación de los móviles y similares con la fertilidad masculina, si bien estudios más antiguos sí apuntaban hacia ello. "Pero esos estudios son cuestionables, pues es difícil aislar la variable responsable, pues otras como el tabaco, la contaminación, etc. podrían estar falseando el resultado".

En cualquier caso, continúa, a los niveles de exposición actuales no parece razonable alarmarse por esto ni gastarse lo que pueden llegar a ser cientos de euros en calzoncillos especiales (suficientes para usar uno limpio cada día de la semana) y no preocuparse por otros elementos cuyo efecto sí ha sido probado. "Cabe preguntarse si la exposición a tabaco, contaminación y alcohol, que sí sabemos que tiene un efecto, es tan alarmante o preocupa tanto a los potenciales compradores de calzoncillos".

2. Los suplementos para estudiar

Los hay de distintas marcas y su composición varía ligeramente, pero todos tienen algo en común: se venden en las farmacias (lo que les da en teoría un baño de científica respetabilidad) y hacen su agosto publicitario con los estudiantes en época de exámenes. Son complementos alimenticios destinados a mejorar el rendimiento intelectual. Sin embargo, desgranando los componentes más habituales de estos complementos (como hace aquí López Nicolás), es fácil llegar a la conclusión de que, más allá del efecto placebo, confiar en ellos para aprobar exámenes no parece una gran idea.

Uno de los principales componentes es la fosfatidilserina. Lo llevan por ejemplo este y este, publicitados como productos que mejoran la memoria, los procesos cognitivos, el rendimiento deportivo e incluso la salud de los niños con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Sin embargo, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), esas propiedades no están demostradas. En este informe, sus expertos niegan que la fosfatidilserina sirva para mejorar la memoria, la actividad mental o la cognitiva. También que sirva para reducir el estrés. La ausencia de efectos, además, es la misma tengamos la edad que tengamos.

También es habitual en estos productos la presencia de jalea real, relacionada tradicionalmente con todo tipo de beneficios para la salud, desde fortalecer el sistema inmunológico hasta dar brillo al pelo y la piel. Pues de nuevo la EFSA viene a chafarles la fiesta a los anunciantes, porque, según otro informe, no hay evidencias de que consumir jalea real ayude al sistema inmunitario, ni a la piel, ni al metabolismo, ni al sistema cardiovascular, ni a controlar el colesterol, ni a mejorar la función intelectual que es lo que en teoría prometen estos complementos alimenticios.

Otro de los principios habituales es el fósforo, al que tradicionalmente también se han otorgado propiedades relacionadas con la función cerebral. En este caso, existe un informe que niega la relación entre el consumo de fósforo y la reducción del cansancio. Pero es que, además, la cantidad que contienen estos suplementos suele ser tan bajo que queda lejísimos de la cantidad diaria recomendada por las autoridades sanitarias. "Una única sardina tiene 90 veces más fósforo que una cápsula de uno de estos suplementos", explica, con indignación, López Nicolás.

3. La taurina y las bebidas energéticas

Red Bull no es la única, pero es la más conocida de las bebidas energéticas que se pueden encontrar en cualquier supermercado. Tampoco es la única que cuenta con taurina entre sus ingredientes, pero sí la que dio a conocer este compuesto, un ácido orgánico que interviene en la formación de la bilis y que se llama así porque se sintetizó por primera vez a partir de la bilis de toro.

En sus eslóganes, anuncios y marcas, estas bebidas prometen un aporte extra de energía, retrasar la aparición del cansancio, favorecer la función intelectual y, en general, mantenerte espabilado. Bien, pues no será por la taurina. Si bien la EFSA concede que no hay ningún riesgo para la salud en el consumo de esta sustancia en las cantidades que se encuentran en esas latas de bebida, también indica que no está probado el efecto de la taurina sobre la función cognitiva, ni sobre el retraso en la aparición de la fatiga ni la recuperación tras el ejercicio físico, ni sobre la función cardíaca, ni la muscular...

Ni el ginseng, ni el guaraná ni la L-carnitina, otras sustancias empleadas en distintas bebidas energéticas, han demostrado tener muchos de los efectos con los que se promocionan: recuperación tras el ejercicio físico, retraso del cansancio, recuperación muscular, favorecimiento de la función cognitiva. Como explica aquí López Nicolás, es la cafeína la gran responsable del efecto excitante de estas bebidas. Todo lo demás es puro 'marketing'.

4. Las dietas detox

Típicas tras las navidades, las vacaciones de verano, pero cada vez más habituales en cualquier momento y situación en el que alguien intenta vender productos milagrosos para adelgazar o similares. Las dietas detox promueven comer durante varios días alimentos depurativos, muchas veces solamente líquidos, que buscan limpiar nuestro organismo de impurezas dejadas en él por una alimentación deficiente con alimentos precocinados y poco sanos. Todo muy inconcreto, y necesitado de unos cuantos 'supuestamente'.

Spinach smoothie.
Spinach smoothie.

Porque el cuerpo humano tiene sus propios sistemas de depuración, que en una persona sana son más que capaces de mantener el organismo libre de 'impurezas': se llaman riñones e hígado. Cuando estos órganos no funcionan adecuadamente y el nivel de toxinas efectivamente sube por encima de lo normal, los problemas para la salud pueden ser muy graves y eso no se arregla con unos días de zumos y batidos. Y si cumplen su función como es habitual, hincharse a zumos y batidos verdes no tiene ningún efecto positivo probado sobre nuestro cuerpo.

Sí que pueden tener, en cambio, un efecto negativo: un informe (al que hace referencia aquí el nutricionista Juan Revenga) realizado en Alemania relacionaba un aumento en los casos de piedras en el riñón con el aumento en el consumo de ácido oxálico a causa de la moda de los batidos verdes. El motivo está en los altos niveles de ácido oxálico que tienen las verduras crudas utilizadas en esos batidos y que tradicionalmente se han consumido cocinadas. Además, el informe recogía otros riesgos asociados a la moda de estos batidos, como una ingesta excesiva de nitratos o contaminación microbiana si las verduras están mal conservadas. Como concluye el propio Revenga: "Una maravilla, oiga".

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